Lunes, 23 de enero de 2017

| 1995/11/27 00:00

POR BOGOTA

El Planetario Distrital reunió cerca de 200 artistas para que plantearan sus propias soluciones a los problemas de la capital.

POR BOGOTA

UNA PROPUESta oficial que indague en el arte posibles soluciones para la caótica realidad bogotana, es en el momento, más que una idea oportuna, una necesidad urgente, no solo para la vida de la ciudad sino para la de la creación plástica, densvinculada, en el caso colombiano, del entorno urbano. Los referentes históricos señalan cómo cada movimiento o expresión que se afianza ha establecido un vínculo o testimoniado de alguna manera una relación con las ciudades, a través de la cual han crecido hitos o paradigmas, universales incluso, en los ejemplos más significativos. Colombia ha desatendido en su crecimiento la importancia de la labor de sus creadores, y ese descuido le ha merecido resultados tan criticados como la situación estética de su capital, que ha llegado a extremos cuya resolución requiere planteamientos de trabajo e investigación continuos, que entre otros, logren reconquistar el interés de los artistas por trabajar con criterios más directos por la comunidad.
'Arte para Bogotá', el programa con el cual la Alcaldía mayor convocó a los artistas a pensar y a proponer obras por su ciudad, es un primer paso para el estímulo de este tipo de políticas. La iniciativa puede reactivar un tema que parecía archivado, pues desde hace casi tres décadas los gobernantes descuidaron, aun en el sentido arquitectónico, la construcción de las ciudades con algún propósito armónico. Las invitaciones a grandes urbanistas y pensadores de las ciudades contemporáneas o a grandes proyectos por soluciones imponentes, amables o estéticas, se convirtieron en causas pasadas, y como en todo, cedieron el lugar al desorden impuesto por las metas individuales. El espacio para que los artistas pensaran en su entorno quedó prácticamente borrado, de tal forma que, con escasas excepciones, la creación plástica colombiana desempeña su función más en recintos privados que en plazas públicas.
La distancia creada por la ciudad es tanta que casi por norma general los proyectos con los que se respondió a la convocatoria de la Alcaldía se caracterizaron por su precariedad en investigación y principalmente en su factura. No obstante la reflexión quedó planteada, y se ha hecho evidente que de realizar un proyecto en esa vía, las soluciones de cómo hacerlo deberán surgir de las conclusiones en la discusión sobre la realidad bogotana.
La selección de los ganadores -Diego Mendoza, John Castles, Consuelo Gómez, Alicia Barney, Richard Pachón, Lisa Andrew, Gonzalo Cano, Paul Lasltment Lorenzo Castro, Luis Fernando Roldán, Liliana Andrade, Paula Valencia, Gustavo Zalamea y Jeidi Díaz- suscitó una polémica hacia lo que debe ser 'arte' por una ciudad desde el punto de vista actual, y más por una metrópoli enfrascada en la trenza de conflictos en une vive el Distrito Capital. Las ideas al respecto han apenas comenzado a discutirse y por lo pronto lo único claro es la simultaneidad de las problemáticas urbanas, por lo cual no bastará un embellecimiento mediante el arreglo de las fachadas o a través de la inclusión de esculturas, sino que se hace imprescindible dilucidar, desde todas las categorías plásticas que ofrece la contemporaneidad, alternativas a la intrincada situación con que se cuenta.


MEMORIAS DE AFRICA
Durante el mes de noviembre la galería Garcés Velásquez de Bogotá expondrá la obra reciente de Germán Londoño.

DESDE QUE APArecen en la historia de la humanidad las manifestaciones artísticas, han justificado la necesidad de su presencia en la construcción de un concepto de belleza (cualquiera que este sea) a través del cual permanecea en la memoria o en el acervo cultural de los hombres, momentos, inquietudes, especulaciones o búsquedas, que de no contar con el apoyo de las mejores expresiones, quedarían canceladas con el paso de los años. Hallar en el arte esas posibilidades ha sido labor de maestros cuyos logros ha rodeado una atmósfera de secretos. Con demasiada imprecisión o subjetividad pueden develar los más eruditos estudios las cuestiones en las que radica la magia, el magnetismo, la poesía o la trascendencia de las grandes obras, pues con mayor validez el mismo arte revisa los misterios de creaciones del pasado (o de la actualidad), para apoyarse en ellos en el hallazgo de los del presente. Así es que cada artista admite influencias determinantes a través de las cuales guía su aprendizaje y metas expresivas.
'Africa', la serie de pinturas y obras tridimensionales del artista antioqueño Germán Londoño, que en la actualidad se expone en la Galería Garcés Velásquez de Bogotá, parte de la convicción de esta premisa, ya que después de indagar en diversas propuestas una posibilidad para la expresión de las condiciones violentas que acosan toda vivencia en Colombia, se ha dedicado a entender la forma en que logró eternizar su imagen el arte del antiguo Egipto.
Con diferencias radicales, como son su exaltado colorido, cierto abigarramiento y una dosis importante de dramatismo y humor, intenta en una práctica investigativa, fundir preocupaciones presentes con un momento de la historia que bien podría definir para todos los tiempos una noción de arte, precisamente porque estructuró una obra cargada de los secretos que hacen de la expresión humana una cuestión perenne. Con esa aproximación Germán Londoño pretende generar una propuesta que permita a la pintura contemporánea obedecer a razones más poderosas que las que impone una realidad en la que todo es pasajero, y en la que persista la figura sin desatender por ello el interés por lo abstracto o lo concreto que ha nutrido al arte del presente siglo.

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