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| 2/12/2006 12:00:00 AM

Por las galerías

La agenda de las artes plásticas en Bogotá es muy variada en estos días.

'Una cosa es una cosa' de María Teresa Hincapié "Aquí las bolsas. Aquí el bolso. Aquí la tula. Aquí la caja. Allá las bolsas. Aquí la tula y encima el bolso. A un lado la caja. En la esquina el bolso y la tula, en el centro las bolsas de papel y cerquita la caja. Vaciamiento. Dispersión. Todo sale. Todo se dispersa. Se riega. Se mezcla. Se detienen. Se cuadran uno tras otro indiferentemente... Porque son frascos. Porque se necesitan uno al otro como la crema y el cepillo. Pero también la crema y el cepillo con otros cepillos o solos también... las zanahorias solas. El maíz solo. El azúcar solo. La harina sola. El plástico solo. La bolsa sola, la caja sola y vacía". Este fragmento hace parte del texto que en 1990 escribió la artista María Teresa Hincapié como complemento a su obra Una cosa es una cosa con la que obtuvo el Primer Premio del Salón Nacional de Artistas de ese año. Ella, durante horas enteras, se dedicó a disponer en el piso objetos que hacen parte de su vida cotidiana, mientras conformaba un espiral que se hacía y se deshacía eternamente. Ollas, cepillos de dientes, medias, platos, labiales, prendas de vestir, bombillos, frascos, recipientes, entre tantos otros objetos, iban conformando este espiral que se constituía en una reflexión sobre la cotidianidad, sobre nuestra relación con ellos, sobre "construir y destruir sin fin" la esencia de la vida que es, finalmente, las cosas elementales que están ahí pero que nunca percibimos. El próximo 27 de octubre, en la iglesia museo Santa Clara, a las 7 de la noche, Hincapié presentará de nuevo esta obra, considerada un punto de referencia del performance en Colombia. La Galería Alcuadrado proyectará allí mismo, hasta el 5 de noviembre, un registro de video de esta acción. Hincapié fue invitada este año a la Bienal de Venecia en Italia. 'Columbrar' de Luis Fernando Roldán Después de su trabajo en la serie Sueños en donde untaba sabanas enteras de grafito para después rasgarlas y hacer, con delgadas tiras negras, dibujos que incitan a todo tipo de sensaciones, Luis Fernando Roldán, en Columbrar, su más reciente exposición en la Galería Casas Riegner, parece continuar de alguna manera con esta idea. La muestra está conformada por dibujos y pinturas. Estas últimas, de gran formato, parecen aludir a su propuesta anterior: pequeños hilos negros se extienden sobre el lienzo, pero esta vez son pincelazos, chorriones que contrastan sobre un fondo impreciso. Roldán partió de fragmentos de La vorágine, la novela de José Eustasio Rivera, por su vigencia y por la metáfora que representa ante la vida. En estas pinturas hay insinuaciones de paisajes selváticos, de caos, "columbrarse son vistas aéreas de la vorágine en la que se está envuelto, pero cada vez que se convierten en tema o en mera imagen, se alejan de su origen: uno puramente intuitivo", escribe Mariángela Méndez en la presentación de la muestra. Roldán, además, acude a material de reciclaje, como lo ha hecho en sus trabajos anteriores. También en Casas Riegner está el artista salvadoreño Ronald Morán con Factores de incidencia. Varios barriles o canecas envueltos en guata blanca conforman una pirámide. En el segundo piso, otros objetos que pueden transmitir violencia, también están cubiertos por este material. 'Esencia y sugerencia' de Darío Morales, En la galería La Cometa se presenta por estos días una completa muestra de Darío Morales, uno de los artistas más reconocidos del siglo XX en Colombia. Esta exposición recoge una selección de dibujos con la temática que guió su producción hasta su muerte en 1988: los desnudos. Fue en París donde su trabajo fue girando hacia las modelos -aunque también aparecen cuerpos de hombres, de hombres y de mujeres juntos-, pues en los 70, cuando aún vivía en Colombia, sus intereses se centraban más en el tratamiento del color. "La luz hiriente, como de 'flash', de sus primeros desnudos, daría vía a una luz cálida, acariciante, gracias a la cual lograría ese aire de ensueño, de instante idealizado que habría de caracterizar su producción en adelante", escribe el crítico Eduardo Serrano quien, también, destaca tres puntos clave del legado de Morales: sus logros plásticos de alcances impredecibles, su expresión espiritual conmovedora y su oportuno impulso a los cuestionamientos intelectuales de su tiempo. Una buena oportunidad para ver estos dibujos concebidos principalmente en la década de los 80. 'Rueda y salto' de Ana María Rueda Cuatro fotografías de 2,40 x 1,80 metros, fragmentadas en 12 partes, hacen parte de la más reciente exposición de Ana María Rueda, titulada Salto, que se exhibe en el MamBo. El agua, uno de los temas predominantes en su obra, se hace presente de nuevo, esta vez no como una representación a través de la pintura, sino a través de fotografías captadas debajo del mar. Estas imágenes evocan estados de ánimo, es un 'salto' al interior de cada espectador. Se percibe el agua, su movimiento, sus colores, pero puede ser el mar de cualquier lugar, o la luz del día o de la noche. No importa. Lo importante aquí son las sensaciones y la inquietud que producen las siluetas que se desplazan en el agua. La artista intervino digitalmente algunas fotografías para modificar el color. 'Vida entre imágenes' en el Planetario Esta exposición recoge el trabajo de jóvenes menores de 18 años que de alguna manera han estado presentes en el conflicto armado o han sufrido el maltrato o el abandono de sus familias. La fundación cultural Los Sonámbulos, dentro de su programa 'Estrategias narrativas de acción y participación con enfoque lúdico y expresión artística', organiza esta muestra con 38 fotografías agrupadas en ocho módulos, resultado del trabajo de los jóvenes: Mis tristezas entre paredes, Mi mayor temor, Las ciudades del deseo, Yo, Me escuchaste, Mis pensamientos, Qué es lo único que no se pierde y Quererse uno mismo. El espectador no debe esperar una exposición de alta calidad, pero sí, sin duda, un sincero testimonio, espontáneo, sin discursos. Las fotografías van acompañadas de textos como este, escritos por los propios jóvenes: "Hoy aprendí que no soy del todo mala. Que tengo cualidades y cosas positivas ¿Pero qué sabes?... lo único que me hace falta es tener otro poquito de esperanzas para así poder aceptar que puedo aprender de lo que sé".
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