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| 3/17/2003 12:00:00 AM

Predicciones para este año

El crítico de cine de SEMANA, Ricardo Silva, expone sus pronósticos sobre lo que ocurrirá en la próxima entrega de los premios Oscar.

Parece una broma, es cierto, pero aún es posible que Martin Scorsese tampoco se gane el Oscar este año. Si ni siquiera lo nominaron por filmar las extraordinarias

Taxi Driver y La edad de la inocencia, si no fue premiado a comienzos de los 80 por dirigir Toro salvaje, una de las grandes películas de la historia del cine, y 10 años después le negaron el reconocimiento por crear otra de sus obras maestras, la escalofriante Buenos muchachos -en ambas ocasiones la Academia prefirió escoger, como mejor director del año, a dos candidatos 'políticamente correctos': Robert Redford, en 1981, por Gente como uno, y Kevin Costner, en 1991, por Danza con lobos-, ¿por qué este domingo 23 de marzo, cuando se celebra una nueva ceremonia de entrega de los premios más discutidos del mundo, tendría que ocurrirle algo diferente?

Esta vez no es sólo que Pandillas de Nueva York, su más reciente trabajo, haya dividido a los públicos de todo el mundo. Ni que El pianista demuestre una vez más el genio de Roman Polanski -otro maestro frecuentemente olvidado por la Academia- y Las horas sea una brillante adaptación de la poética novela de Michael Cunningham. Es, sobre todo, que Rob Marshall, el estupendo realizador de Chicago, ha sido elegido como el mejor de 2002 por la Asociación de Directores de Estados Unidos (que, en sus 40 años de existencia, ha estado 35 veces de acuerdo con la Academia) y, después de recaudar 110 millones de dólares en las taquillas norteamericanas, la posibilidad de que la irónica comedia musical se lleve los principales premios de la noche es, para este momento, una realidad innegable. La adaptación del espectáculo concebido por Bob Fosse tiene contentos, en tiempos de guerra, a los espectadores y a los críticos: la prensa extranjera le concedió en enero el Globo de Oro a la mejor comedia del año y la Asociación de Productores la prefirió, hace unos días, sobre la sangrienta obra de Scorsese.

En fin. Cualquier cosa puede pasar en los sospechosos premios Oscar: ¿no es posible, por ejemplo, que así como la premiación de 2002 se convirtió en un deprimente homenaje racista a la cultura que los gringos llaman "afroamericana", la ceremonia de 2003 se dedique a pedirle mil disculpas a la comunidad hispana, y así, mientras Almodóvar estalla en lágrimas sobre el escenario y las tropas norteamericanas ponen los pies izquierdos en Irak, un drama de dudosa calidad como El crimen del padre Amaro resulte ser la mejor película extranjera por el simple hecho de tratarse de una historia hablada en español? ¿No es probable que, ya que se trata de una elección con costosísimas campañas publicitarias y con más de 6.000 electores con tarjetas en sus manos, al final no sean elegidos los mejores sino los más populares? Y, si no es así, ¿qué otra explicación podemos encontrar al hecho de que Denzel Washington se haya llevado el premio, en marzo del año pasado, por uno de los más vergonzosos papeles de su importante carrera?

Estas son las preguntas que nos hacemos todos los años antes de que comience aquella accidentada transmisión por televisión -y ese, 'accidentada', es un adjetivo que al parecer sólo se aplica a la transmisión colombiana- que siguen casi 90 millones de espectadores en el planeta. Esta vez, en estas páginas, hemos vuelto a imaginar quiénes serán los ganadores de la noche, pero, para que pongamos los pies sobre la tierra y no olvidemos que sólo se trata de un juego, para que no se nos olvide que ni Scorsese ni Polanski han ganado jamás el premio Oscar, además hemos reseñado las injusticias que ha cometido este año, en las principales categorías, la imprecisa democracia de la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood. Que cumple, en vivo y en directo, sus primeros 75 años.

Mejor actor de reparto
Va a ganar: Chris Cooper, por El ladrón de orquídeas: recibió el Globo de Oro y los premios de los críticos de Dallas, Kansas, San Francisco, Seattle, Toronto y Los Angeles, entre muchos otros, por su divertida interpretación del aventurero John Laroche. Otros nominados: Ed Harris por Las horas, Paul Newman por Camino a la perdición, John C. Reilly por Chicago y Christopher Walken por Atrápame si puedes. Debería ganar: todos, esta vez, merecían recibir el premio, pero la actuación de John C. Reilly, siempre de bajo perfil y al tiempo parte fundamental de los elencos de Las horas y Pandillas de Nueva York, podría conmover a los miembros de la Academia a última hora. Olvidados: Tom Hanks, por su contenida interpretación del detective Carl Handratty en Atrápame si puedes, Alfred Molina, por su emocionante versión del Diego Rivera de Frida, y el ganador del año pasado, Jim Broadbent, por su papel del corrupto jefe Tweed en Pandillas de Nueva York.

Mejor actriz de reparto
Va a ganar: Catherine Zeta-Jones, por Chicago: Miramax, la productora del musical, hará todo lo posible para que la actriz galesa, embarazada y de campaña en los restaurantes del mundo, obtenga de la Academia de Hollywood el mismo reconocimiento que ya recibió de la Academia Británica por los bailes ("no utilicé dobles", dice cada vez que puede) de la desalmada Velma Kelly. Otras nominadas: Kathy Bates por Las confesiones de Schmidt, Queen Latifah por Chicago, Julianne Moore por Las horas y Meryl Streep por El ladrón de orquídeas. Debería ganar: quizás la interpretación de Julianne Moore sea, por muy poco, la más brillante de las cinco, pero muchos tienden a pensar que Meryl Streep, que acaba de recibir su cuarto Globo de Oro y no gana un Oscar desde 1983, se llevará el premio sin problemas. Olvidadas: aunque unos la señalan como un punto débil de la producción, Cameron Díaz hace un gran papel en Pandillas de Nueva York. Dicen, por otro lado, que la actuación de Michelle Pfeiffer en White Oleander es maravillosa. ¿Habría que decir 'era'?

Mejor actor principal
Va a ganar: Daniel Day-Lewis, por Pandillas de Nueva York: su Bill 'el carnicero' Cutting, diseñado por él y por Martin Scorsese, es uno de los grandes personajes del cine de nuestros años y le ha conseguido el máximo reconocimiento de la Academia Británica y los premios de los críticos de Chicago, Seattle, Las Vegas, Los Angeles y Nueva York. Otros nominados: Adrien Brody por El pianista, Nicolas Cage por El ladrón de orquídeas, Michael Caine por El americano y Jack Nicholson por Las confesiones de Schmidt. Debería ganar: Adrien Brody y Nicolas Cage hacen dos de los mejores papeles de sus carreras, pero la gran alternativa es, sin lugar a dudas, la estupenda actuación de uno de los grandes favoritos de la Academia, Jack Nicholson, que este año ya ha recibido el Globo de Oro y las menciones de los críticos de Dallas, Los Angeles y Washington. Olvidados: Leonardo Di Caprio, nominado por primera y última vez en 1994, tuvo en 2002 el mejor fin de año que cualquier actor del mundo podría imaginarse: su trabajo en Atrápame si puedes y Pandillas de Nueva York nos recuerda porqué los grandes directores le ofrecen los papeles principales. Richard Gere, blanco fácil de la crítica, hizo tridimensional a la mayor caricatura de Chicago.

Mejor actriz principal
Va a ganar: Nicole Kidman, por Las horas: consigue retratar, con un par de miradas y una nariz mucho más convincente que la de Michael Jackson, la tristeza, la soledad insuperable y la locura contenida de la escritora Virginia Woolf: ha ganado, por ello, el Globo de Oro a la mejor actriz dramática y los premios de la Academia Británica, los críticos de Las Vegas y el Festival de Berlín. Otras nominadas: Salma Hayek por Frida, Diane Lane por Infidelidad, Julianne Moore por Lejos del cielo y Renée Zellwegger por Chicago. Debería ganar: Julianne Moore, que quizás es la mejor actriz del cine de hoy, ha sido elegida como la más importante del año por los festivales de Venecia y Berlín, y por los críticos de Vancouver, Toronto, Kansas, Dallas, Florida, Chicago, Los Angeles, Washington y Seattle. Olvidadas: la interpretación de Meryl Streep en Las horas es, como quiso decir el jurado del Festival de Berlín, tan buena como la de sus dos compañeras de elenco.

Mejor película
Va a ganar: Chicago: los críticos de los medios la eligieron la mejor de año y la Asociación de Productores estuvo de acuerdo. Es una gran comedia musical que recuerda las virtudes de Hollywood y emplea a fondo a los profesionales de aquella industria. Miramax ha hecho todo lo que puede para recibir un premio que le ha sido esquivo desde 1998, cuando lo recibió por Shakespeare apasionado. Otros nominados: Las horas, Pandillas de Nueva York, El pianista, El señor de los anillos: las dos torres. Debería ganar: la única que parece fuera de lugar, entre las cinco candidatas, es la segunda parte de la trilogía inspirada en los libros de Tolkien. Todas, como lo ha demostrado el poco consenso que existe alrededor del tema, merecerían el Oscar: El pianista ha ganado cinco premios internacionales y Las horas se llevó el Globo de Oro al mejor drama, pero Chicago, ligera y muy bien hecha, parece hoy la apuesta más segura.

Puede que además gane, salvo uno o dos, los principales premios técnicos. Olvidadas: Sentencia previa y Atrápame si puedes, dos estupendas películas de Steven Spielberg, no recibieron las nominaciones principales. Tres excelentes largometrajes, Las confesiones de Schmidt, Lejos del cielo y El ladrón de orquídeas, tendrán que conformarse con las candidaturas a sus actores o a sus guionistas. Otros: los premios para el vestuario, la escenografía, el maquillaje, los efectos especiales y el sonido podrían ser para cualquiera, pero así como Thelma Schoonmaker, la fiel editora de Scorsese, tendría que ganar su segundo Oscar por Pandillas de Nueva York, Conrad L. Hall, el fallecido operador de Camino a la perdición, merece ser elegido como el mejor del año, y sólo Paul Simon, con la emocionante Father and Daughter, estaría en la capacidad de quitarle la estatuilla a U2 por su gran canción para Pandillas de Nueva York.

Resulta difícil imaginar cuál será la adaptación de 2002 porque todas son estupendas, pero tres de los postulados a mejor guión original -Hable con ella, Y tu mamá también y Mi boda griega- servirán, esta vez, para hacerles un homenaje a esas culturas que 'enriquecen la vida americana'.

Mejor director
Va a ganar: Martin Scorsese, por Pandillas de Nueva York: obtuvo el Globo de Oro en enero, aceptó en febrero la estrella número 2.217 en el paseo de la fama de Hollywood y en marzo recibió, de manos de Steven Spielberg, el premio de la Asociación de Directores por toda su carrera. Tendría que ser, como Alfred Hitchcock y Orson Welles, uno de esos maestros que jamás ganó un Oscar ("de pronto eso es lo que merece, dijo hace unos años el actor Harvey Keitel: ser excluido de lo mediocre"), pero está haciendo lo que puede para llevárselo porque, en sus propias palabras, "siempre he sido el niño del bajo Manhattan que veía las mágicas transmisiones de los Oscar".

Otros nominados: Pedro Almodóvar por Hable con ella, Stephen Daldry por Las horas, Rob Marshall por Chicago y Roman Polanski por El pianista. Debería ganar: Scorsese merece el premio, sí, pero la verdad es que, salvo el excelente Stephen Daldry, autor de la conmovedora Billy Elliot, los otros tres candidatos podrían dar una gran sorpresa: Almodóvar, en la tradición de Roberto Benigni, viene de recibir el Globo de Oro, el César y el Los Angeles Critics y tiene encantados a los intelectuales norteamericanos; Marshall se ha llevado hace unos días, como decíamos, la placa de la Asociación de Directores; y Polanski, no obstante ese pasado que le impide asistir a la ceremonia sin ser arrestado, ha ganado, con justicia, el Festival de Cannes, el César, el Goya, el National Society, el trofeo de la Academia Británica y el premio de los críticos de Boston.

Olvidados: el autor de Lejos del cielo, Todd Haynes, fue, según los críticos de Chicago, San Francisco y Nueva York, el mejor director del año pasado, pero para los Oscar fue sobre todo un buen guionista; Peter Jackson, el realizador de El señor de los anillos, no recibió ninguna de las seis nominaciones que obtuvo la segunda parte de su trilogía; Steven Spielberg estrenó demasiado temprano, en junio de 2002, una de las mejores películas norteamericanas del año anterior, la espectacular Sentencia previa, y tendrá que conformarse con que Scorsese, su gran amigo, cumpla su sueño de infancia.
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