Lunes, 23 de enero de 2017

| 2016/09/08 22:36

“La música ayudó a cambiar una realidad política y nuestra historia”

Stuart Bailie, uno de los invitados de honor al Bogotá Music Market (BOmm), es uno de los fundadores del Oh Yeah Music Centre, el principal foco de los músicos en Belfast.

Periodista musical Stuart Bailie. Foto: Cortesía

La idea del centro Oh Yeah nació en diciembre de 2005 de una conversación entre figuras de la industria musical de Belfast y la banda Snow Patrol. En la base del proyecto, que se constituyó formalmente en 2007, está el convencimiento de que la música es y ha sido un agente de trasformación valioso en la Irlanda del Norte del posconflicto. Con salas de composición, ensayo, charlas y talleres, un escenario, exposiciones y un estudio de grabación, el centro sirve como un espacio más del campus de Belfast Metropolitan College, que beneficia a 120 estudiantes y cinco cursos acreditados, y es un lugar central de la industria y el turismo de la música en la ciudad.

Ha recibido a más 160.000 visitantes, unos 5.500 artistas, músicos y DJs usan las instalaciones y toda la comunidad, desde jóvenes hasta adultos mayores, se ha visto beneficiada por sus programas sociales. Semana.com habló con uno de sus fundadores, el periodista musical Stuart Bailie.

Semana.com: Con la creación del Oh Yeah Music Centre se estableció una relación entre la música y la carga de violencia que dejó The Troubles en Belfast. ¿Podría explicar cómo se refleja?

Stuart Bailie: Al igual que muchas otras esferas de la vida, la música se vio severamente afectada durante el conflicto. Bares y clubes fueron destruidos, la vida en el centro de la ciudad era peligrosa, las calles permanecían casi desiertas por las noches. La infraestructura de la música y la industria musical también sufrió mucho. Hemos perdido a muchos empresarios, que terminaron mudándose a otra parte. Todo esto llevó a que a las nuevas personas que empezaron a recomponer la industria musical les faltaran ciertas competencias importantes y un grado de confianza necesario para incursionar en este negocio. Lo mismo sucedió con los músicos. De esa ausencia surgió la idea de crear un centro musical dedicado la música producida en Belfast, situado en todo el centro de la ciudad, donde tratamos de subsanar estas deficiencias. Ha sido crucial que esté situado en el centro, una zona que es políticamente neutral. Oh Yeah es un punto de encuentro, un espacio compartido y una empresa social.

Semana.com: ¿Cómo están las cosas ahora en Belfast políticamente hablando?

S.B.: Tenemos una paz relativa. Todavía hay extremistas descontentos con el proceso. Estamos también ante la inminente salida del Reino Unido de la Unión Europea, cosa que pone a Irlanda del Norte en una posición muy volátil. Hemos suavizado nuestras fronteras con la República de Irlanda, pero ahora la gente está hablando de un "borde duro" de nuevo. La incertidumbre política y económica no es buena para nosotros.

Semana.com: Detrás de la creación del centro está la idea de que la música es un agente valioso que funciona como un catalizador. ¿En qué sentido?

S.B.: La música es empoderamiento. Permite la autoexpresión del ser y tiene un fuerte impacto emocional. Puede condensar un argumento en una frase musical vívida. La música ha sido sin duda parte del proceso de cambio en Belfast. Por otro lado, cambió la percepción de la ciudad a nivel internacional y abrió el camino para el turismo cultural.

Semana.com: ¿Algún ejemplo concreto de cómo la música ha influido positivamente en Belfast?

S.B.: El 18 de mayo de 1998, por ejemplo, hubo un concierto de U2 y la banda local Ash. Se organizó para apoyar el referéndum para el Acuerdo de Viernes Santo. Durante esa semana se habían publicado noticias negativas sobre el proceso de paz y el voto por el Sí había sido vacilante. Bono de U2 animó a los dos principales líderes políticos (John Hume y David Trimble) para que se dieran la mano en el escenario. Inmediatamente el ángulo de las noticias cambió y la imagen fue portada de todos los periódicos al día siguiente. Se dijo claramente que este evento musical había abierto la votación en un 2 % y puso la decisión de los jóvenes en la agenda. La música, en este caso específico, ayudó a cambiar una realidad política y nuestra historia.

Semana.com: Entonces la música tiene una utilidad, más allá del disfrute.

S.B.: El trabajo en Oh Yeah, para mí, lo demuestra. Si le encontráramos una utilidad a la música en el sentido más estricto, diría que su papel es la normalización de las cosas: promueve percepciones positivas en la gente y a nivel mediático, conduce a la creación de empleo y estimula habilidades en las industrias creativas, más allá de la musical. Uno de los programas más relevantes del Oh Yeah está dirigido a la orientación de jóvenes de las zonas desfavorecidas que fueron dejados a un lado durante y después del proceso de paz.

Semana.com: ¿Qué sucede día a día en este centro? ¿Cuáles son sus principales proyectos y población atendida?

S.B.: A pesar de que las finanzas son extremadamente desafiantes, hemos podido organizar un sistema de desarrollo en cuatro niveles: un programa de impulso de talentos estructurado para la elección de 4 o 5 actos anuales (Scratch My Progress), una conversación en vivo con respuesta instantánea y sesiones con compositores ante un público (Getting To Know), un proyecto asociado que tiene como fin restablecer el equilibrio de género en la industria musical (Women’s Work) y la oportunidad para que los actos pequeños tengan su primer concierto importante (Breaking Bands). También tenemos un programa de eventos en vivo para los adolescentes y el programa Arts & Older People, que se hace en ancianatos y clínicas de reposo. Los eventos anuales incluyen el Sound of Belfast, que comprende 27 eventos, siete escenarios y 5.000 asistentes en nueve días.

Semana.com: Actualmente está trabajando en un libro sobre la música y el conflicto en Irlanda del Norte. ¿Cómo se estructura y qué abarca?

S.B.: Abarca el período que va de 1968 hasta la actualidad. En el libro examino cómo las diferentes eras o movimientos respondieron en su momento a los acontecimientos violentos, incluyendo el punk, la música fiestera y la tradicional. Miro también la música que surge en las cárceles, y la relación que establecieron las fuerzas armadas oficiales con la música durante el conflicto. También analizo cómo músicos como John Lennon, Paul McCartney, U2 y The Clash tuvieron un papel crucial en esa historia. Y, por último, cómo la música ha ayudado a asegurar la paz.

Creado por la Cámara de Comercio de Bogotá, el Bogotá Music Market (BOmm) va del 13 al 16 de septiembre. Gracias a un convenio con el British Council el país invitado este año es el Reino Unido.

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