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| 6/26/1989 12:00:00 AM

¡ QUEREMOS LOCK !

El rock se puso de moda en la China de Mao: más de 100 millones de discos y casetes se venden al año.

Para numerosos observadores occidentales, uno de los símbolos inequivocos de las actuales y violentas manifestaciones juveniles contra el gobierno en China, recrudecidas con la reciente visita de Gorbachov,se puede encontrar en las canciones de rock que los muchachos interpretan y escuchan en sus enormes grabadoras mientras resisten la acción de las autoridades.
En medio de los cambios económicos, la modernización de numerosas costumbres y la franca apertura a modas extranjeras, el rock en chino se ha convertido en algo tan cotidiano como los comerciales que pregonan en la televisión las cualidades de productos electrónicos, o la aparición cada vez más frecuente de los pequeños pero efectivos mercados paralelos, en los cuales los granjeros ofrecen sus productos frescos o ropa que nada tiene que ver con las tradicionales gorras y vestimentas estilo Mao.
Actualmente más de 200 compañías de discos graban y venden anualmente cerca de 100 millones de copias de acetatos y casetes, a precios irrisorios. En las calles, las tiendas musicales llaman la atención del transeúnte con sus altoparlantes a todo volumen y sus vitrinas llenas de fotos y afiches de los cantantes más populares. Al amanecer, numerosos chinos siguen la costumbre de salir a parques y plazas a participar de sesiones de ejercicios, en grupos, pero muchos se quedan en casa y a las seis y media de la mañana encienden el televisor y siguen las instrucciones dadas por una especie de Jane Fonda china, quien imparte lecciones sobre ejercicios aeróbicos, por supuesto, al ritmo del rock.
El fenómeno del rock chino ha ido apoderándose rápidamente de vastos sectores de la población juvenil y cada vez con más frecuencia se organizan conciertos, que en ciudades norteamericanas serian simples fracasos pero en China se consideran éxitos escandalosos: todavía se comentan los efectos de un concierto en el estadio de Beijing, en septiembre pasado, cuando asistieron más de 17 mil personas para escuchar a 14 cantantes llegados de otras ciudades y, un mes después, otro concierto impactó por la utilización de enormes pantallas de video, tableros electrónicos, rayos láser, luces intermitentes, bailarinas al fondo del escenario y un cantante que fue descrito por el periódico China Daily como "un ser extraño que tenía el pelo muy largo y comenzó a llorar ante la multitud afirmando que quería compenetrarse con el universo mientras el público gritaba 'oh, oh ' y el paroxismo aumentaba".
El éxito del rock chino se refleja en la vida espléndida que se dan cantantes, compositores y productores musicales, quienes visten trajes confeccionados en Hong Kong y se movilizan en limusinas conducidas por choferes particulares. Una película llamada Rock and roll youth, con canciones del idolo Xu Peidong, ha sido una de las más taquilleras de los últimos meses. El casete con la banda musical, especialmente con una canción titulada "El camino de la vida", se encuentra agotado.
A los oidos de los extranjeros quizás este rock chino suene un poco atrasado en comparación con lo que se ha producido recientemente en otros países, especialmente Estados Unidos y Gran Bretaña. Y si se quiere hacer comparaciones, es más pop que rock, más el estilo de Barry Manilow que el de Bruce Springteen, más el lenguaje de Brill Building que el del grupo Chicago, pero tiene un efecto profundo en los jóvenes chinos, con sus guitarras eléctricas, sintetizadores, baterías y hasta trompetas. Los tradicionales instrumentos chinos en ocasiones son utilizados, pero sus sonidos son ahogados por los otros.
El auge de la música rock en China tiene menos de diez años. Durante el gobierno de Mao la producción y la diseminación de la música estaban reservadas a organismos estatales, sin carácter individual alguno y con el único fin de servir los intereses de la Revolución. La música occidental estaba totalmente prohibida por ser alienante, decadente, contrarrevolucionaria y capitalista. Durante los turbulentos años de la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976, quien escuchara o difundiera música occidental era castigado con el destierro a campos de trabajo y la pérdida de numerosos derechos civiles.
Las compañías productoras sólo comenzaron a grabar discos y casetes a partir de 1978, con tonadas suaves y arreglos de música extranjera que poco a poco se fueron imponiendo, especialmente con las interpretaciones de artistas como Deng Lijun y Shu Rui. Buscando innovaciones, varias compañías se atrevieron a grabar arreglos modernos de tonadas tradicionales, utilizando instrumentos sofisticados y sorprendiendo a los chinos con canciones campesinas que usaban sintetizadores y otros lujos. El camino para el rock estaba allanado.
En marzo de 1987, "Sin Tienyio", una canción del año nuevo chino, fue interpretada durante una asamblea de la Asociación de Músicos y llamó la atención por su frescura y el carácter contemporáneo de la voz. Se hizo muy popular y abrió oportunidades a otros compositores y artistas, quienes se sintieron estimulados para seguir experimentando hasta alcanzar en estos dos años el auge de una música que se asimila al rock occidental, es agresiva, apasionada y busca, según sus productores, ser exportada a los países occidentales. Para un país como China, donde la música es un elemento vital, el que coincidan los actuales movimientos de protesta con el florecimiento de estas manifestaciones musicales de los jóvenes forma parte de todo un proceso cultural y político.



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