Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1997/04/07 00:00

REALISMO SUCIO

Ni buena ni mala, sino todo lo contrario., 32059

REALISMO SUCIO

El día de la independencia
Richard Ford
Traducción de Mariano Antolín
Anagrama Barcelona, 1996
$ 41.000
El encabezamiento de esta nota no es una tomadura de pelo, sino el reflejo de mis dudas sobre este libro en el momento de comentarlo al lector. Primero, algo de información: El día de la independencia obtuvo los premios Pulitzer y PENFaulkner en 1996, lo que es una buena referencia. Los comentarios a este y al otro lado del Atlántico han abundado en elogios, tales como que es, ni más ni menos, "la gran novela americana". Y han comparado a su autor, Richard Ford, con Bellow y Updike. Ahora bien, se trata de un libro extenso -564 páginas- que me costó trabajo leer hasta el final y no porque sea de mala calidad literaria, sino porque se adscribe en la llamada escritura 'minimal', que cuenta de manera interminable una serie de sucesos insignificantes de la vida diaria y, para peor, en primera persona. El protagonista es Frank Bascombe, de 44 años, divorciado hace siete y agente de bienes inmuebles. La trama se desarrolla a lo largo de tres días, en el fin de semana del 4 de julio, fiesta nacional de Estados Unidos. La época que recrea es el final de la era Reagan, con su pesada carga de conservadurismo. La vida cotidiana de este personaje es el tema de la novela: la relación con un hijo adolescente difícil, su deseo de volver con la esposa, el romance con otra joven, su desempeño como vendedor de casas... Y, más allá, la obra muestra una amplia visión de la vida y las costumbres norteamericanas, un mundo complejo y desolado, donde reinan la inseguridad personal y los pequeños fracasos. Este es el aspecto interesante del libro y hay que decir que en tal propósito sale bien librado el autor. Vale la pena recordar que Richard Ford (Misisipí, 1944) pertenece a la generación de escritores que se ha llamado del 'realismo sucio', porque develan la realidad a través de acontecimientos banales y personajes corrientes, inmersos en una vida rutinaria, agobiante y aburrida. CODA: Día de la independencia no tiene nada que ver con la película de igual título.

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