Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/07/06 02:00

¿Qué pasó con Rock al Parque?

La más reciente versión del festival roquero más grande del país dejó muchas dudas. Hubo poca gente y el cartel de invitados no llenó las expectativas. Uno de los grandes patrimonios culturales de Bogotá está perdiendo brillo.

¿Qué pasó con Rock al Parque? Foto: David Amado Pintor

Pocas horas an-tes de que se llevara a cabo el cierre del festival Rock al Parque de Bogotá, los asistentes y periodistas que cubrían el evento comenzaron a expresar fuertes inquietudes acerca del éxito de esta versión. Los periodistas de la emisora Radiónica, que han estado en el festival todos los años, no podían creer lo que estaban viendo desde las cabinas de transmisión, ubicadas en un punto alto que permitía una visión panorámica de la tarima y la explanada donde se ubica el público. 

Su sorpresa tenía una razón clara: en las casi dos décadas que lleva el festival no habían visto una asistencia tan baja.

Al día siguiente, el martes, llegó el momento de hacer balances. Álvaro González, director de Radiónica, cuestionó al aire las estadísticas entregadas por Idartes, el ente organizador de Rock al Parque: “Idartes habla de 230.000 personas: de pronto necesitamos gafas pero no vimos 230.000 en los tres días. Hablan de 120.000 el día del metal; ese día nosotros contamos entre 80 y 90.000  personas. El segundo día contaron 50.000 y no tuvimos más de 15.000. Todo esto nos deja un sinsabor”.

No solo González expresó sus dudas. El sentimiento de que la asistencia de Rock al Parque había sido muy baja fue general. Las críticas también apuntaban a que el festival, uno de los grandes patrimonios de la ciudad y que llegó a ser uno de los eventos musicales más grandes del continente, había perdido su brillo.  

 

Las razones que se barajan para explicar la desolación del Parque Simón Bolívar han sido variadas, y no todas válidas. Se habla por ejemplo de las lluvias, pero habría que recordar que uno de los momentos más memorables de la historia de Rock al Parque fue la presentación del grupo Kraken junto con la Orquesta Filarmónica de Bogotá en 2005, bajo un fuerte aguacero. Más acertada puede ser la hipótesis de un cartel que no tuvo estrellas de fama internacional. Independientemente de la calidad de las propuestas, todo indica que el renombre de una banda pesa a la hora de decidir ir a un concierto, aún siendo gratuito.

Incluso Aida Hodson, asesora de Idartes, menciona ese argumento: “Quisimos darles más relevancia a las bandas distritales y la gente lo que buscaba era una cereza en el pastel. Quizá fallamos en el tema artístico porque nos faltó un gancho, pero también sentimos que hubo falta de apoyo y conocimiento por parte del público”. Santiago Trujillo, director de la entidad, no dio declaraciones a SEMANA y solo emitió un comunicado que dice: “Rock al Parque ha tenido curvas en la asistencia, durante sus 19 años (…) Los 20 años serán la fiesta más grande y emocionante de la música en América Latina en 2014”.

Jorge Esteban Benavides, de la revista alternativa Cartel Urbano, dice que, más que la falta de público, el problema radica en “la falta de cultura musical, pues de lo contrario hubiese ido más gente simplemente a curiosear y dejarse sorprender”. Benavides acierta en ese punto: los trinos de quienes asistieron al Parque Simón Bolívar narraban emocionados instantes de las presentaciones de Tappan, Ikarus Falling, Una Fuerza, Consulado Popular, Lianna, Antombo y la presencia sorpresiva de Totó la Momposina, invitada por Alfonso Espriella a hacer una versión rock de El pescador.

No faltan los puristas que ante el fenómeno de esta semana han declarado la muerte del rock. Para Álvaro González hay que entrar a examinar cosas más importantes: “Existen muy buenas bandas, pero nos preocupa que después de 19 ediciones no tenemos un mercado sonoro y que los músicos no están viviendo de su música. A veces uno siente que el festival está más preocupado por contar los miles de asistentes y no los procesos que definitivamente necesitamos para tener un mercado autosostenible”. Detalles que, seguramente, tendrán que ser tenidos en cuenta con miras a 2014, cuando el evento musical gratuito más grande de Colombia cumpla 20 años. 

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