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| 10/8/1984 12:00:00 AM

PINTANDO PUEBLO

32 millónes anuales para funcionamiento .

Por infinito que hubiera podido parecer en un comienzo el tema de los pintores primitivistas, a fuerza de imitarse unos a otros han logrado caer en una monotonía que, con muy contadas excepciones, amenaza con sepultar este estilo pictórico bajo la lápida de los clicés: gigantescas mariposas que vuelan sobre pequeños arbustos, coloridos muñequitos que se elevan desproporcionadamente sobre minúsculas construcciones, y una pérdida voluntaria del concepto de las distancias de la que es peligroso abusar por el riesgo de matar inspiración y caer en la monotonía.
Una de estas importantes excepciones es Pilar Cortés. "No soy una primitivista", afirma Pilar. "Mis cuadros pertenecen más bien al género del arte ingenuo, y llegué a él después de ensayar los más variados oficios y profesiones: modistería, cocina, guitarra, enfermería, secretariado bilingue, política... hasta que me encontré casualmente frente a un cuadro de Anton Pieck, y fue como si de repente se hubiera abierto una enorme puerta... Era la puerta que yo había buscado siempre".
Para estacionarse frente a un cuadro de Pilar Cortés hay que tener tiempo. Tiempo para que a uno le cuenten una historia todos los pequeños personajes que de alguna u otra forma participan en la composición. El cura del pueblo, las monjitas del convento, las colegialas del internado, los niños y sus cometas, el cabo, las comadres y hasta las flores...
Cada uno representando su papel, en función de transmitirle al espectador un mensaje lleno de alegría.
Los cuadros de Pilar Cortés están repartidos por todo el mundo. Una de sus obras está colgada en el Palacio Real de Holanda, otra en la FAO en Roma, y algunas otras en importantes hoteles, y en oficinas internacionales como las del City Bank. En Colombia sus cuadros también están colgados en las salas de conocidos personajes, como el ex presidente Pastrana, Abelardo Forero, Carlos Albán, Gabriel Melo Guevara y el propio Presidente Betancur, a quien Pilar le hizo un original homenaje: tomar una fotografía de su madre (ver recuadro) y rejuvenecerla hasta dibujarla casi adolescente. En la actualidad Pilar Cortés está exponiendo algunos de sus cuadros en la galería de la "Casa de la Tercera Edad", donde puede escuchársele diciendo a quienes van a admirar su obra: "Mis cuadros son más costumbristas que primitivistas.
Son historias que me cuentan o que he vivido. Cuando la paz existía en el mundo todos fuimos felices, se respetaban las leyes de Dios y las de los hombres: el mundo era maravilloso.
Y éste es tal vez el mensaje que la gente capta en mis cuadros, y al recibirlo quiere conservarlo y llevarlo a su hogar".-
LA MAMA D BELISARIO
Este cuadro de Pilar Cortés, que lleva por nombre "Flor del campo", tiene una curiosa historia. Se trata de un homenaje que la pintora quiso hacerle al Presidente Betancur, para lo cual le pidió prestada una fotografía de su madre. Con paciencia, técnica e imaginación Pilar Cortés dibujó el rostro que vio en la fotografía, sólo que esta vez era el de una niña de mirada serena, enmarcada entre flores, pájaros y mariposas, que emocionó mucho al Presidente. "Yo no soy dibujante de rostros". explica Pilar. "Pero me emocionó la mirada valiente y pura de alguien que parecía decirme que había sufrido mucho, pero que fue feliz porque todo lo que sembró en su país fue bueno". -
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