Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/12/26 00:00

Poesía y canciones

Una búsqueda de la poesía en la canción popular latinoamericana.

Poesía y canciones

Darío Jaramillo Agudelo
Poesía en la canción popular latinoamericana
Pre- Textos, 2009
422 páginas

Cuando postulan a Bob Dylan al premio Nobel de Literatura, algunas personas lo ven como un atrevimiento, como la mezcla absurda del agua y el vino. Una cosa es la canción popular y muy otra la poesía culta. Pero seguramente muchos de los renuentes a aceptar a Bob Dylan en la república de las letras, han gozado y se han enamorado con sus canciones. ¿Por qué esas mentes divididas? ¿Por qué no tomamos en serio las letras que constituyeron nuestra educación sentimental? Muchas veces, escuchando la letra de un bolero, de un tango, de una ranchera, hemos visto asomarse la gran poesía, sin compartimentos de culto o popular: "La vida es una herida absurda/ y es todo tan fugaz".

Para cerrar esa brecha -por lo menos en su vida- Darío Jaramillo ha escrito Poesía en la canción popular latinoamericana, una obra personal, erudita, nostálgica, divertida y yo diría que honesta. Porque frecuentar esta música en las noches y luego desconocerla a la luz del día es un acto de doble moral sobre el que no es necesario abundar en ejemplos, por conocidos.

Jaramillo cree con Carlos Monsiváis que el gran momento de la poesía en Latinoamérica fue el siglo XIX y el declive se puede representar con un hecho concreto: el entierro multitudinario de Amado Nervo. Ese vacío espiritual que dejó "la religión de la poesía", fue asumido desde los años 20 del siglo pasado por la canción popular que desde entonces sería la encargada de formar la sensibilidad latinoamericana gracias al auge impresionante del disco, la radio y el cine. Un circuito que durante años retomaba y amplificaba una misma canción hasta hacerla inolvidable, hasta moldear el alma y la conciencia. ¿Qué tanta verdadera poesía hay en esas letras inolvidables? Para responder esa pregunta Jaramillo nos invita a hacer un recorrido minucioso por su estética y sus temas recurrentes. Es decir, las aborda con la seriedad que ameritan y las analiza con los mismos criterios y el mismo nivel de exigencia que le aplicaría a la poesía escrita para ser leída en silencio. Vale la pena su respuesta tanto como el cancionero por países incluido en la segunda parte.

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