Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2006/05/27 00:00

Por las galerías

Cerámica, dibujo, instalaciones, intervenciones espaciales y una subasta son algunas de las opciones de la oferta de exposiciones en estos días en Bogotá.

Por las galerías

Johanna Calle y Mateo López en Casas Riegner

Uno de los principales intereses de la artista Johanna Calle es señalar problemas que hoy lucen menores, pero que serán desastrosos a largo plazo. En anteriores trabajos como Nombre propio (1997), por ejemplo, con suma paciencia se dedicó a bordar con hilo sobre lienzo los rostros de menores acogidos por el Instituto de Bienestar Familiar y que por diferentes motivos fueron abandonados por sus padres. En Torrencial (1999) concibió dibujos que aludían a olas que se expandían uniendo, a través de la caligrafía, nombres de niños abandonados. En su nueva exposición, Zona tórrida, en la Galería Casas Riegner, sus 14 dibujos en tinta sobre papel quieren advertirnos sobre problemas graves, esta vez no de tipo social, pero sí ambiental. Una serie de hojas, “principal órgano sintetizador de las plantas”, aparecen alteradas, deformadas, modificadas por herbicidas y otros factores que conviven con el hombre. Nuevamente la caligrafía está presente, como en buena parte de su obra; en esta oportunidad, para reproducir textos de investigaciones sobre el tema que se entrecruzan como insinuando que ninguno de ellos tiene la última palabra. También hay otros dibujos que buscan, ya no con la escritura de palabras, conservar la mayor semejanza posible con la textura real de las hojas. Dibujos cuidadosos que permiten adivinar la paciencia de la artista en su elaboración y que escoden en lo bello contextos lamentables.

En la misma galería también expone Mateo López, artista bogotano de 27 años, quien optó por trasladar su taller de trabajo a este espacio. El espectador se encontrará con mesas de dibujo, lápices, hojas de papel, cajas de alfileres, carpetas, cintas aislantes, tajalápices pero, si se mira bien, es la reproducción que ha hecho el propio artista de estos objetos. Son réplicas de objetos que lo acompañan en su cotidianidad y que han sido alteradas. López parte del dibujo y del papel para jugar con los sentidos en un espacio dividido por una pared falsa que parte en dos la sala de exposición. El espectador se encontrará al artista trabajando, replicando cosas, en este taller, en la galería, hasta el 30 de junio, cuando termina la exposición.

‘Bombas’, de Jaime Ávila

“Este espacio lo transformé en una gran ciudad subterránea universal donde confronto el Primer y el Tercer mundo a manera de una bomba de tiempo que acumula una gran carga que se acerca a un final que no existe y no estalla”. Así describe Jaime Ávila su nueva exposición, Bombas, en la galería Alcuadrado, que se exhibe en el archivo de la Torre Colpatria de Bogotá y que consiste en la intervención del espacio, videos, fotografías y unas bombas en fibra de vidrio. El dinero, el poder entendido como una bomba de tiempo, adquiere un significado especial en este lugar, emblema de las entidades financieras. El espectador se encontrará a la entrada con unas bombas que en un extremo tienen la cúpula del Capitolio de La Habana y, en otro, la del Capitolio de Washington.

A la tensión que imponen estos extremos se suma una pantalla de video que marca 60 segundos, como en las películas, cuando el conteo regresivo indica que todo estallará pronto. Adentro, centenares de cajas, unas sobre otras, dispuestas desde el piso de abajo de donde se encuentra ubicado el espectador, aluden a ese peso y a ese mundo subterráneo que toca mirar, por la disposición del espacio, desde arriba. En otra pantalla de video aparece Red Mural, grupo de hip hop bogotano que hace énfasis en el carácter subterráneo a través de un género musical visto como “un mundo aparte”. También una serie de ocho fotografías rojas, de distintas ciudades del mundo unidas entre sí, conforman una sola secuencia de 20 metros de largo. Bogotá, La Habana, Washington, Nueva York y Londres parecen tener muchas similitudes.

Avila sigue la línea de trabajos anteriores como La vida es una pasarela, donde exhibía fotografías de cuerpo entero de indigentes, personas a quienes en la calle siempre se opta por no mirar, pero que en una exposición es inevitable. Como aquí, donde, de alguna manera, podremos intuir esa “gran ciudad subterránea universal”.

Ágora de Fuego en la Luis Ángel

Todavía hay tiempo para ver una exposición que se centra en la cerámica. Entendida a veces como ideal para reproducir o crear objetos cotidianos “bonitos” como cucharas, ceniceros, vasijas, entre otros, la cerámica parece estar menospreciada ante otros medios de expresión. En la Biblioteca Luis Ángel Arango se exhibe por estos días una completa muestra de artistas colombianos y venezolanos que contradice ese pensamiento. Es, ante todo, como lo explica su curador, Juan Carlos Palenzuela, una exposición de arte contemporáneo que toca temas diversos como el medio ambiente, la identidad, el erotismo. Están presentes artistas como Cecilia Ordóñez, Germán Botero, Carol Young, Reina Herrera, Manolo Jaramillo, Dalita Navarro y Rodrigo Callejas, entre otros. Vale la pena esta exposición que parte de uno de los elementos más tradicionales, el barro.

Incorporarte en el MAMBO

Con el propósito de apoyar el trabajo de El Colegio del Cuerpo, con sede en Cartagena, se celebrará el próximo 8 de junio Incorporarte, una subasta de 45 obras de artistas colombianos. La cita es en el Museo de Arte Moderno de Bogotá y las presentará Ana Sokoloff, quien dirigió el Departamento de Arte Latinoamericano de la casa de subastas Christie’s. La organización del evento, a cargo de Beatriz Esguerra, cuenta con el apoyo de UBS, y desde esta misma semana los interesados pueden consultar la página www.arteconsultores.com, donde encontrarán obras de Luis Fernando Roldán, Santiago Cárdenas, Juan Antonio Roda, Lydia Azout, John Castles, María Cristina Cortés, Diana Drews, Jaime Franco, Guillermo Londoño, Luis Luna, Carol Young, entre otros. El Colegio del Cuerpo, dirigido por los bailarines Álvaro Restrepo y Marie Frances Delieuvin, desde hace nueve años viene desarrollando un trabajo de la difusión y la enseñanza de la Danza Contemporánea, especialmente en el público joven cartagenero. El 9 y el 10 de junio presentarán la obra El otro apóstol en el Teatro Colón.

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