Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2003/11/24 00:00

¡Por fin, Paul!

Después de 33 años de polémicas y versiones piratas aparece el álbum 'Let it be' de los Beatles tal como lo había soñado McCartney en 1969.

¡Por fin, Paul!

El mercadeo de productos relacionados con los Beatles parece no tener fin. Lo que comenzó con relativa timidez en 1973 con la aparición de las antologías 1962-66 y 1967-70 (los álbumes rojo y azul) tuvo su apogeo a mediados de los años 90 con las tres antologías de tomas alternativas y demos de canciones, que a su vez coincidieron con la aparición de una biografía oficial de la banda contada por ellos mismos en libro y video y que hace unos meses se relanzó en DVD.

Ahora el turno es para Let it be, el álbum problema del grupo, el que terminó siendo un desastre en todos los órdenes y el último de la discografía oficial de la banda, pues se publicó en abril de 1970 a pesar de que se grabó en enero de 1969, varios meses antes que Abbey Road.

La nueva versión se titula Let it be. naked (Let it be al desnudo) y presenta una mezcla de las grabaciones originales de aquellas canciones antes de que el productor Phil Spector, a petición de John Lennon, las trabajara a su manera y diera como resultado la versión tradicional del álbum Let it be. Son dos discos distintos así traigan casi que las mismas canciones. Para entenderlo es necesario retomar la historia desde el comienzo.

En enero de 1969 Paul McCartney se inventó un proyecto con el cual pensaba darles un nuevo aire a los Beatles, que arrastraban problemas internos tras la muerte de su manager Brian

Epstein a finales de 1967, el mal cariz que tomaban sus finanzas tras haber inventado el sello y la boutique Apple y también por el romance entre John Lennon y Yoko Ono, que fracturó los lazos de amistad y camaradería entre los miembros de la banda.

Paul McCartney, a quien más afectaba una eventual disolución de la banda, decidió hacer un disco y una película en el que sus seguidores pudieran verlos como unos buenos amigos de Liverpool amantes de rhythm' n blues y el rock' n roll reunidos como en los viejos tiempos, sin ninguna otra ayuda adicional que sus instrumentos y amplificadores.

Por primera vez desde octubre de 1962, cuando grabaron la canción Love me do, su primer disco sencillo de 45 RPM, los Beatles trabajaron sin su productor George Martin.

Pero del dicho al hecho hubo mucho trecho. Paul McCartney organizó las sesiones en los estudios de cine de Twickenham, en las afueras de Londres, en un ambiente helado no sólo por el crudo invierno sino también por la mala energía que había entre los músicos. En la película es más que evidente el aburrimiento de John Lennon (con la impasible Yoko Ono tejiendo debajo del mástil de su guitarra), George Harrison y Ringo Starr, rodeados de cables, cámaras, técnicos de sonido y filmación mientras intentan recrear en vano el ambiente relajado de su ya lejana adolescencia. Para completar el cuadro McCartney aparece como una maestra de escuela que les dice a sus compañeros cómo deben tocar sus instrumentos, hasta que saca de quicio a George Harrison. Como muy bien lo señala el periodista argentino Diego Fischerman, la película Let it be resultó ser "el primer 'reality show' de la historia".

Para escapar de ese infierno, como lo definió el propio John Lennon, los Beatles decidieron terminar el álbum y la película en los improvisados estudios de Apple en el número 3 de Savile Road y para la historia quedó el memorable concierto en la terraza del edificio.

El material de estas sesiones se archivó. En el verano de 1969 los Beatles volvieron con el rabo entre las piernas al Estudio 2 de Abbey Road para trabajar de nuevo con George Martin y el resultado fue el excepcional Abbey Road, que se publicó en octubre de aquel año.

Entonces Lennon le dio el material archivado de las sesiones de Get back al legendario productor norteamericano Phil Spector, el creador del llamado Wall of sound ( 'el muro de sonido'), y quien le agregó coros y orquesta de cuerda a algunas de las canciones, además de aplicarles reverberaciones, ecos y otros efectos.

Cuando el álbum con el nuevo nombre de Let it be se publicó en abril de 1970 los Beatles, que andaban metidos en toda suerte de pleitos internos tanto jurídicos como personales, en la práctica habían dejado de existir y Paul McCartney manifestó que habían destruido sus canciones.

Let it be... naked se omiten los temas Dig it y Maggie Mae pero trae una versión de Don't let me down, canción que se publicó originalmente como lado B del sencillo Get back.

El material no es desconocido. En diversas ediciones piratas habían circulado estas canciones antes de que Phil Spector las trabajara. Sin embargo, los fanáticos de los Beatles y los curiosos sabrán apreciar este trabajo que a partir de esta semana está en los almacenes de discos de Colombia. Como señala Gustavo Gómez, tal vez la persona que más sabe de los Beatles en Colombia y que es un coleccionista compulsivo de sus álbumes, "después de prácticamente 35 años de escuchar basura pirata sobre lo que en realidad pasó en las sesiones de Get back es agradable descubrir una aproximación a lo que los Beatles querían en 1969".

En un segundo CD se incluye material para gomosos. Entrevistas, fragmentos y trozos sueltos de canciones grabados durante los ensayos y material similar que permite aproximarse aún más al ambiente de una sesión de grabación. ¿Cuál es el verdadero Let it be? Para Gómez ambos son igualmente válidos. "Toda remezcla es una mirada nueva, diferente, al trabajo original. ¿Se equivocó Phil Spector al mezclarlo con coros, efectos y cuerdas? Quizá, pero se equivocó bien, porque el disco es impecable". En síntesis, "el uno no mata al otro. De lo contrario, sería un abuso imperdonable".

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