Martes, 17 de enero de 2017

| 2006/10/14 00:00

Reinas

Una entretenida comedia coral sobre el primer matrimonio entre homosexuales celebrado en España.

Todas las parejas del mismo sexo, en la película, están marcadas por relaciones tormentosas con madres imponentes

Titulo original: Reinas.
Año de estreno: 2005.
Dirección: Manuel Gómez Pereira.
Actores: Verónica Forqué, Carmen Maura, Marisa Paredes, Mercedes Sampietro, Betiana Blum, Gustavo Salmerón, Unax Ugalde, Hugo Silva, Daniel Hendler, Paco León, Raúl Jiménez, Tito Valverde, Jorge Perugorría.

La carrera del cineasta español Manuel Gómez Pereira es una suma de parodias de los principales temas de auto superación que dominan las vidas de los adultos de estos años. Sus películas, que divierten pero se olvidan pronto, anuncian desde sus títulos el juego con las cuestiones de autoayuda: en 1993 presentó ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo, en 1994 lanzó Todos los hombres sois iguales y en 1996 confirmó su estilo con El amor perjudica seriamente la salud. La verdad es que Gómez Pereira siempre ha estado a la moda. Y que su equipo de guionistas, conformado por Joaquín Oristrell, Juan Luis Iborra y Yolanda García Serrano, siempre ha sabido crearle ese tono de comedia desparpajada, entre el humor clásico de Billy Wilder y la desfachatez española, que convierte a sus largometrajes en pasatiempos inofensivos a los que sólo se les puede criticar su sorprendente falta de pretensiones, su curioso empeño en no pasar de ser un buen rato.

Reinas es más de lo mismo. Divierte. Parodia. Aprovecha un tema de moda: el primer matrimonio entre homosexuales celebrado en Madrid. Y crea una serie de personajes, unas diez caricaturas, mejor, que se mueven alrededor de las imponentes madres de los futuros esposos (la juez, la actriz, la hotelera, la argentina y la ninfómana), que nos convierten en cómplices desde la primera escena hasta la última. Cuenta bien una historia. Y resuelve satisfactoriamente los pequeños dramas que plantea desde el principio. Pero no es más. No quiere ser más. Y es una lástima que se conforme con tan poco.

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