Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1988/05/23 00:00

REFLEXIONES DE UN ESCRITOR

"El arte de la novela", un estudio de Milan Kundera sobre la situación actual de la literatura

REFLEXIONES DE UN ESCRITOR

En este momento todo lo que tenga la firma de Milan Kundera, el autor de "La insoportable levedad del ser" y "El libro de la risa y el olvido", es candente. Todas las novelas del checo son vendidas, leídas, elogiadas y criticadas. De ahí la buena noticia de la llegada de su esperado libro "El arte de la novela", publicado recientemente por Tusquets Editores.
Este es la recopilación de siete textos escritos entre 1979 y 1985. Son cinco ensayos y dos entrevistas, presentadas estas últimas por el autor como "diálogos meticulosamente redactados". En estos textos, ágilmente escritos y bellamente concebidos, el escritor reflexiona sobre el papel actual de la novela, sobre su propia obra y sobre la de los escritores que lo han determinado en su trabajo.
Kundera ha caído en una de las trampas de este hoy que tanto lo agobia. El novelista ha escrito un libro de ideas en "una época obnubilada por las ideas, indiferente a las obras", según sus propias palabras. En él, se presenta a la novela como posibilidad, paralela a la filosofía o a la ciencia, de abordar al hombre contemporáneo, de entender su historia. El checo se pasea desde Cervantes hasta Fuentes, pasando por Flaubert y Tolstoi, para presentar la necesidad de la novela en el mundo de hoy, que tanto la amenaza. Esta visión pesimista es el foco de todos los textos del libro. Con mucha nostalgia y hasta con un poco de rabia, Kundera se siente escribiendo desde el ocaso. El inicio de lo que viene no alcanza a entrar en su mirada. Sólo ve el fin de lo que, habitado por la ambiguedad y el individuo, se ha llamado época moderna. Ahora que para Kundera el mundo vuelve a ser de un solo color, según las circunstancias político-económicas actuales, la novela ha de morir.
Inscrito en esta visión que se presenta ya en sus anteriores creaciones, "El arte de la novela" se suma a la obra del escritor al estar regido también por las mismas estructuras. No es gratuito por eso, que sean siete los textos escogidos. Siete es el número de partes de casi todas sus novelas.
Siete es el número clave de la obra del checo, como lo fue el tres en la obra de Dante. Pero, "no se trata por mi parte de una coquetería supersticiosa con un número mágico, ni cálculo racional, sino de un imperativo profundo, inconsciente, incomprensible, arquetipo de la estructura a la que no puedo escapar", dice el escritor.
Son tres los grandes ciclos temáticos que conforman el libro. El primero es la reflexión sobre la novela europea, entendiendo por europea lo que otros llaman occidental. Así, abriendo y cerrando el libro están: el ensayo "La desprestigiada herencia de Cervantes", y el "Discurso de Jerusalén: La novela y Europa", en los cuales Kundera presenta la novela como espacio en el que se puede explorar las partes del ser, olvidadas en la carrera de la especialización, llamada por Lukacs "la fragmentación del hombre moderno". En estos ensayos el escritor habla también de la paradoja segun la cual, es en este momento en el que la novela está amenazada puesto que no hay cabida para la ambiguedad, precisamente cuando más necesaria es la novela.
El segundo ciclo temático hace referencia a la obra literaria de Broch y de Kafka, en los ensayos "Notas inspiradas por los sonámbulos" y "En alguna parte ahí detrás". En éstos Kundera parte de una lúcida síntesis de la historia de la novela diviéndola en tres ramas: la novela de aventuras que nace con "Don Quijote", la novela del mundo interior explorado por Flaubert -cuando el mundo se va estrechando alrededor de Madame Bovary-, y la novela de situaciones kafkianas en la que "lo infinito del alma, si lo tiene, pasa a ser un apéndice del hombre".
La reflexión sobre su propia obra, inscrita en la línea Kafkiana, es la que ocupa el tercer ciclo temático en el libro. Por eso, casi defendiendo su propia obra, asegura que "no la maldición de la soledad, sino la soledad violada, es la obsesión deKafka". En los dos diálogos, "Sobre el arte de la novela" y "Sobre el arte de la composición", y en su diccionario de las "Sesenta y siete palabras", Kundera habla de sus personajes, del papel de la historia dentro de su obra, de la necesidad de soledad del hombre.
Lleno de la misma nostalgia de los personajes de Kundera, "El arte de la novela" se encuentra inscrito en el mismo mundo que llega al ocaso. Si "el arte de la novela llegó al mundo como el eco de la risa de Dios", Kundera no oye ya sino el eco de ese eco. Pero si el arte de la novela está llegando a su fin, algo vendrá después del ocaso.

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