Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2010/09/04 00:00

Rulfo retrata a México

La Universidad de los Andes y la Fundación Juan Rulfo traen por primera vez a Colombia una muestra de las 7.000 imágenes que el escritor tomó entre los años 30 y 60.

Los escenarios y personajes grises de las historias de Juan Rulfo se pueden ver en 115 fotografías tomadas por el autor entre 1932 y 1962, que conforman la exposición “México: Juan Rulfo, fotógrafo”.

Juan Rulfo dijo todo lo que vio: narró el mundo mortecino que se encontró en vida -ese México que no conseguía escapar de lo mítico- en un puñado de ficciones que suelen leerse entre las más importantes que se han producido en Latinoamérica. Lo hizo muy a su manera. Con pulso de maestro de la literatura pero con oído de músico. Y su pequeña obra completa, que incluye el libro de cuentos El llano en llamas, la novela Pedro Páramo (1955) y los guiones poéticos, en la línea de El gallo de oro (1964), que escribió bajo la mirada atenta del cineasta Emilio 'el Indio' Fernández, con toda razón tiende a considerarse más que suficiente. Rulfo narró lo que observó tal como lo encontró. Y lo único que podría faltarnos, como espectadores de su universo, es tener la fortuna de ver con nuestros propios ojos lo que vio.

Esto será posible gracias a una exposición de 115 extraordinarias fotografías tomadas por el escritor, titulada México: Juan Rulfo, fotógrafo. La muestra, abierta al público bogotano desde el martes 7 de septiembre hasta el viernes 8 de octubre de este año y organizada por la Universidad de los Andes en la sala de exposiciones del edificio Julio Mario Santo Domingo, presentará por primera vez en Colombia unos cuantos de los retratos que Rulfo les hizo a los más inverosímiles parajes mexicanos de los años 40 y 50 ('unos cuantos' es la expresión correcta porque cuando murió, el 7 de enero de 1986, el narrador dejó más de 7.000 negativos que podrían ser exhibidos sin ningún problema), acompañados por una serie de conferencias de expertos internacionales como Víctor Jiménez, Alberto Vital, Jorge Zepeda, Paulina Millán y José Carlos González sobre las facetas que nos hemos estado perdiendo del autor.

Se sabe que a mediados de los años 90 un personaje de Medellín reprodujo, exhibió y sacó un catálogo de las fotografías sin la autorización ni de la familia de Rulfo ni de la Fundación Juan Rulfo. La historia resulta tan vergonzosa, tan colombiana en la línea de El embajador de la India, que es un alivio que desde el principio la nueva exposición haya sido organizada de manera tan seria. Su curadora, la investigadora Mónica Uribe González, que ha escrito un par de monografías sobre la obra del artista mexicano, se empeñó en traer la muestra (proyecto de iniciativa conjunta entre la Fundación Juan Rulfo, la editorial Lunwerg y la institución Palacio de la Virreina) "porque no se le ha dado mucha trascendencia, por lo menos aquí en Colombia, a la actividad fotográfica de Rulfo".

"Nunca se había hecho un evento tan grande dentro de la agenda cultural de los Andes", dice Uribe González. Pero el apoyo que ha recibido de todas las instituciones involucradas, la Universidad y la Fundación a la cabeza, ha hecho posible semejante trabajo que completa la obra de Juan Rulfo de una manera que bien puede llamarse 'mágica'. Dicen que quien quiera escribir cuentos tiene que partir de los relatos envolventes de El llano en llamas. Pedro Páramo llevó a Álvaro Mutis a gritarle "¡lea esa vaina, carajo, para que aprenda!" a Gabriel García Márquez, fue llamada por Jorge Luis Borges "una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica" y graduada por Susan Sontag como "uno de los libros más influyentes del siglo XX". Y las fotografías de la exposición son la puesta en escena, la documentación, la ilustración de esos dos volúmenes (son, mejor dicho, la prueba de que el mundo de Rulfo sí existe); pero esos dos volúmenes son, al mismo tiempo, una traducción al lenguaje literario de aquellas estupendas fotografías.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.