Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/02/06 00:00

Por encima de los géneros

Norah Jones se aleja cada vez más del jazz, pero con 'The Fall' ha logrado posiblemente el mejor disco de su carrera.

Por encima de los géneros

Cuando Norah Jones debutó en el mundo discográfico y fue anunciada como la nueva voz del jazz, hubo un sector que se resistió a aceptar la definición. No importaba que el álbum contara con la participación de destacados instrumentistas de jazz, ni que fuera publicado por el sello Blue Note. Algo en esta chica les despertaba la suspicacia. Recuerdo al crítico Terry Teachout, un poco respingado, anotando en su columna del Wall Street Journal que la interpretación de Norah Jones “no tiene nada de malo, sólo que no es jazz”.
Ocho años después, la vocalista se ha liberado del dilema de las clasificaciones. A no ser que uno trabaje en una tienda de discos, ya no importa en qué anaquel ubicarla: es ella, y punto. Y estando en ese momento en que su voz se reconoce más allá del selecto círculo del jazz, ha decidido buscar un sonido más agreste, que linda con el rock y la distorsión.
The Fall, con sus guitarras eléctricas y sus raudales de sintetizadores, es el ejercicio más radical que haya emprendido Norah Jones desde cuando le aceptó al director Wong Kar Wai actuar en una de sus películas. Ella dice que este nuevo disco está inspirado en Tom Waits, aunque tal vez no es para tanto: la chica es tranquila y jamás tendrá el historial etílico ni lastimero. Lo que sí pudo haber aprendido del viejo maestro es un sentido de la ironía, reflejado en los contrastes que nos asaltan todo el tiempo desde la primera audición.
Su canto sigue siendo dulce, pero no así las letras, que pueden llegar al terreno del humor negro (en Man of the hour, por ejemplo, se da el lujo de anunciar que prefiere tener perro que novio). Y mucho menos el acompañamiento instrumental, cuyo poderío la envuelve, la levanta, la reinventa. Fascinada por estos días con Tom Waits, dijo en una entrevista, que le gustaba “su equilibrio entre la hermosura y la aspereza”. Sin pensarlo, hizo una inmejorable definición de sí misma y del momento artístico por el que está pasando.

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