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| 1/11/2009 12:00:00 AM

Rincón, el ganadero

El 24 de febrero de 2008, César Rincón dejó de torear y empezó a dedicarse sólo a la ganadería, actividad que desarrollaba al tiempo con su carrera en los ruedos. Ahora sólo verá los toros desde la barrera. Por María Juliana Torres

Para la temporada colombiana de toros de 2009, César Rincón regresa a la plazas de sólo como ganadero. Sin embargo, su presencia es igualmente esperada por los aficionados. Para el maestro, ser torero y ser ganadero son dos sensaciones completamente diferentes. Como torero se juega la vida y se tiene la responsabilidad de cumplirle a la afición taurina presentando un grato espectáculo y como ganadero, se debe proveer un buen encierro para los matadores.

El nombre de su ganadería las Ventas del Espíritu Santo, se le atribuye a la cálida tarde de 1991 que lo vio romper en dos las puertas de la plaza de toros de Madrid. A ese día y a la suerte que lo acompañó, le debe el hecho de ser considerado el mejor de los toreros latinoamericanos.

Tras pasar 25 años como matador, Julio Cesar Rincón Ramírez dejó en 2008 los ruedos para dedicarse a sus ganaderías y a su vida familiar. El mejor torero de la historia de Colombia no abandonó totalmente la fiesta brava y asiste a las plazas de toros lidiando dos importantes ganaderías, ‘El Torreón’ en España y ‘Las Ventas del Espíritu Santo’ en Cundinamarca.

Su historia como ganadero empezó mucho antes de su retiro del toreo. En 1993, la ilusión de conformar una importante ganadería se empezaba a cumplir para Rincón. En diciembre de ese año, trajo a Colombia desde España 30 vacas de la ganadería del Marqués de Domecq, 39 de Jandilla y 5 sementales. Algunas de las vacas llegaron preñadas, lo cual ayudó a que la ganadería se multiplicara. Con el paso del tiempo decidió mezclar la raza, lo que formó una particular casta en sus toros de Las Ventas del Espíritu Santo. Al contrario de Las Ventas, El Torreón, adquirida en 1999, fue un negocio en el que Rincón se adueñó de una ganadería que no estaba empezando de cero y que tenía una historia que se remontaba a 1986.

Harold Ronderos, de la Corporación Taurina de Bogotá, dijo a SEMANA que “la importancia de Cesar Rincón en América Latina es incuestionable, su historia está escrita con letras de oro”. Ahora, su desempeño como ganadero es su mayor pasión, aunque no es fácil sacar adelante una ganadería. César Rincón afirma que se debe tener “afición, conocimiento, mucha suerte y aprecio por la fiesta”.

Dentro del mundo del toro, ser ganadero es una de las tareas más espinosas de desempeñar, un trabajo a largo plazo donde se empiezan a ver los primeros resultados cinco años después de que el toro ha pasado por un proceso de crecimiento y desarrollo, algo que ya ha vivido la ganadería de Rincón. Su primer festejo (con animales de menos de 450 kilogramos) como ganadero se realizó en la plaza de toros de Cartagena en 1995, y su primera corrida fue en la plaza de toros de Cali en 2001.

Desde entonces ha continuado lidiando importantes encierros posicionando esta ganadería como una de las más importantes del país. La última corrida que toreó en un mano a mano con el matador Enrique Ponce, y en la que se despidió de la afición bogotana, el diestro César Rincón cortó cinco orejas e indultó un toro, mientras que Ponce también indultó un toro y se llevó tres orejas.
Los triunfos de los ganaderos suelen ser más discretos que los de los toreros, pero de lo que nadie duda es de que sin los unos no podrían existir los otros. Rincón los sabe bien: ah estado en ambos lados.
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