Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/10/29 00:00

Premonición

El infravalorado Sam Reimi, cómplice de los hermanos Coen, dirige este melodrama resuelto por medio de las convenciones del terror. ***1/2

Premonición

Lo importante de cualquier película, al parecer, es que cumpla todo lo que promete. Que las preguntas que sugieran sus primeras escenas sean respondidas, una a una, con el paso de la historia. Y que sus personajes tengan una máscara, una intimidad, unas motivaciones, unos secretos y un talón de Aquiles, unas personalidades que tarde o temprano comprometan sus vidas. Por eso, porque no deja ningún interrogante sin responder, y porque sus personajes al final no son los hombres y las mujeres que aparentaban ser, Premonición es una buena película.

Increíble, pero cierto. La mayoría de las obras dramáticas, según parece, nos conducen a la idea de siempre, a la misma a la que llegamos gracias a nuestras propias experiencias vitales: nadie es lo que parece. Premonición, como todos los relatos interesantes, lleva la conclusión mucho más allá: los buenos son seres complejos que mienten y combaten su propia mezquindad y los malos son personas que no logran comunicar su versión de los hechos y dejan la vida en manos de sus fuertes instintos de supervivencia. Todos, al final, resultan igual de confundidos.

La protagonista de esta historia, Annie Wilson, es una joven vidente que perdió a su esposo en un accidente de tránsito. Ya ha pasado un año desde eso, y ella, que se ha quedado sola con tres hijos, ha decidido valerse del don que heredó de su abuela para sostener a su familia. Todo ocurre en un pueblo perdido en el sur de Estados Unidos, y ninguno de los hombres del lugar, claro, ve con buenos ojos ni el inquietante oficio de la viuda ni los revolucionarios consejos, tipo “no tienes por qué dejarte pegar”, que ésta les ofrece a sus esposas. Annie Wilson es, pues, una enemiga.

Cuando desaparece Jessica King, la malévola hija del magnate del pueblo, unos días antes de su matrimonio con Wayne Collins, el bondadoso rector del colegio, los poderes síquicos de Annie, la vidente, resultan ser la última esperanza para resolver el caso. No es el mejor momento para ella: sus hijos le reclaman más atención y nuevas conversaciones sobre su padre, Donnie Barksdale, el irascible esposo de una de sus mejores clientes, la ha amenazado de muerte, y Buddy Cole, un joven que sufre constantes arranques de locura, ha comenzado a exigirle que le ayude a entender por qué vive al borde de un ataque de nervios.

Premonición, que no fue valorada lo suficiente en su país de origen, es un melodrama que, porque utiliza las convenciones del cine de terror y el policíaco para comprender los conflictos entre una serie de excelentes personajes, logra escapar a los lugares comunes de los largometrajes norteamericanos de moda. Su estupendo elenco, encabezado por Cate Blanchett, y la enérgica dirección de Sam Reimi, famoso por sus divertidas truculencias con o sin los hermanos Coen, la convierten en una experiencia fascinante.

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