Viernes, 31 de octubre de 2014

| 1983/11/28 00:00

PUNTO FINAL

"Profesor" de buena parte de la derecha francesa, Raymond Aron murió dejando su sello de observador comprometido

PUNTO FINAL

El pensador Raymond Aron murió el 17 de octubre en París, víctima de un ataque cardíaco acaecido a la salida de un juzgado en donde había testimoniado en favor de otro intelectual, Bertrand Juvenel, tratado de "nazi" y "fascista" en un libro cuyo autor fue acusado de "difamación" .
El "profesor" de buena parte de la actual clase dirigente francesa había nacido el 14 de marzo de 1905 en París, en el seno de una familia perteneciente, según él, a la "burguesía media" .
Extremadamente púdico, Aron habló poco de su infancia y de su adolescencia, inclusive en sus memorias publicadas hace un par de meses.
Además de sus cursos y de sus numerosas lecturas, cuenta, jugaba bridge con su familia y practicaba el tenis con su hermano Adrien. Dos pasiones que desaparecieron el día que descubrió "la filosofía y el mundo de las ideas" .
Gracias a este encuentro, Aron decide estudiar, durante cuatro años, en la Escuela Normal Superior de la calle Ulm, en París. Alumno modelo, Aron obtiene el primer puesto de su promoción. "Mi primera impresión en esa escuela fue la fascinación. Si me preguntaran por qué escribe en sus memorias, respondería, con toda ingenuidad: nunca he encontrado tantos hombres inteligentes reunidos en tan pocos metros cuadrados". Sus compañeros fueron, en efecto, Jean Paul Sartre, Paul Nizan, Daniel Lagache, Georges Canguilhem...
Pensando seguir la carrera universitaria, Raymond Aron viaja a Alemania en donde permanece hasta 1933. En Colonia, y más tarde en Berlín, el joven profesor descubre los filósofos Husserl y Heidegger-que serán capitales para esa generación en Francia-y la sociología de Max Weber, "un hombre que poseía a la vez la experiencia de la historia la comprensión de la política, la vóluntad de la verdad y, a fin de cuentas,la decisión y la acción".
En Alemania descubrirá, igualmente, el nazismo y tomará conciencia de sus orígenes judíos. De vuelta a Francia, Aron comprueba, consternado, que nadie ha medido el verdadero peligro de los nazis y aconseja a Sartre de ir a Alemania. Sartre acepta, Aron lo reemplaza, dicta sus cursos de filosofía, publica su tesis de doctorado sobre el tema "Introducción a la filosofía de la historia" y confiesa, públicamente, su inquietud ante el pacifismo y la pasividad de sus compatriotas frente al fascismo alemán.
Declarada la guerra, Aron viaja a Inglaterra en donde dirige, hasta 1944, la revista "Francia libre", una publicación de la resistencia que comanda el general De Gaulle. Después de la liberación, Raymond Aron desempeña, durante dos meses, el cargo de director del gabinete del ministro André Malraux y hace parte del grupo de intelectuales que junto a Sartre, Albert Camus, Merleau Ponty y Pascal Pia, crearon las revistas "Temps Modernes" y "Combat".
La guerra "fría" pondrá fin a esa amistad. La mayor parte de sus amigos se declaran favorables a la Unión Soviética mientras que él, con una lucidez que fue saludada luego por la izquierda democrática, condenó el stalinismo y adhirió al "campo occidental" en virtud de un argumento: las sociedades deben ser analizadas por lo que son y no por lo que pretenden ser.
"Aron enseñó -escribe Serge July, director de "Liberation" creado por Sartre-a relativizar el pensamiento histórico en una época en la que la historia se había vuelto religiosa con el dogma del partido del jefe de Estado y del pueblo tres categorías heredadas del siglo XIX".
A partir de ese momento y durante treinta años, Raymond Aron pasó a ser el principal editorialista del periódico "Le Figaro", convirtiéndose, de hecho, en el "pensador" de la derecha. Pero de una derecha "liberal e inteligente", como lo ha reconocido hasta el partido comunista.
Con todo, Aron continuó enseñando en universidades e institutos prestigiosos y publicando otros treinta libros sobre los grandes sujetos de esas décadas: el marxismo-leninismo contra el cual luchó no sin dejar de admirar a Marx, a favor de la independencia de Algeria-consejo que de haber sido seguido en 1953 habría evitado varias centenas de miles de muertos-, la sociedad industrial, la democracia y el totalitarismo, la conciencia histórica, la lucha de clases, las esperanzas y miedos de nuestro siglo y uno sobre el judaísmo titulado "De Gaulle, Israel y los judíos" que ilustra las divergencias que lo oponían al general, sobre diversos planos, desde 1944.
A pesar de todo, Aron no deja ninguna escuela, pues nunca se propuso crear una doctrina. Su obra es el resultado de la actitud de un "observador comprometido", de un hombre de derecha inteligente, moderado, tolerante y de un filósofo que dudó de los modelos, de los profetas de paraísos terrestres o celestes y que nunca se hizo ilusiones sobre el papel de la razón de la historia sin cesar, por ello, de creer en ella. -
José Hernández -

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