Jueves, 30 de octubre de 2014

| 2013/06/22 04:00

¡Que hable la música!

Kanye West es el músico más provocador y genial de la última década. Su nuevo álbum ‘Yeezus’ confirma que el ‘hip-hop’ es ritmo y protesta, pero también arte. Así marca toda una generación de raperos.

Kanye West tiene 36 años y en una década ha vendido 20 millones de discos y ganado 21 premios Grammys. Foto: AP

En la primera fila del público aguardaban Jay-Z y Beyoncé, el rey y la reina del hip-hop neoyorkino. Más atrás sobresalía el cuerpo voluminoso del rapero Busta Rhymes. Junto a él había modelos, estrellas del basquetbol, representantes de sellos y críticos. 

Era la noche del lunes 10 de junio, y la elite de la música negra estaba reunida en los Milk Studios de Nueva York para presenciar uno de los más misteriosos lanzamientos de los últimos años: el de Yeezus, el nuevo álbum del rapero Kanye West.

Lo más curioso es que, cuando el prelanzamiento terminó, West pidió a los asistentes que mantuvieran en secreto lo que habían visto y oído. Tomó un avión a Basilea, Suiza, y durante un concierto sorpresa anticipó que su nuevo trabajo era “su formulario de entrada a la escena artística”. Yeezus salió a la venta el 18 de junio e inmediatamente atornilló a su autor como uno de los músicos claves de una generación que quiere darle un valor universal a la música negra.

West, que durante ese happening permaneció levemente ebrio sobre un púlpito, ya había dado una pista semanas atrás sobre su disco en forma poco convencional. El 17 de mayo, en las fachadas de edificios en Berlín, Londres, Los Ángeles, Nueva York y París, entre otras 66 ciudades, apareció la imagen del cantante rapeando una agresiva canción: New Slaves, el primer sencillo del álbum. Algunos transeúntes alcanzaron a grabar con sus celulares y colgar el video-performance en YouTube. 

La escena, en sí, era un montaje artístico que demuestra que West quiere llevar el 

hip-hop más allá de lo establecido. Quiere convertirlo en arte: una forma –libre de compromisos, producto del dolor y el talento– de expresar un conflicto, muy actual, entre la afinidad política y social, y el egoísmo.

West no está solo, pues, con él, una generación de raperos quiere hacer historia. Se trata de la Black New Wave (la nueva onda negra) que trasciende a la clase media estadounidense, sin por ello negar de sus valores, y se incrusta en el corazón de la sociedad cosmopolita. Ha renovado el género al alejarlo del estereotipo del gánster machista en que parecía perdido y lo innova en cada disco. No extraña que West y su coequipero Jay-Z (ver recuadro) ganen adeptos como el cantante Pharrell Williams, quien también ha brillado como productor, y el joven Frank Ocean, quien ya transforma el mundo del rap pues confesó su homosexualidad en un medio marcado por la homofobia.

En esta constelación, Kanye West es el outsider. Hace pocas semanas cumplió 36 años y es quizás el músico más estridente, provocador y genial del rap. Lleva diez años escribiendo y produciendo. Ha vendido 20 millones de discos en una década y ha ganado 21 premios Grammy. Cuando su vida privada está despedazada, su capacidad de juntar valores universales en obras musicales se exacerba. La revista The Atlantic lo llamó el “Mozart norteamericano”.

Nació en Chicago. Su mamá, que murió en 2007 durante una cirugía estética, enseñaba en un colegio, y su papá era un activista del Black Power. A diferencia de otros raperos, no vivió en la pobreza. Entró a la universidad a estudiar Artes, pero se retiró y se entregó a la música y la producción (hoy también se dedica al diseño de modas y a una vida de celebridad al lado de su novia Kim Kardashian).

Primero triunfó como productor y ganó fama por su estilo marcado por la exuberancia y el ornamento, cuyo cénit fue el álbum The Blueprint de Jay-Z. Luego se destacó con su propia música: majestuosa, estimulante en lo intelectual, cuyas dimensiones crecieron hasta composiciones casi barrocas. Sus álbumes 808s & Heartbreak y Graduation y sus canciones Stronger, All Falls Down, Jesus Walks y The New Workout Plan son hitos del hip-hop.

Yeezus es su sexto álbum. Según West, surgió de una experiencia que tuvo en un loft parisino al contemplar una lámpara de Le Corbusier. Y el resultado es un ejercicio de deconstrucción y composición minimalista. La participación, entre otros, de rebeldes como los DJ franceses Daft Punk, del grupo indie Bon Iver y del megaproductor Rick Rubin fue fundamental. West se afirma como provocador y rompe con su pasado. 

Toma lo mejor y lo peor de los géneros del rap y crea un mundo primitivo, lejano de la canción tradicional, hecho de pulso y textura, movido por una mecánica industrial e invadido, de vez en cuando, por el soul, el dancehall y el house. “Pareciera estar cambiando de piel”, escribió Jon Caramanica en el New York Times.

Ninguno de los periodistas presentes en los Milk Studios durante la fiesta del 10 de junio escribió sobre la reacción de los colegas de West. Pero puede presumirse que salieron con una sonrisa, pues este disco consolida a un movimiento que se opone radicalmente al pop en lo estético y lo político.

Basta darle play al nuevo trabajo para notar, en 40 minutos, cómo la música cae como un bombardeo sobre un mundo demasiado pacífico, demasiado cómodo y, en todo caso, distinto al lugar oscuro que habitan West y sus amigos. “Quería hacer algo visceral, tribal”, ha dicho. Le salió tal cual. 

El precursor


AP

Precisamente Jay-Z, que asistió a la premier de Yeezus y con quien Kanye West grabó hace dos años el álbum Watch the Throne, es el miembro más emblemático de la Black New Wave. Nació en la miseria, creció en la violencia, no terminó el colegio, vendió droga y casi muere abaleado, pero hoy es un rapero genial y un productor millonario. 

Él ha servido de bisagra para la entrada de otros a la arena de la innovación.  Allí, el pop del que Michael Jackson y Madonna se beneficiaron ya no es suficiente, pues no se conecta con la actualidad y no da espacio para la contemplación.

Innovadores

West y Jay-Z se deshicieron del estereotipo del gánster machista. No extraña que talentosos artistas y productores se les hayan unido. 

AFP

Frank Ocean. Rapero, famoso por declararse gay. 

AP

Legendario megaproductor.

AFP

Pharrell Williams. Cantautor y productor. 

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