Jueves, 19 de enero de 2017

| 2006/06/17 00:00

Regresa el tono de Betty

'Hasta que la plata nos separe' le apuesta a la colombianidad hecha telenovela, con tono de comedia y actores colombianos de primera línea. Hasta el momento va muy bien.

Regresa el tono de Betty

Al final, después de muchos anuncios de la llegada del Lamma, la 'Línea de Atención al Maltrato Masculino' que ofrecía salvar a cualquier hombre de una enloquecedora cantaleta cotidiana de su mujer, RCN estrenó el 22 de mayo la nueva obra de Fernando Gaitán, libretista de Yo soy Betty, la fea. Se trata de Hasta que la plata nos separe, que revela quién es la mujer más brava de Colombia: Alejandra Maldonado. Esta producción marca el regreso a la telenovela del drama salpicado con el tono de la comedia y una historia que sirve de pretexto para reflejar la cotidianidad del país. Sin necesidad de recurrir a actores extranjeros.

Los Reyes despejaron, sin duda, este camino, pero Hasta que la plata nos separe tiene el equilibrio entre la verosimilitud y la exageración propia de las sitcom (comedias de situación), con escenas como el canto del himno de Colombiautos con la mano de los vendedores en el pecho. Además, los personajes están dibujados con finura y complejidad, son humanos, contradictorios, procuran pasar por la gama de grises y dejar atrás a los buenos y malos típicos de los 'culebrones'.

Lo que ha marcado la diferencia de muchas de las telenovelas nacionales es que, más que proponer un drama cerrado y resbaloso en su resolución, fotografían realidades humanas, en este caso las diferencias de clases y el arribismo y apariencias de la familia Maldonado frente a las dificultades y la lucha diaria de los Méndez, y dejan, quizá sin mayor propósito, cuestionamientos en el ambiente.

Es maravilloso el trabajo de Víctor Hugo Cabrera, a quien después de años en la pantalla nacional se le da la oportunidad de ser el galán sin tener los abdominales 'chocolatina' y la nariz respingada, sino un talento y una naturalidad que le salen por los poros. Cabrera, quien se lanzó a la fama como co protagonista de la muy recordada comedia Romeo y buseta, logra hacer un retrato caricaturesco y real del típico comerciante del rebusque, imprudente e inoportuno, pero a la vez bonachón y metelón, que no desiste hasta juntar la plata para pagar la matrícula de la universidad de su hermana.

El día de su estreno, esta telenovela, dirigida por Sergio Osorio -conocido por Perro amor-, fue el programa más visto de la televisión nacional: 46,8 por ciento de share y 2.296.000 espectadores, acumulando durante sus primeras semanas al aire 41,5 por ciento y 1.815.000 espectadores. En frente, el Canal Caracol apuesta con el seriado unitario Decisiones, que acumula hasta la fecha una cuota de 38,2 por ciento y 1.760.000 espectadores. Es una producción de RTI Televisión original para Telemundo.

Sin embargo, a pesar de un guión y una caracterización bien hechos, a la producción le hace falta factura: por ejemplo, el accidente del carro no es creíble, da demasiados botes, y el letrero del hospital en cartón paja tampoco convence. Pero la historia pinta bien, a la espera de que se destapen aristas y tramas paralelas. Por ahora funciona de maravilla, en gran parte gracias al afortunado equilibrio entre chiste y melodrama.

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