Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1991/03/18 00:00

POCO RUIDO, MUCHAS NUECES

La Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Angel Arango, de Bogotá, celebra sus bodas de plata.

POCO RUIDO, MUCHAS NUECES

Cinco lustros han transcurrido desde aquel 26 de febrero en que fue inaugurado el más acogedor e idóneo recinto musical para conciertos de música de cámara con que cuenta la capital del país: la sala Luis Angel Arango, del Banco de la República.

Veinticinco años de trabajo cultural ininterrumpido es proeza de dimensiones heroicas en un país en el que con mucha frecuencia se abandonan y se destruyen los esfuerzos que se emprenden en la materia. Y, valga decirlo, esto se debe en buena parte a la ausencia de injerencias políticas y burocráticas de la entidad.
La sala muestra sobre su escenario un imponente órgano tubular de espléndida factura construido por Oskar Binder, personaje recientemente fallecido que fue figura determinante en la vida musical del país: construyó no sólo más de 40 órganos a lo largo de su vida, sino que por espacio de muchos años fue el único afinador de instrumentos de teclado con que contó Colombia.

Grandes figuras del universo musical han pasado por este escenario, desde Carl Weinrich, organista norteamericano que fue seleccionado hace 25 años para inaugurar la sala y el órgano, con una partitura especialmente concebida para la ocasión:

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