Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1984/07/16 00:00

RITO DE MEDIA NOCHE

Las "Lecciones de Tinieblas", que datan del año 700, fueron recuperadas principalmente por músicos franceses

RITO DE MEDIA NOCHE

Desde el año 700 de nuestra era la liturgia católica institucionalizó un rito de medianoche para ser celebrado exclusivamente en la primera hora de los jueves, viernes y sábado santos, cuando el cosmos yace todavía sumido en las tinieblas que se dispersarán al alba del domingo de Resurrección. Cantadas a la manera de una lectura o una lección durante los oficios de maitines del sacrum triduum anterior a la Pascua, el texto corresponde a las primeras elegias del Libro de las Lamentaciones del profeta Jeremias donde se evocan con congoja la destruccion del templo y la caida de Jerusalem. Recitadas al estilo gregoriano, las "Lecciones de Tinieblas" exhortan al arrepentimiento y propician en el alma cristiana "una santa y saludable tristeza". Por conveniencias de horario, su representación se adelantó para las 12 meridiano del día anterior, momento más cómodo para el público de cortesanos adictos a las ceremonias de la Semana Santa, ya comenzado el siglo XVII.
Contra la protesta de algunos abades parisinos que acusaron estas celebraciones musicales de impertinentes o inoportunas en época de duelo y recogimiento, las "Lecciones de Tinieblas" empezaron a ser interpretadas por solistas célebres de los teatros y a teñirse del tinte profano de la ópera o de la música de las cortes. No obstante este forzoso desplazamiento de los auditorios frívolos hacia los templos, justamente durante los tres días santos en que la ópera cerraba sus puertas, las "Lecciones de Tinieblas" alcanzaron su máximo esplendor y popularidad a finales del siglo XVIII en Francia. Bajo la pompa orquestada por Luis XIV, el soberbio rey sol, estas sentidas lamentaciones venidas desde el Antiguo Testamento constituyeron fuente de inspiración para diversidad de músicos empeñados no sólo en "encantar al oído" sino también en "conmover el corazón".
Cada oficio litúrgico de maitines está compuesto de tres nocturnos, los que a su vez se subdividen cada uno en tres salmos, seguidos de antifonas, lecciones y responsorios. Durante el canto de cada "Lección de Tinieblas", primera parte del bre viario de oraciones, se extinguen uno a uno los cirios del templo, llegaría del abandono paulatino de Cristo por sus discípulos ingratos. Las estrofas de los cuatro primeros capítulos de las lamentaciones empiezan con las letras del alfabeto hebreo, siguiendo el esquema de los acrósticos. Apoyados sobre vigorosos melismas, los versículos del poema atribuido a Jeremias adquieren una fuerza mágica y profunda en su lírica conmemoración de los hechos de la Pasión. Mientras las Pasiones de Bach se caracterizan por una música dramática de intenso brillo que destaca los hechos históricos recogidos por los evangelistas, las "Lecciones de Tinieblas" representan uno de los más altos esfuerzos artísticos por musicalizar con lirismo la Pasión de Jesús. En una continua oscilación entre lo declamatorio y lo melismático, su base melódica es el lamento gregoriano: una tensión progresiva que crece hasta el estallido cuando los requiebros de la voz se despojan de la rigidez del recitativo.
Compuestas para voces que ascienden a la transparencia celestial (soprano, alto y contra-tenor), se acompañaban con discretos instrumentos musicales (viola, clavecín y teorba). Las primeras "Lecciones de Tinieblas" de que se tiene noticia datan de mediados del siglo XVI: Claudin De Sermisy, cantor de la Santa Capilla en París, Carlo Gesualdo Da Venosa, príncipe napolitano y apasionado madrigalista; Tomás Luis De Victoria, clérigo español al servicio de las Carmelitas Descalzas de Madrid. Y ya adentrados en la fronda del elegante siglo XVII, fueron los mósicos franceses quienes mas engalanaron esta bella tradición:
Guillaume Bouzignac, Michel Lambert, Marc-Antoine Charpentier, Sébastien Brossard, Michel De Lalande y Francois Couperin. Artifices de uno de los más elevados vuelos del denominado estilo melismático desarrollado: las "Lecciones de Tinieblas", pura y dramática expresión de la noche religiosa que aguarda impaciente la luz pascual prometida. -
Discografía recomendada:
1. Marc-Antonie Charpentier, "Lecciones de Tinieblas", Clemencic Consort, 5 discos Harmonia Mundi, Saint-Michel de Provence, 1981.
2. Francois Couperin, "Lecciones de Tinieblas", The Deller Consort, Harmonia Mundi, Saint-Michel de Provence, 1981.
3. Francois Couperin, "Lecciones de Tinieblas", René Jacobs y el Concerto Vocale, Harmonia Mundi, SaintMichel de Provence, 1984.
4. Tomás Luis De Victoria, "Responsorio al oficio de Tinieblas", The Deller Consort, Harmonia Mundi, Saint-Michel de Provence, 1982.
5. Claudin De Sermisy, "Lecciones de Tinieblas", René Jacobs Harmonia Mundi, Saint-Michel dé Provence, 1984.
6. Carlo Gesualdo Da Venosa, "Responsoria". Escolanía de Monserrat bajo la dirección de Ireneu Segarra, 3 discos Archiv Produktion, Hamburgo, 1980. -
Jaime Valencia Viila -

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