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| 10/8/2016 12:00:00 AM

El pasado en presente

Las cadenas de televisión en los Estados Unidos le están apostando a revivir series que tuvieron éxito hace muchos años. Aunque pareciera falta de creatividad, no lo es.

Cuando Raíces, una miniserie basada en el libro de Alex Haley, salió al aire en 1977, muchos en Estados Unidos pensaron que iba a ser un fracaso de la ABC. No creían que la novela de un africano capturado y vendido como esclavo en Estados Unidos pudiera cautivar a la audiencia norteamericana. Pero se equivocaron. La historia de Kunta Kinte y sus descendientes, que intentan sobrevivir en un país al que llegaron obligados, tuvo los más altos índices de sintonía. Los ocho capítulos fueron un éxito rotundo, y la serie, que recibió un Globo de Oro y nueve premios Emmy, dejó su huella en la historia de la televisión.

Este año tres canales (History Channel, A&E y Lifetime) se unieron para llevar a cabo una misión difícil: hacer una nueva versión de esa historia. Para eso no escatimaron esfuerzos. Contrataron a estrellas de la talla de Forrest Whitaker (El último rey de Escocia) y Ana Paquin (El piano), actualizaron los guiones con referencias históricas que no estaban tan claras hace 40 años y pusieron como productores de la serie a Mark Wolper, hijo del productor de la original (David Wolper), y a LeVar Burton, quien en esa oportunidad interpretó al protagonista. La nueva miniserie, que ya fue emitida en Estados Unidos a mediados de junio con buenas críticas, será estrenada el 17 de octubre en América Latina.

El caso de Raíces no es aislado. En los últimos años, y en medio de una era dorada para la televisión estadounidense –llena de producciones bien escritas y con buena calidad–, muchos le están apostando a revivir series exitosas del pasado. Y aunque la tendencia no es nueva, se ha venido acentuando. Los casos abundan: la nueva versión de MacGyver (1985 a 1992), el símbolo de la década de los ochenta, se estrenó el pasado 23 de septiembre en CBS; la de Star Trek (1966 a 1969) comenzará a emitirse en enero de 2017 en la misma cadena, y Perdidos en el espacio (1965 a 1968), una de las comedias más recordadas, tendrá una nueva versión en Netflix en 2018. Incluso la aparición de nuevas temporadas tardías de Los archivos secretos X, Gilmore Girls, 24 y Prison Break hacen parte del mismo fenómeno.

Para Natalia Marcos, periodista de El País de Madrid, el repunte de los remakes se debe a la gran cantidad de series y de plataformas para ver televisión aparecidas en la última década. “Ante la cantidad, los productores y las cadenas prefieren a veces no arriesgar demasiado con productos nuevos y recurrir a títulos que los espectadores ya conocen, con lo que mucho del trabajo de ‘marketing’ ya está hecho”.

Esa búsqueda de seguridad también ha llevado a que muchos productores adapten películas clásicas a la pantalla chica. Este año, por ejemplo, comenzaron a grabar las series de El exorcista y Arma mortal, y ya están filmando las de Día de entrenamiento y Juegos sexuales. De esta forma aseguran notoriedad en un mercado lleno de estrenos, muchos de los cuales pasan desapercibidos.

Eso no significa, sin embargo, que la creatividad de los guionistas se esté acabando. Las cadenas de televisión no han dejado de sacar propuestas nuevas que rompen paradigmas y se llevan los aplausos del público. El caso de Juego de tronos, House of Cards y The Walking Dead es el ejemplo más claro. Para el escritor español Jorge Carrión, además, la creatividad es inagotable. “Cuando se acaban las ideas estas se pueden combinar. Una serie como ‘Los Soprano’, por ejemplo, llevaba a Nueva Jersey la mitología de ‘El padrino’ y otra como ‘Lost’ mezclaba un sinfín de imaginarios fantásticos”. Pero en muchos casos es más fácil tomar una historia ya probada y revivirla.

La nueva audiencia

Pero los remakes no siempre la tienen fácil. Muchos han fracasado a lo largo de la historia porque no cumplen las expectativas altas que dejan las versiones originales. Eso les pasó a Los ángeles de Charlie, La isla de la fantasía y Dimensión desconocida, que en su tiempo arrasaron y al reaparecer en la pantalla tuvieron índices de sintonía decepcionantes.

La clave del éxito, según los expertos, es entender que las audiencias han cambiado. Eso le pasó a Mark Wolper, productor de la nueva versión de Raíces, quien le dijo a SEMANA que puso a su hijo de 16 años a ver la original. “No se sintió identificado. Me dijo que entendía que la historia era importante, pero que no hablaba su lenguaje. Era como mi música, hecha para otra generación”. Entonces decidió actualizar el libreto, contratar estrellas reconocidas y enfatizar en la acción y la aventura que rodean a la historia.

También aprovechó la gran cantidad de información nueva sobre la historia de Kunta Kinte, aparecida en las últimas cuatro décadas. “Hay nuevos estudios sobre la esclavitud en África y el comercio de esclavos, además de información actualizada sobre las condiciones que vivieron los protagonistas de la historia. Incluimos todo eso en esta versión, que al final es diferente a la original y busca llegarles a las nuevas generaciones”. Y por las reacciones en Estados Unidos parece que funcionó.

Lo mismo pasó con Fargo, la serie basada en la película que los hermanos Coen dirigieron en 1996. Los productores no quisieron hacer una copia del libreto exitoso en las salas de cine, sino que utilizaron el mismo universo ficticio, el humor negro y el ambiente de violencia que caracterizó a la original para contar otras historias paralelas. Incluso la temporada extra de Los archivos secretos X logró conjugar bien los elementos característicos de la serie original con un humor nuevo, más enfocado en los jóvenes.

La otra fórmula para que las nuevas versiones funcionen es mostrar la misma historia desde un ángulo novedoso. “Hay gente que ama algunas series y quiere reinterpretarlas de una manera diferente, de la misma forma en que muchos han hecho ‘Romeo y Julieta’ o ‘Hamlet’ una y otra vez. Esos casos casi siempre son un éxito”, cuenta Wolper.

El tema de fondo es que la televisión siempre le ha sacado provecho a la añoranza por el pasado. Incluso productos nuevos como Stranger Things, la serie de moda en Netflix, es un homenaje al cine de los ochenta. Pero como explica Marcos, “hay que ser muy inteligentes y no olvidar que una serie no se puede sostener solo en la nostalgia”. En todo caso lo bueno de los remakes es que las buenas historias siempre se cuentan más de una vez. 

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