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| 1/12/2017 10:04:00 PM

Las dificultades de los jóvenes cristianos para encontrar pareja

El principal obstáculo para vivir un noviazgo es la decisión de no tener relaciones sexuales antes del matrimonio.

Aunque establecer una relación amorosa puede ser algo complicado, nunca fue tan fácil como en estos tiempos; cada vez se abren más las posibilidades de conocer personas en todo el mundo a través de viajes, lugares de encuentro, redes sociales y hasta aplicaciones digitales. Sin embargo, para algunos jóvenes cristianos tener un noviazgo es algo más difícil que para otras personas.

Diego, un joven que practica el cristianismo, le dijo a este portal que tener citas con alguien es difícil porque buscan a una persona que comparta sus creencias y eso ya reduce todas las posibilidades: “Sólo ves cristianos cada domingo cuando vas a la iglesia”.

El joven de 23 años explicó además, que el relacionarse con personas no cristianas, llamadas también ‘gentiles’ o ‘seculares’, también puede ser complejo. “Ellos piensan que somos personas raras, aisladas y poco divertidas. Muchos cristianos a su vez piensan que los no creyentes nos pueden alejar de Dios, lo cual obstaculiza las relaciones personales”, afirmó.

Para Lina Maldonado, una joven de 23 años que nació en un hogar cristiano, también es difícil que un no creyente se fije en un cristiano porque, según ella, muchos ven el creer en Dios como “el equivalente a ser una persona religiosa, ignorante, que lo único que le queda es creer y aceptar su realidad, y eso genera cierto rechazo”.

Diego agrega que hay otras pequeñas dificultades que terminan afectando la socialización como el hecho de que no encuentran cosas en común con otras personas. “A veces no se comparte vocabulario con groserías, la música es distinta, los programas de televisión que vemos y tampoco es que nos gusten mucho las fiestas… en fin”.

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Prefieren personas que también sean cristianas

Maldonado relató que tuvo una relación con un no creyente que le resultó muy complicada: “Definitivamente afecta tu relación con Dios, se viven constantes discusiones para que esa persona pueda conocer de Dios y esa persona intenta que dejes de creer. Finalmente uno termina dándose cuenta de que es más fácil alejarse de Dios que convertir al novio al cristianismo. Pero cuando uno se aleja de Dios, después de haberlo conocido, experimenta culpas y tristeza. La relación se convirtió en tratar de complacer al otro, y dejar de lado el estilo de vida que yo quería según mis creencias, por eso fue tan difícil y terminamos”.

Ante la pregunta de si encontraban una persona que respetara sus creencias y que además compartiera algunos principios cristianos aunque no fuera creyente, todos los jóvenes consultados por el portal encontraban que de todas formas habría problemas.

Nicolás Sánchez un joven de 29 años dijo que si su pareja no era cristiana iba a buscar “quitarle el primer lugar a Dios”.

“Digamos que es una atea respetuosa, pero para ella Dios no es relevante. Por eso, puede desestimar el lugar que yo le doy a Dios y en algún momento me va a decir “¿Dios o yo?”. Si decido ir a un retiro, a un ayuno o a un encuentro de jóvenes, en vez de estar con ella, se va a molestar. Ahora, si decido dar el diezmo o una ofrenda, estoy seguro que para ella no va a ser agradable. En cambio, si estoy con una chica cristiana va a entender porque estoy agradando a alguien que también es sagrado para ella”.

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Sexo hasta el matrimonio

Varios jóvenes cristianos concuerdan en que una de las principales dificultades que tienen para establecer relaciones amorosas con personas no cristianas es la decisión de no tener relaciones sexuales hasta el matrimonio. “Hoy acceder a una relación sexual es algo muy sencillo, y negarle eso a una pareja que no es creyente es algo muy complicado”, afirmó Sánchez.

“Quiero que quede claro que el sexo no es malo, es buenísimo. Pero Dios nos lo dio como un regalo sagrado para que lo disfrutemos bajo su bendición. Una relación sexual es un momento bastante íntimo, es la máxima demostración de amor y es tan fuerte que uno llega a ser un solo cuerpo con la otra persona física y espiritualmente. Como es una máxima demostración de amor la idea es no tenerla con cualquier persona”, agregó Maldonado.

Para los cristianos el cuerpo es el templo del Espíritu Santo y por sólo deben estar con la persona con la que Dios desee.

Los jóvenes entrevistados son conscientes de que el matrimonio no es una garantía de que va a vivir toda la vida con una persona, aseguraron que incluso hay muchos cristianos que se divorcian, “pero sí da una mayor seguridad a la hora de estar con alguien. Dios lo pidió así en su palabra para evitar que tengamos sufrimientos. La idea es tener esa relación con alguien especial que por lo menos tiene planeado compartir su vida conmigo bajo la bendición de Dios”, argumentó Maldonado.

“El matrimonio es una ceremonia en la que no solo te comprometes con tu pareja, sino con el Dios todopoderoso, para que te bendiga”, explicó Sánchez.  

Patricia dijo que para ellos el unirse con una persona en una relación sexual también implicaba que quedaran cosas de esa persona en su alma y en su espíritu, y eso hacía que de alguna manera quedaran “atados”, pero también lo ve como una forma de salud. “Sí yo sé que hay muchos métodos de cuidarse pero nada es tan seguro como la abstinencia”.

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El ‘checklist’ de los cristianos

Para tener una relación amorosa los cristianos suelen ser muy cuidadosos y las demás personas deben cumplir ciertos requisitos. El más importante es que compartan el mismo credo.

Además, los cristianos suelen tomarse un tiempo para conocer al otro y comprobar que realmente comparten los mismos principios.

Como su noviazgo tiene como objetivo el matrimonio, también esperan que esa persona comparta su mismo proyecto de vida (que las profesiones sean afines, que compartan el mismo modelo de familia y que sus metas no sean contrarias, sino que se puedan cumplir a la par).

Es necesario que Dios les hable y les muestre que de alguna manera aprueba esa relación. Así mismo, es importante contar con la aprobación del pastor y de su familia.

Y como a cualquier otra persona le tiene que resultar muy atractiva. “Es que no basta con que sea cristiano. A veces las personas aparentan cosas que no son, a veces no te resulta atractivo, puede ser el apóstol Pablo pero si no te gusta pues ni modo”, dijo una de las entrevistadas.

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¿Otra forma de discriminación?

Cuando se les preguntó si no consideraban que esa forma de establecer una relación con los demás no implicaba alguna forma de discriminación, todos concluyeron que no era así.

“La elección de una pareja no es algo que dejemos al azar, se trata de la persona con la que vas a compartir tu vida. En diferentes religiones pasa eso. No se trata de un odio irracional o sin justificación, simplemente quiero que sea una persona que no me genere problemas”, dijo Maldonado. Patricia por su parte, afirmó: “A mí me gusta el rubio a ti el moreno; todo el mundo tiene derecho a elegir lo que le gusta”.

En realidad no es tan difícil y no son tan radicales

Con todo, Lina encuentra que en Colombia las dificultades para encontrar cristianos no son tantas ya que hay un auge en los movimientos cristianos que facilitan el encuentro de personas que creen en Dios: “Si asiste a una iglesia regularmente, si se educó en un colegio cristiano y va a conciertos, congresos y otros tipos de reuniones, es probable que encuentre personas que comparan su fe y que le resulten interesantes”.

Cuando se les preguntó si habían tenido novios no creyentes todos contestaron, “sí”. Cuando se les preguntó si tenían problemas para ir a fiestas o compartir con otras personas, todos contestaron que “no”, aunque no es su plan preferido. Cuando se les preguntó si tendrían una relación con personas no cristianas algunos afirmaron que sí, porque tenían claro que a veces personas no cristianas eran más correctas que los que se llamaban a sí mismos hombres de fe.

De hecho, alguno confesó  que  no era tan radical y que no todos viven el cristianismo de la misma manera. “Yo, por ejemplo, no le veo problema a ir a un bar, a ir a bailar o tomarme una cerveza. Creo que algunos se van a los extremos y se imponen cosas que no son capaces de asumir”.

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