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| 4/8/1996 12:00:00 AM

QUE SE REVELE

El conocido publicista y diseñador Carlos Duque destapa en la Galena Diners, de Bogotá, una faceta poco conocida de su vida: la de fotógrafo.


ANES DE QUE DECIDIERA DEDICARse de lleno a la publicidad y el diseño gráfico, Carlos Duque ya había hecho de su mente una placa fotográfica. Sus estudios de dibujo y pintura en la Escuela de Bellas Artes de Cali, y luego los de fotografía en el Art Center College Of Design, en Los Angeles, California, lo habían convertido en un observador. Pero más que la realidad, a Duque le interesaban sus protagonistas. Pues para él si una imagen váiía más que mil palabras, un rostro era capaz de decirlo todo.
Cámara en mano, tal vez mucho antes de que estas mismas cualidades lo llevaran a destacarse como uno de los mejores publicistas políticos, Duque deambuló por Colombia, construyendo en imágenes un pasado del que el país fue testigo en sus diferentes ámbitos. Ni siquiera sus trabajos con las campañas de Luis Carlos Galan, Andres Pastrana y Jaime Castro, las cuales lo dieron a conocer en el campo de la publicidad, impidieron que Duque siguiera cultivando quizas su pasion más antigua y para muchos la más auténtica. No sin razón el artista Bernardo Salcedo opina: "Las cámaras, como las gafas, deberían ser clinicamente recetadas. Porque no todo el mundo ve igual. Por eso a Carlos Duque, desde que tiene uso de razón, tuvieron que ponerle cámaras, porque realmente veía demasiado".
Luego de 30 años de afición por la fotografía, Carlos Duque ha resuelto revelar al público una recopilación de su trabajo artístico a partir del 14 de marzo en la Galería Diners, de Bogotá. Se trata de una selección de 100 fotografías, la mitad sobre personajes suficientemente conocidos por el espectador o acerca de iconos que ya pertenecen a la memoria visual de los colombianos, y la otra mitad sobre temas abiertos que no hacen otra cosa que reflejar la realidad nacional. "Desde que descubrí la fotografia ando armado de una cámara, pero no de una cámara publicitaria, sino de una es pecie de ojo de cerradura a través del cual practico mi vouyerismo con el mundo ", dice Duque respecto de su exposición.
Su amistad con quienes se mueven en las altas esferas de la sociedad colombiana en sus diferentes manifestaciones, políticas, artísticas, cinematográficas, faranduleras y demás, le ha dado la oportunidad de contar casi siempre con la venia de los protagonistas de sus fotos, al punto de que tal vez no existe nadie que haya rechazado su cámara. "Ojo con Duque =advierte Jorge Alí Triana=: no se le escapa ni un pensamiento oculto de aquellos a quienes ha decidido someter a su mirada intimista". Quizá por esta razón, cuando las generaciones futuras esculquen los archivos de la fauna colombiana de los años 90, lo más probable es que recurran al trabajo de Carlos Duque, en aras de encontrar una visión certera de quiénes y cómo eran los protagonistas nacionales del final de la centuria.
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