Domingo, 22 de enero de 2017

| 1994/10/31 00:00

POR VIA ORAL

Como en los tiempos que le dieron nacimiento, la poesía está abandonando la imprenta para retornar a la oralidad. Cada vez se venden menos versos en las librerías y se llenan más los recitales poéticos.

POR VIA ORAL

EN EL PRINCIPIO LA POESIA ERA VOZ, luego se volvió libro y habitó entre nosotros... y se fue quedando muy sola, diría el Génesis de ese extraño vicio de conjurar mundos y realidades de los poetas de todos los tiempos. Sin embargo, aquí no acaba la historia, pues en pleno siglo del video-clip, los computadores y el ruidoso y sordo susurro de los medios de comunicación, parece que las letras decidieron volver a hablar... como en el principio.

Es un hecho comprobado en las cifras famélicas de las librerías y editores, que la poesía es la Cenicienta del mercado editorial. El poeta venezolano Juan Calzadilla pone el ejemplo de Monte Avila, la editorial más grande en Latinoamérica de libros de poesía, cuyo mayor tiraje por autor en los últimos años está en los 1.000 ejemplares.

Esta cifra, en comparación con los best-seller de la narrativa como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa, que se venden como pan caliente en las esquinas de Bogotá, es irrisoria. Sin duda, la distribución tomó partida por otros géneros, más acordes con el espíritu gregario del siglo. En una civilización del consumo y la masificación, que necesita disolver para su funcionalidad las marcas personales, es obvio que un género como la poesía, con su tendencia a la concentración y la reflexión, se encuentra en las antípodas de las necesidades que se desean estimular.

Sin embargo, con su estilo juguetón, 'la loca de la casa' parece estar buscando, como en todas las épocas desde que se inventó, sus salidas y respuestas en un mundo a años luz de los grandes banquetes de Homero.

RECITALES TAQUILLEROS
Paradójicamente, mientras los libros se quedan en los estantes y la mayoría de las revistas de poesía no llegan a su segundo número, en los últimos años las plazas, los cafés, los bares, parques o sitios más académicos de Latinoamérica se están llenando cada vez más de ansiosos escuchadores de versos, en un fenómeno que no se veía desde la dorada y contestataria época de los años 60, sólo que sin ideologías ni segundas intenciones.

Independientemente de consideraciones acerca de la verdadera asimilación que se da en estos recitales, esta tendencia se pudo constatar a vuelo de pájaro en una informal estadística efectuada en el pasado Encuentro de Poetas Hispanoamericanos realizado en Bogotá, que tuvo como uno de sus puntos principales la reflexión sobre este tema.

Según testimonios de los particinantes de diferentes países del continente, en Montevideo, una tradicional ciudad de un millón y medio de habitantes, los caféconciertos, pubs y discotecas, convocan semanalmente a 300 personas alrededor de performances poéticas que terminan en una rumba en la que se mezcla con naturalidad la música con los juegos del lenguaje. En Perú, un país alterado y removido por la guerra y la barbarie, varias editoriales se reunen para darse el lujo de arrastrar a espacios no convencionales a centenares de jóvenes alrededor de una vela, un trago y un verso, actividad en la que participan desde las figuras más reconocidas del país hasta los jóvenes poetas, y en la que se mezclan videos de éstos en su vida cotidiana.

Los festivales de Caracas y México mueven multitudes y, para no ir muy lejos, en Medellín se llena fácilmente el Teatro Metropolitano o los parques de Aranjuez, en la comuna nororiental, al ritmo cadencioso de poetas de otras partes del mundo, con una asistencia tan multitudinaria como la que tienen los grupos de rock de la ciudad. Y de la Casa Silva de Bogotá, ni hablar del ejemplo contundente de los recitales de este mismo encuentro, donde había que escuchar desde los corredores las voces de los invitados internacionales, fenómeno que se repite todas las semanas del año.

LA NEO-ORALIDAD TECNOLOGICA
¿Significa esto que la poesía está volviendo a la oralidad ritual de las comunidades tradicionales, al gusto por la presencia física de la palabra, a la comunión mítica que le dio origen?

Es una hipótesis que hay que matizar y no todo el mundo acoge con el mismo entusiasmo. El poeta argentino Rodolfo Alonso insiste en que la oralidad está al comienzo de toda poesía, y que esta tendencia estaría recuperando su esencia más primitiva. Sólo que la realidad actual cambia la tradicional comunidad por la aldea de Mac Luhan. En un mundo donde todo está atravesado por los mass- media, este tipo de encuentros estaría poniendo en lugar de la oralidad mítica y ritual, la oralidad tecnológica. Una modalidad que de pronto esté más acorde con el espíritu del siglo, pero que responde por igual a la necesidad de comunión más que de comunicación de la que hablaba Octavio Paz.

Pero el fortalecimiento de la palabra en su asimilación a la parafernalia y a los códigos del espectáculo moderno, puede también causar sospechas, como en el caso del chileno Raúl Zurita. Este, en lugar de ver una recuperación de la esencia poética en esta socialización bullosa que le aparta de los recintos silenciosos de la lectura y la pone a competir con los otros espectáculos culturales, piensa que quizás la poesía se esté sumiendo en el rumor oleaginoso y mudo de los mass-media, en los cuales el poder de la palabra se pierde en un gran susurro indeterminado, donde todo se dice pero nada tiene consistencia ni se escucha.

Lo que sí está claro es que en este fin de siglo se encuentran, sin rechazarse, dos lenguajes que a simple vista podrían parecer contradictorios y excluyentes: el de la más pura poesía y el de los mass-media tecnológicos, pero que examinándolos con detenimiento resultan compartir más similitudes de la cuenta.

La visión fragmentaria de la poesía, su lógica de superposiciones, su inmediatez, su rápida capacidad de evocación, se acerca extraordinariamente a las realidades virtuales inventadas por los multimedia. En este sentido, el público joven estaría más que nunca particularmente dotado para apropiarse de este lenguaje que en cierto sentido posibilitó el pathos y todas las rupturas artísticas del siglo XX.

Y este matrimonio sé estaría efectuando en las ágoras modernas, con nuevos oídos, en una neo-oralidad, sin la ingenuidad arcaica, pero que sigue respondiendo al impulso primitivo de la palabra. Y por esto la poesía por vía oral, se ha vuelto inesperadamente taquillera.-

RAFAEL COURTOISIE
(URUGUAY)
SI CREO que estemos en un regreso a la oralidad. En Montevideo se reúnen semanalmente 300 personas, entre bares, discotecas y plazas públicas, a escuchar poesía. Pero es una neo-oralidad tecnológica, menos ingenua, más reflexiva, mediatizada por la lógica de la era del computador. Es un boom más profundo que el editorial, que expresa un regreso a la comunidad. La poesía busca sus respuestas en un mundo con otras condiciones.

LUIS DE LA HOZ
(PERU)
MI PAIS está pasando por una época de devastación cultural. Sin embargo, ésta nos ha removido a todos. En la poesía, por ejemplo, ha habido un florecimiento. Varias editoriales realizamos un circuito de recitales en cafés donde semanalmente se reúnen escritores reconocidos y principiantes con jóvenes. Creo que la asistencia se debe a que el público le pierde el miedo a la poesía y a los poetas, con quienes pueden hablar, sin que nada los distancie.

VICTOR MANUEL MENDIOLA
(MEXICO)
NO CREO que en México exista una especie de boom oral poético propio de estos días. Nosotros tenemos una gran tradición y la agitación que se vive en estos días es su continuidad. Creo que la receptividad de los jóvenes actualmente a la poesía se debe a que ésta es la que realmente inventó con sus procedimientos formales y su lógica a los mass-media de hoy. Esto la hace accesible a las nuevas sensibilidades.

DANIEL CHIROM
(ARGENTINA)
LA ORALIDAD es relativa en Argentina. Aunque existe efectivamente un aumento del número de recitales con una gran afluencia de público, es diferente según la región. En el norte existe una verdadera tradición oral, mientras los poetas de la ciudad como yo difícilmente podríamos recitar un verso de memoria. La efectividad de la poesía en nuestros días se debe a que su capacidad fragmentaria se adapta a la sensibilidad del nuevo mundo.

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