Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/09/07 00:00

A ponerle orden

Con la apertura del Archivo de Bogotá la Alcaldía confía en la recuperación y la conservación de la memoria de la ciudad.

Buena parte de la historia de Bogotá estaba por ahí, esparcida, en diferentes lugares a los que, muchas veces por desorden, era difícil acceder. La documentación correspondiente a más de 40 entidades distritales, sumadas a la serie de elementos que dan fe del pasado de la capital colombiana, requerían una organización y una sistematización que hiciera posible su consulta y su mantenimiento. Bajo ese propósito, durante la primera administración del alcalde Antanas Mockus, surgió la idea de la creación de un Archivo de Bogotá. Después el alcalde Enrique Peñalosa compró el lote ubicado en el barrio Belén, muy cerca del Archivo General de la Nación, en pleno centro de Bogotá. La construcción del edificio se adjudicó luego de una licitación abierta y el arquitecto Juan Pablo Ortiz fue el encargado de diseñar lo que desde el pasado 6 de agosto se ha constituido en el Archivo de Bogotá.

"El Archivo cumple dos funciones: el edificio ayuda a la recuperación del centro de la ciudad por su diseño, su belleza, en una zona que estaba un poco descuidada. Fue una obra que se realizó en 18 meses, cumpliendo un estricto cronograma. La edificación, además, asegura la conservación de todo tipo de documentos en sus bodegas", comenta Liliana Caballero, secretaria general del Distrito.

Esa era una de las preocupaciones principales pues muchas veces, en medio de incendios, miles de documentos se perdieron en las llamas, sin contar con el descuido y la desorganizada clasificación de documentos. Ahora hay dispuestos 56 depósitos, de 120 metros cuadrados cada uno, que controlan la humedad y la temperatura. El primer fondo histórico que ya puede ser consultado por el público es el de la liquidada Empresa Distrital de Transportes Urbanos y de la antigua Empresa del Tranvía Municipal. El centro de documentación está compuesto principalmente por la colección que estaba dispuesta en el Instituto de Cultura y Turismo y también se ha enriquecido con enciclopedias, diccionarios, mapas, catálogos y la colección completa del Diario Oficial y el Registro Distrital, donados por el Concejo de Bogotá. Un poco menos de 4.000 videos y 1.500 casetes que guardan la memoria de eventos artísticos, complementan el centro. El Archivo, que dirige Luis Fernando Molina, tiene además una gran atracción: una sala de exposición que recoge a través de fotografías y pinturas los principales momentos de la historia de Bogotá.

La Alcaldía confía en que el Archivo le ayudará al ciudadano a ganar tiempo a la hora de hacer un reclamo a entidades, también a ahorrar costos a las instituciones, que generalmente contratan servicios privados para que lleven a cabo esa función y, sobre todo, una orientación al público que busca información reciente o histórica.

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