Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/20/1989 12:00:00 AM

QUE VIVA ESPAÑA

El Nobel de Literatura regresa para el mundo de habla hispana y esta vez Camilo José Cela es el galardonado.

Menos gordo que hace unos meses, con una novia 35 años más joven que él y con los críticos españoles coincidiendo en que, en estos momentos, su obra representa el aspecto más clásico y maduro de la narrativa de ese país, Camilo José Cela apenas se encogió de hombros el jueves último al mediodía, cuando supo que acababa de ganarse el Premio Nobel de Literatura de este año.

Ese día, hizo lo que todos los jueves: reunirse con unos amigos para almorzar y luego asistir a la sesión semanal de la Academia de la Lengua. A los reporteros acezantés que le preguntaron de todo antes de entrar a grabar un programa con el popular ánimador Jesús Hermida, les soltó sus respuestas acostumbradas, mezcla de desfachatez, humor negro y simplicidad:

-Considera este momento como decisivo para su vida?
--Hace rato que todos los momentos son decisivos para mí.

-¿Cómo resumiría estos años de trabajo, más de 50 años essribiendo?
--Se lo puedo resumir así: lo que he ganado en sabiduría y experiencia lo he perdido en lozanía.

--¿Hará algo raro este jueves de Nobel?
Es un jueves como cualquiera.

¿Qué sintió cuando supo que le habian otorgado el Nobel?
--Que han debido dármelo cuando tenía 14 años.
Al formular su anuncio oficial, la Academia Sueca expresó que el español lo había ganado "por la riqueza, por el poder expresivo de su arte de prosista, que encarna con una compasión controlada una visión provocadora de la desdicha humana".

Para los seguidores de Cela, quienes lo habían ubicado desde hace varios años en la lista de los "nobelizados", el premio se lo han dado principalmente por dos libros, con más de 40 años de haber sido publicados: "La familia de Pascual Duarte" y "La colmena". Ambas historias, llevadas al cine? reflejan el conocimiento humano que tiene Cela, su sentido de observación y, sobre todo, la forma casi mágica como convierte elementos como la crueldad, la soledad, el odio, la irracionalidad y el miedo, en piezas claves para entender la conducta de sus personajes, para quienes ir contra la corriente es lo más normal.

El mismo, siempre ha ido a contra corriente. Soltando palabrotas en público, haciendo desplantes, enamorando a las mujeres ajenas y, sobre todo, cultivando una obsesión casi enfermiza con las prostitutas españolas, sobre quienes escribiá un tratado. Claude Couffón, traductor al francés de cuatro libros de Cela (también tradujo a García Márquez y Vargas Llosa entre otras latinoamericanos), declara al conocer el premio que "Cela es una figura clave de la literatura en español", pero su paisano Rafael Alberti dijo que "Cela no estaba maduro todavía para el premio, le faltaba todavia algo más de trabajo", y el escritor colombiano Manuel Mejía Vallejo sostuvo públicamente que, si bien el premio es merecido, se debió tener en cuenta a hombres como Vargas Llosa u Octavio Paz.
Soldado, torero, funcionario, pintor y hasta actor de cine, Cela nació en La Coruña en mayo de 1916 y al estallar la guerra civil adelantaba estudios de medicina? filosofía y derecho en Madrid.

En 1936 sorprendió a todos con su primer libro de versos, "Pisando la dudosa luz del día", y en 1943 publicó la novela que lo convertiría enseguida en uno de los más formidables narradores de este siglo, "La familía de Pascual Duarte", en la cual retrata, en un paisaje árido e inhóspito, los conflictos emocionales de ese hombre capaz de matar al perro y la madre, e ir al patíbulo sin un momento de arrepentimiento. Traducida a 20 idiomas, esta historia fue filmada y se convirtió en una de las más premiadas en la historia del cine español.

En 1954 fundó en Palma de Mallorca, donde ha vivido la mayor parte del tiempo, una revista literaria, "Papeles de Son Armadans". Tres años después ingresó a la Academia Española y siete años después realizó una gira por treinta universidades norteamericanas, dictando conferencias. En 1974 fue elegido presidente del Ateneo de Madrid y en 1977 el rey Juan Carlos lo designó senador dentro de la transición hacia la democracia.

Honrado por numerosas universidades del mundo, conferencista incansable, estuvo en Colombia--específicamente en Cali-en dos ocasiones: en 1952, cuando se hospedó en el desaparecido hotel Alférez Real y pasaba todas las noches en la zona de tolerancia cercana; regresó en 1982, cuando vino a una mesa rendonda con escritores de derecha organizada por Gustavo Alvarez Gardeazábal.

A pesar de esas tendencias políticas (ha sido duro en varias ocasiones con los socialistas), Cela renunció a un doctorado que le iba a otorgar la Universidad de Santiago de Chile en 1973.

La mayoría de las ciudades españolas lo han distinguido con medallas y premios y en 1982 hasta fue designado "Cartero Mayor" por la municipalidad de Madrid. Su obra literaria sobrepasa los 70 volúmenes. En 1984 recibió el premio nacional de literatura en España, en 1987 el premio Príncipe de Asturias y en 1985 sorprendió a millones de fanáticos al emprender, 40 años después del primero, un nuevo viaje por la región de la Alcarria (en el centro de España), con el fin de escribir otra vez sus impresiones. Pero esta vez iba en un Rolls conducido por una muchacha negra muy parecida a la actriz Grace Jones.
Al final se subió a un globo y acabó de sorprender a todos.

Además de las obras citadas, Cela también ha publicado, entre otros títulos, "El monasterio y la palabra", "Cancionero de la Alcarria", "Pabellón de reposo", "Nuevas andanzas y desventuras del Lazarillo de Tormes", "El gallego y su cuadrilla", "Mrs. Caldwell habla con su hijo", "La catira" (producto de un viaje a Venezuela), "Tobogán de hambrientos", "San Camilo 1936", "Esas nubes que pasan", "El carro de heno o el inventor de la guillotina" y uno de sus libros más característios, "Diccionario secreto", cargado de humor negro y otro más, su breviario "Isas, Rabisas y Polipoterras", sobre las prostitutas españolas y sus mañas.

Este es el escritor que acaba de ganarse el Nobel, aunque algunos piensen que aún no lo merecía. Como todos los jueves, este, Cela seguirá haciendo lo mismo y en el fondo se sentirá fastidiado de tener que ir con ese frío a Estocolmo. -
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1830

PORTADA

En la cuerda floja

La economía avanza a paso muy lento. Se necesita con urgencia un estartazo, pero el desánimo y el pesimismo limitan las posibilidades de una recuperación.