Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/03/10 00:00

Poetas del mundo

A pesar de que por momentos se crea lo contrario, los poetas siguen creando, escribiendo y aglutinando seguidores. SEMANA presenta, con un ejemplo de su obra, a algunos de los que han logrado un importante reconocimiento en el mundo.

Poetas del mundo

Czeslaw Myloz

Nació en 1911 en Sztejnie, Lituania, lugar que él mismo definió como "una región olvidada por la historia". Allí creció el poeta con una estricta educación católica que, de paso, lo inquietó para aprender el hebreo y estudiar el Antiguo Testamento por su propia cuenta. Es abogado y desde 1970 se convirtió en ciudadano norteamericano. Es traductor, crítico y muchos de sus poemas tienen una carga autobiográfica. En 1980 obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Honesta descripción de mí mismo tomándome

un whisky en un aeropuerto, digamos que en Mineápolis


Mis oídos captan cada vez menos las conversaciones,

mis ojos se debilitan, pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas en minifalda, en pantalones o envueltas

en telas ligeras.

A cada una la observo por separado, sus traseros y

sus muslos, pensativo, arrullado por sueños porno.

Viejo verde, ya sería tiempo de que te fueras a la tumba

En lugar de entretenerte con juegos y diversiones

De jóvenes.

No es verdad, hago solamente lo que siempre he hecho,

Ordenando las escenas de esta tierra bajo el dictado

De la imaginación erótica.

No deseo a esas criaturas en particular, lo deseo todo,

Y ellas son como el signo de una relación extática.

No es mi culpa que así estemos constituidos: la mitad

De contemplación desinteresada y la mitad de apetito.

Si después de morir me voy al cielo, tendrá que ser

Como aquí, sólo que liberado de estos torpes sentimientos,

De estos pesados huesos.

Transformado en mirar puro, seguiré devorando las

Proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios,

Esa calle parisina en un amanecer de junio, y toda la

Extraordinaria, inconcebible multiplicidad de las cosas




Wislawa Szymborska

Nació el 2 de julio de 1923 en Polonia. Escribió su primer poema, Busco la palabra, en 1945 al final de la Segunda Guerra Mundial y después de ser testigo de las atrocidades que vivió su país. Ella prefiere el lenguaje sencillo y piensa que para hablar de lo trascendental es necesario el sentido del humor. En 1996 recibió el Premio Nobel.

Por fin la memoria

Por fin la memoria encontró lo que buscaba.

Me halló a la madre, me dejó ver al padre.

Para ellos soñé una mesa, dos sillas. Se sentaron.

De nuevo me eran míos, de nuevo me vivían.

Las dos lucernas de sus rostros en el crepúsculo

Relucían como posando para Rembrandt.

Sólo ahora puedo contar

Por cuántos sueños vagaron, de los pies

de cuántas aglomeraciones los saqué,

cuántas veces me agonizaron entre los brazos.

Si eran podados, rebrotaban torcidos.

El absurdo los obligaba a una mascarada.

Y qué, si ello no podía dolerles fuera de mí,

si es que en mí les dolía.

La soñada chusma escuchaba cómo llamaba "mamá"

a algo que piando daba saltitos en una rama.

Y hubo risas de que mi padre luciera un lacito en el pelo.

De la vergüenza solía despertarme.

Y bien, por fin.

Una noche corriente

De un viernes ordinario a un sábado,

tal como los quería, de pronto se me aparecieron.

Soñados, mas como liberados de los sueños,

dóciles sólo a sí y a nada más.

En el fondo de la imagen fenecían todas las posibilidades,

los accidentes carecían de la forma necesaria.

Sólo ellos resplandecían hermosos, como ellos mismos.

Se me aparecieron largo, largo tiempo y felizmente.

Desperté. Abrí los ojos.

Y palpé este mundo como un marco entallado




Antonio Cisneros

Nació en Lima el 27 de diciembre de 1942. Se licenció en letras en 1974. Ha sido director de varias revistas y suplementos literarios, como El Caballo Rojo, 30 Días y El Búho. Conforman su obra los libros Destierro (1961), David (1962), Comentarios reales (1964), Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968), Agua que no has de beber (1971), Como higuera en un campo de golf (1972), El libro de Dios y de los húngaros (1978), Crónica del Niño Jesús de Chilca (1981), Monólogo de la casta Susana (1986) y Las inmensas preguntas de celestes (1992).

Paracas

Desde temprano

crece el agua entre la roja espada

de unas conchas

y gaviotas de quebradizos dedos

mastican el muymuy de la marea

hasta quedar hinchadas como botes

tendidos junto al sol.

Sólo trapos

y cráneos de los muertos, nos anuncian

que bajo estas arenas

sembraron en manada a nuestros padres




Blanca Varela

Nació en Lima, Perú, en agosto de 1926. En la década de los 40 viajó a París con su esposo, el artista Fernando de Syszlo, y allí conoció a Octavio Paz y Simone de Beauvoir, que serían determinantes en su definición como poetisa. "Uso adjetivos que no son los que poéticamente tienen prestigio y no me importa porque la necesidad del poema es mucho más importante que mi propia necesidad", dice. Entre sus obras se destacan Ese puerto existe, Luz del día, Canto villano y El libro de barro.

A media voz

La lentitud es belleza

copio estas líneas ajenas

respiro

acepto la luz

bajo el aire ralo de noviembre

bajo la hierba

sin color

bajo el cielo cascado

y gris

acepto el duelo y la fiesta

no he llegado

no llegaré jamás

en el centro de todo

está el poema intacto

sol ineludible

noche sin volver la cabeza

merodeo su luz

su sombra animal

de palabras

husmeo su esplendor

su huella

sus restos

todo para decir

que alguna vez

estuve atenta

desarmada

sola casi

en la muerte

casi en el fuego




Derek Walcott

Nació en 1930 Santa Lucía, pequeña isladel Caribe. En 1953 se trasladó a Jamaica y allí trabajó como crítico de arte y de teatro. A los18 años escribió 25 poemas y su talento se consolidó con En la noche verde (1962). Recibió el Premio Nobel en 1992.

Limones del Domingo

Desolados limones, abracen

con fuerza, en su cuenco de barro,

la luz contra su amarga pulpa,

que en un resplandor amarillo

sea toda su armadura

este desnudo domingo,

que su luz indoblegable

rebote desde los escudos de las manzanas.

Tan reales que parecen de cera;

compartan su agrio silencio

con la evocación que esta mujer

hace los domingos de otro fruto,

hasta que formen, concentración mediante,

falanges con yelmo

preparadas para lo que venga,

hexagonales ciudades donde murieron abejas

simplemente en aras de la dulzura,

que sus lámparas sean las últimas

en colocarse sobre esta barnizada mesa

este domingo, que exige

más que la fe de los cirios,

más que conquistadores con yelmo

muriendo como abejas, multiplicando

recuerdos en la dorada cabeza de ella;

mientras la tarde se hace borroso

añil, que sus lámparas

abracen, en este cuento de barro

anocheciendo, vida aún, pero una vida

más allá de las lágrimas o las alegrías

del sereno, la alegre, neónica humedad

del crepúsculo que desdibuja

la forma de esta mujer recostada,

un limón, una lámpara sin fuego




Yves Bonnefoy

Nació el 24 de junio de 1923 en Tours, Francia. Estudió matemáticas y filosofía y desde muy joven sintió una inclinación hacia la poesía tras leer a Mallarmé, Baudelaire, Verlaine y Rimbaud. Fue amigo de los principales integrantes del grupo surrealista que se gestó en París y muchos de sus seguidores han tildado su obra como "poesía abstracta".

Lluvia de las mañanas de verano

Lluvia de las mañanas de verano, inolvidable,

chapoteo como de un primer frío en los cristales

de la ventana a los sueños; y el durmiente

se desprendía de sí mismo, y sus manos pedían,

en el rumor de la lluvia sobre el mundo,

el otro cuerpo, que dormía ciego, y su calor.

Ruido del agua sobre el techo de tejas, en ráfagas,

avanzada del cuarto, sacudidas

en los ensanchamientos de luz.

La tormenta

invadió el cielo, el relámpago

se forma con un vivo grito breve

y las riquezas del rayo se derraman.




Angel González

Nació en Oviedo, España, en 1925. Cuando apenas tenía 2 años su padre murió. Plasmó su percepción de esos años trágicos en su primer libro, Aspero mundo, publicado en 1956. Algunas de sus obras más reconocidas son Sin esperanza, con convencimiento (1961), Grado elemental (1962), Palabra sobre palabra (1965), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971) y Prosemas o menos (1984). Muchos de sus versos se caracterizan por la ironía y un alto sentido del humor.

Muerte en el olvido

Yo sé que existo

porque tú me imaginas.

Soy alto porque tú me crees

alto, y limpio porque tú me miras

con buenos ojos,

con mirada limpia.

Tu pensamiento me hace

inteligente, y en tu sencilla

ternura, yo soy también sencillo

y bondadoso.

Pero si tú me olvidas

quedaré muerto sin que nadie

lo sepa. Verán viva

mi carne, pero será otro hombre

-oscuro, torpe, malo- el que la habita...




Gonzalo Rojas

Nació el 17 de diciembre de 1917 en Lebu, Chile. Empezó a estudiar derecho pero abandonó su carrera al tercer año. Trabajó como inspector en el Instituto Barros Arana y como alfabetizador de los mineros en Atacama. Ha sido profesor y también ha colaborado con algunas revistas literarias. Con la caída de Salvador Allende el poeta tuvo que vivir en el exilio, indocumentado, hasta que la Universidad de Rostck, en la entonces República Democrática Alemana, lo recibió. Ha sido laureado con varios reconocimientos internacionales, como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Premio Nacional de Literatura Chilena. Dentro de sus obras se destacan Trastierro, Antología breve, 50 poemas, El alumbrado y otros poemas y Materia de testamento.

Oh voz, única voz: todo hueco del mar,

todo el hueco del mar no bastaría,

todo el hueco del cielo,

toda la cavidad de la hermosura

no bastaría para contenerte,

y aunque el hombre callara y este mundo se hundiera,

oh majestad, tú nunca,

tú nunca cesarías de estar en todas partes,

porque te sobra el tiempo y el ser, única voz,

porque estás y no estás, y casi eres mi Dios

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