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| 3/19/1990 12:00:00 AM

RABO Y OREJA

Los toros según Botero en el libro "La corrida", uno de los sucesos editoriales del año que comienza.

Todo lo que tiene que ver con Fernando Botero es grande, voluminoso. No sólo lo son las figuras de sus cuadros y sus esculturas, sino también sus libros y los precios de sus obras. La semana pasada se lanzó en Bogotá un grueso tomo, "La corrida", que confiene reproducciones de las obras dedicadas por el pintor al tema de la tauromaquia. Hay oleos, acuarelas y dibujos, fuera de algunos bosquejos que ilustran las primeras páginas.

Se trata de un libro editado en España por Lerner y Lerner, un proyecto que estuvo en el orden de los 200 mil dólares, y que constituye uno de los sucesos editoriales del año. La calidad de las reproducciones es inmejorable y para su impresión se utilizó papel aleman cromacote de 240 gramos. Fuera de la edición en español, se están terminando una en inglés y otra en francés que serán lanzadas proximamente. A Colombia llegaron alrededor de 500 ejemplares, a un costo de 75 mil pesos la unidad. También se despacharon algunos ejemplares para Venezuela, Perú y Centroamérica.

Desde el punto de vista de su contenido. "La corrida", que es todo un viaje a través del arte de uno de los mejores pintores de la actualidad en el mundo. Botero se detiene en cada una de las facetas de la fiesta brava para eternizarlas en la tela. Con una gran carga de humor, los protagonistas se mueven entre el sarcasmo y la ternura. Los textos que acompañan las reproducciones son del escritor y critico español José Manuel Caballero Bonaed, quien trabaja sobre los elementos centrales del arte de Botero desde sus primeros años.

La sensualidad, el amor y la tragedia se mezclan en una fiesta de colores. Alegria y muerte, fiesta y drama van de la mano, con ese inconfundible dejo de humor. Y, además, con una visión muy colombiana de la fiesta brava. En muchos cuadros está presente ese sabor que Colombia le ha dado a los toros. Porque si la fiesta es española, en América se nutrió de nuevos elementos. Y Botero los conoce muy bien.-
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