Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/07/02 00:00

Regreso a las raíces

Los audiolibros ponen la literatura al alcance de quienes no pueden o no tienen tiempo suficiente para leer.

Regreso a las raíces

No todo el mundo dispone del tiempo suficiente para dedicárselo a la lectura. Así lo han entendido en otros países del mundo, donde los audiolibros se han convertido en una alternativa para aquellos que no siempre tienen tiempo para leer. A través de un casete o de un compact disc pueden disfrutar de las mejores páginas de la literatura universal mientras desarrollan actividades tales como hacer ejercicio, manejar o coser.

Esta semana la firma disquera Yo Yo lanza al mercado colombiano 30 títulos, leídos por actores colombianos como Laura García, Fabio Camero, Pedro Montoya y otras conocidas voces colombianas. Entre las obras publicadas se encuentran Oliver Twist, de Dickens; Cuentos de las 1001 noches, 24 horas en la vida de una mujer, de Stephan Zweig; Así hablaba Zaratustra, de Nietzche; Escritos y proclamas, de Simón Bolívar, y Cuentos de los hermanos Grimm.

Lo que comenzó como un mercado para niños, estudiantes, minusválidos y ciegos hoy día es un importante sector del mercado editorial. En Estados Unidos se venden más de 100 millones de audiolibros al año mientras que en Francia y Alemania los fonolibros representan un segmento importante del mercado editorial y en Gran Bretaña más de la mitad de las novedades bibliográficas se editan como libro tradicional y audiolibro.

Por lo general se considera que la lectura es la manera correcta de abordar las piezas literarias. Sin embargo el concepto del audiolibro es tan antiguo como la civilización. Las primeras obras de la literatura universal (la Biblia, La Ilíada, La Odisea) se transmitieron de manera oral. Varios de los textos que se perdieron en el incendio de la biblioteca de Alejandría lograron recuperarse gracias a aquellos que los habían aprendido de memoria. Durante la Edad Media los trovadores se encargaron de llevar de pueblo en pueblo las historias y leyendas de la literatura medieval e incluso en tiempos más recientes esa práctica se mantiene vigente en lugares como las fábricas de tabacos de Cuba, donde alguien lee, por ejemplo, cuentos de Chejov mientras los obreros elaboran los cigarros.

La colección completa consta de 200 títulos. En este momento 40 ya están disponibles en el mercado y cada mes aparecerán 10 nuevos. La selección se elaboró con base en listados que han aparecido en diversas revistas especializadas, en los cuales señalan las obras más importantes, pero también se tuvo en cuenta la opinión de varios profesores de literatura de la Universidad Javeriana (quienes también supervisaron las adaptaciones) y de los libreros.

En estas adaptaciones se conservan intactos el lenguaje y las ideas del autor pero se suprimen ciertos pasajes, por lo general descripciones, que distraen al oyente porque le hacen perder el hilo de las historias.

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