Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1982/07/12 00:00

"RICAS Y FAMOSAS", PERO...

Una visión de la clase alta norteamericana a través de dos mujeres.

"RICAS Y FAMOSAS", PERO...

Cuando los últimos años de la década del 60 se esfumaban, el movimiento de liberación femenina atravesaba por un momento determinante para su fortalecimiento. Vigoroso y heterogéneo ideológicamente, fue recibido con sorpresa, escándalo y desprecio por muchos sectores de la población, varones y mujeres incluidos. En esencia se buscaba una mayor libertad e igualdad de posibilidades en la mujer para que realizara su potencial más allá del muy restringido papel de esposa y madre. Esta problemática recorre "ricas y famosas", aunque si bien no de una manera directa, sí se siente su presencia a lo largo de la historia que se narra en la película. En "Ricas y Famosas", dirigida por George Cukor, se habla de matrimonio, de las angustias, de los logros, de los deseos, de los hijos, de la soledad, de las relaciones imposibles, en dos mujeres norteamericanas de clase alta.
La historia se inicia a finales de la década de los 50. En una estación de ferrocarril, Luz Hamilton (Jacqueline Bisset) y Merry Blake (Candice Bergen) se despiden, después de haber pasado juntas sus años universitarios. Merry viaja a California para contraer matrimonio.
Años más tarde se vuelven a encontrar. Liz se ha convertido en una escritora famosa y Merry trata de desempeñar lo mejor posible que puede su papel de esposa y madre. El contraste entre las dos personalidades se va haciendo evidente para el espectador a medida que las escenas transcurren.
La noche del reencuentro, Merry le pide a Liz que escuche la lectura de una novela que ha escrito durante sus años de matrimonío. Después de oirla, Liz le lleva la novela a su editor y Merry se convierte, de un momento a otro, en una prolífica escritora, inclusive con mucho más éxito que la propia Liz.
Cinco años más tarde, debido al nuevo rumbo que toma la vida de Merry, su matrimonio se acaba. Otras preocupaciones comienzan a ocupar su vida: rivalidad literaria con Liz, deseos desmesurados por ganar premios, soledad, fama, para finalmente encontrar que lo único que realmente posee es la amistad que existe entre ella y Liz.
La película no hace más que reflejar los cambios en la sicología de una nación. No se trata ahora de hacer comedias sobre cómo obtener éxito en la vida, sino acerca de cómo son las relaciones entre las personas que se mueven en una sociedad donde el éxito y el dinero son el sueño dorado de sus integrantes. Esta característica de las películas norteamericanas actuales también está presente en otro filme feminista que hace poco tiempo se proyectó en el país: "Susan y Anna", de la neoyorkina Claudia Weil. La comparación queda en manos del espectador. Que los ojos de las feministas juzguen.

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