Jueves, 19 de enero de 2017

| 2001/07/09 00:00

¡Sabor latino!

El trío de Michel Camilo, que se presenta esta semana en Bogotá y Medellín, es uno de los principales exponentes del ‘latin jazz’.

¡Sabor latino!

El 14 y 15 de junio la Corporación Medellín de Jazz presenta en el Teatro Metropolitano de Medellín y el Teatro Colsubsidio de Bogotá dos conciertos del trío del pianista Michel Camilo, que completan Anthony Jackson en el bajo y Horacio Hernández en la batería.

Dominicano de nacimiento y radicado en Nueva York desde 1979, este pianista y compositor ha ganado renombre como en los viejos tiempos: a través de la fuerza de sus presentaciones en vivo. Más de una vez llegó a los festivales como un desconocido y terminó siendo la sorpresa que se robaba el show. Su trío ha desarrollado un creciente culto en Nueva York entre músicos y aficionados y se presenta regularmente en clubes como Mikells y The Blue Note.

A los 4 años Michel Camilo comenzó a tocar por oído. A los 9 ingresó al Conservatorio Nacional y a los 16 fue miembro de la Orquesta Sinfónica de su país.

En 1979 se fue a Nueva York para estudiar en la escuela Julliard de Música. El trompetista Paquito D’Rivera lo apadrinó en 1983 y Michel hizo parte de su grupo. En ese período Camilo comenzó a trabajar con su propia banda. En noviembre de 1988 lanzó su primer álbum como solista y comenzó una fructífera carrera discográfica. En 1991 se juntó con las pianistas francesas Katia y Marielle Labeque y Dizzy Gillespie. Un año más tarde sacó a relucir su vena sinfónica y presentó su Rapsodia para dos pianos y orquesta, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Londres.

Diversas giras y grabaciones han marcado los últimos años de su carrera en festivales y conciertos de jazz, y también como director invitado del la Orquesta Sinfónica Nacional de República Dominicana. Ha recibido la influencia de grandes pianistas, como Art Tatum, McCoy Tyner, Bill Evans, Ahmad Jamal, Sonny Clark y Erroll Garner. Es un fervoroso defensor de la fusión de estilos musicales diferentes. “Los puristas deben abrir sus mentes porque estamos en el siglo XXI y el jazz no es una pieza de museo, está siempre en constante evolución”, afirma.

Sus acompañantes

Horacio ‘El Negro’ Hernández nació en La Habana. A los 12 años entró a la Escuela Nacional de Arte y se especializó en percusión. Grabó en los legendarios estudio Egrem con Paquito D’Rivera, Arturo Sandoval y Germán Velazco. En 1980 se juntó con el pianista Gonzalo Rubalcaba, 10 años después se trasladó a Roma y en 1993 a Nueva York, donde tocó con D’Rivera, Arturo Sandoval, Regina Carter, Chico O’Farrill y Tito Puente, entre muchos otros. En 1998 la revista Drum Magazine lo eligió como el baterista del año.

El bajista neoyorquino Anthony Jackson comenzó a tocar guitarra a los 12 años y a los 16 se dedicó al bajo de tiempo completo. Ha trabajado con artistas de jazz y pop como Roberta Flack, el violinista Michael Urbaniak, Chick Corea, Al Di Meola y John Scofield. Desarrolló una nueva técnica y unos altos niveles creativos. Impresiona por su sentido del ritmo y su trabajo innovador en el desarrollo del contrabajo guitarra de seis cuerdas.

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