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| 12/15/1986 12:00:00 AM

A SANGRE FRIA

En "Conversaciones", su último libro, Truman Capote saca su lengua de cuchillo

El último Truman Capote ha visto la luz hace pocos días. Un libro --que recoge conversaciones con este énfant terrible de las letras norteamericanas-- acaba de aparecer en español, en la Editorial Anagrama, después de varios meses de éxito en los Estados Unidos. "Conversaciones últimas con Truman Capote" es el nombre del libro que dentro de algunas semanas llegará a Colombia. En el texto--que es una recopilación de opiniones sobre sus amores y sus odios--, Capote abandona su condición de creador literario y luce la del perverso biógrafo de la mundanidad y la trastienda de Hollywood. Con su lengua de cuchillo, Capote chuza, en el aparte del libro que reproduce SEMANA, a Marilyn Monroe, Charles Chaplin, Brando, James Dean, Greta Garbo, Meryl Streep, Jacqueline Onassis, Robert de Niro, Al Pacino y Woody Allen:

--Ha escrito dos cosas sobre Marilyn: una se incluyó en "Los perros ladran", la otra en "Música de camaleones". En la primera, usted empieza: "¿Monroe? Una palurda, nada más...". ¿Lo era?
TRUMAN CAPOTE: Claro que no. Eso es lo que ella creía que yo pensaba. No, yo adoraba a Marilyn. Me parecía maravillosa. Y su muerte me impresionó mucho. Yo estaba en España, en un pueblecito, y lo vi en un periódico español. Apenas podía creerlo. Aunque, no sé, había tratado de suicidarse al menos cuatro o cinco veces, que yo supiera, durante los años en que la traté, y la conocí desde la primera película que hizo, bueno, la primera en que tuvo diálogo, "La jungla de asfalto". La dirigió John Huston y él me la presentó.

--¿Ha escrito algo sobre sus anteriores intentos de suicidio?
T.C.: No. Escribí una semblanza de ella en "Música de camaleones", pero no entré en eso.

--¿Es ese retrato, "Una hermosa criatura", el que prefiere entre los que ha hecho?
T.C.: No, en ese libro mi preferido es el titulado "Un día de trabajo", el de una mujer que va a limpiar casas.

--¿Por qué cree que Norman Mailer se siente fascinado por la Monroe?
T.C.: Porque no la conocía.

--¿Es verdad que Marilyn dijo "me gusta bailar desnuda delante del espejo y ver cómo saltan mis tetitas"?
T.C.: Sí.

--¿Sabía Marilyn que algún día escribiría usted sobre ella?
T.C.: Yo tampoco lo sabía. Todo eso viene de mi diario. Todo el retrato salió de mi diario.

--Lo terminaba con una pregunta:
"¿Por qué la vida tiene que ser jodidamente podrida?". ¿Es eso lo que usted piensa de la vida en general?
T.C.: Me refería a su vida... y también a algunos aspectos de la mía, sí. En general, no pienso así. Era una pregunta que le hacía a Marilyn, que al final del retrato aparece como una especie de espíritu.

--¿ Qué opinión tenía usted de Chaplin?
T.C.: Yo adoraba a Chaplin, era un hombre maravilloso.

--Marlon Brando dijo que era sádico y cruel, la clase de persona que le lanzaba los pies al cuello de uno.

T.C.: Bueno, aquella película ("La condesa de Hong Kong") era un desastre y Charlie estaba insatisfecho: sabía que no estaba haciendo un buen trabajo y que ya había pasado su época. Yo no habría trabajado con él, eso seguro.

--¿ Conoció también a James Dean?
T.C.: Sí, le conocí. No me parecía gran cosa. Le conocí cuando estaba en Nueva York, era buen amigo de varios amigos míos. E hizo una obra de Gide. Me parece que no estaba muy bien en la obra, por no decir otra cosa.

--¿ Y en sus películas?
T.C: Nunca me pareció gran cosa como autor. No creo que tuviera cualidades en absoluto.

--Brando sí lo creía.

T.C.: Bueno, Brando me contó que Jimmy Dean le llamaba por teléfono a todas horas y él le oía mientras hablaba con el contestador automático; y no le respondía, ¿sabe?, no le dirigía la palabra. Esa es una de las cosas más desagradables de Brando.

--Brando me dijo que trató de que Dean fuese al siquiatra.

T.C.: Es que Brando empezaba a tener miedo, eso es todo. (Risas).

--¿Hubiera debido tenerle más miedo a Dean o a Montgomery Clift?
T.C.: ¡Pues mire, Marlon comprendió que Monty tenía verdadero talento! Monty era una auténtica amenaza para Marlon. Me parece que, si hubiera vivido, Monty habría superado a Brando.

--Cuando se proyectó "El último tango en París", algunos críticos la consideraron la película más erótica y liberadora que se hubiera hecho jamás. Uno de ellos se aventuró a decir que había cambiado la fisonomía del séptimo arte. ¿Qué piensa usted?
T.C.: Creo que es una película malísima .

--¿Le ofenden las películas?
T.C.: No, pero esa resultó bastante ofensiva .

--Norman Mailer es un gran admirador de "El último tango". Ha eserito un artículo sobre ella.

T. C.: Bueno, ya le he dicho que considera un genio a William Burroughs.

--¿Conoció bien a Noel Coward?
T.C.: Fue un gran amigo mío. No un amante, pero sí un gran amigo. No podía tenerle más cariño a nadie. Iba mucho a Jamaica a visitarle. Siempre fue amable conmigo, desde que era un niño, relativamente hablando...

--¿ Y Fred Astaire?
T.C.: Le adoro. Es delicioso, encantador, un gran artista. Un artista superior y más original que Nureyev y Baryshnikov.

--En la sección que escribía para Esquire describió usted el piso de la Garbo. ¿Cuándo estuvo en él?
T.C.: Muchas veces.

--¿Sabe si le molestó lo que usted escribió?
T.C.: No, ella no se molesta ni se enfada. Es muy buena amiga.


--¿Se reiría de la descripción que hacía de sus cuadros, colgados al revés?
T.C.: Creo que sí, porque le dije varias veces que debería hacer que lo investigaran. Tiene unos cuatro Picassos y, con toda seguridad, dos de ellos están al revés.

--La Garbo quizá sea la mujer que los editores y directores de revistas tengan más deseos de entrevistar, porque nunca ha hecho declaraciones. Ella y Jacqueline Onassis.

T.C.: Bueno, a Jackie más le valdría no hacer entrevistas. No sabría qué decir. (Hace una torpe imitación de Jackie). "¿Qué has dicho? ¡Oh, Johnny! ¿Lo has dicho en serio? ¿Que soy una p...? No has querido decir eso, ¿verdad, Jooohny?". En un contexto apropiado puedo imitarla bastante bien. La aborrezco. Fuí un gran amigo suyo. La odio. La desprecio absolutamente.

--¿Qué piensa de Shelley Winters como actriz y como escritora? También era amiga de Adlai Stevenson, ¿no es cierto?
T.C.: Mmm... hmmm, muy buena. Su libro es muy interesante. Como persona es aburrida.

--¿ Y qué hay de las actrices más contemporáneas como Diane Keaton, Meryl Streep y Jane Fonda?
T. C.: Me gusta Diane Keaton. Meryl Streep me da grima.

--¿Por qué?
T.C.: Pues porque parece un pollo. Tiene nariz de pollo y boca de pollo. Por lo que a mí concierne carece absolutamente de talento. En cuanto a Jane Fonda, siempre ha sido una farsante y una lata.

--¿No cree que ha experimentado un verdadero cambio de valores?
T.C.: Ha experimentado un verdadero cambio de cuentas bancarias.
Creo que es generoso por su parte ayudar a su marido en su ridícula actividad política.

--¿Qué opinión le merece Robert de Niro?
T.C.: Jamás puedo reconocerle de una película a otra, así que nunca sé quién es. Para mí, sólo es el hombre invisible. No existe. Hay una persona que la pantalla afirma que se llama Robert de Niro, y luego aparece alguien a quien uno no ha visto en la vida.
--Pero, ¿esa persona le llama la atención?
T.C.: No, nunca ha hecho una interpretación que me llame la atención.

--¿Qué me dice de Al Pacino? ¿Le ha visto en el teatro, haciendo de American Buffalo?
T.C.: Aborrezco esa obra. No la soporto.

--¿Conoce a Woody Allen?
T.C.: Tiene mucho talento, pero es muy desigual. Puede hacer cosas bastante sorprendentes, y luego sale con algo completamente afectado. Desde luego yo no haría el menor esfuerzo para ir a ver una película de Woody Allen.

--Hablemos de usted como actor.
¿Ha sentido alguna vez deseos de ser actor?
T.C.: Nunca he sentido el menor deseo de hacerme actor.

--¿Qué me cuenta de la película de su vida, cuándo va a hacerse?
T.C.: Esa no se hará. (Risas).

--Nunca se sabe. Una vez dijo en broma que Greta Garbo debería hacer el papel de Truman Capote.

T.C.: Sí, a Greta le encantaría, pero. . .

--¿Piensa en otra persona?
T.C.: Pues...

--¿En quién?
T.C.: En el fantasma de Eisenhower.
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