Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1999/09/13 00:00

SARAMAGO PARA TODOS

Desde 1990, cuando le fue otorgado a Octavio Paz, ningún Nobel había sido tan popular en <BR>Colombia como lo es hoy José Saramago.

SARAMAGO PARA TODOS

La explicación de que José Saramago se haya convertido en el premio Nobel más vendido en
Colombia en los 90 a simple vista puede parecer obvia: los lectores del país están acostumbrados al cuento,
a la novela y al ensayo,géneros que conforman la obra del escritor portugués, y no a la dramaturgia o la poesía,
campos en los que se han destacado quienes lo precedieron en el recibimiento del máximo galardón en
la literatura en los últimos años.Sin embargo este aspecto presenta contradicciones. Aunque los libreros
coinciden en que la novela se vende mucho más que cualquier género, la mayoría de los lectores aseguran
que sus obras son pesadas y difíciles de digerir. "La gente lo compra más por referencias y porque se escucha
mucho de él. Pero pasa muy seguido que los compradores me manifiestan que sus expectativas eran
diferentes a la hora de leerlo", asegura Rafael Gercado, administrador de la Librería Lerner en Bogotá.A
esta opinión se suma la de Aura Plazas, de la librería Buchholz, quien asegura que la obra de Saramago no
es para todo tipo de lectores, pero aún así goza de gran acogida. "En un día regular se venden por lo menos
cinco ejemplares de los títulos de Saramago que se están ofreciendo actualmente aquí", afirma Plazas. Los
libreros coinciden en que el éxito de Saramago no sólo se debe a que su obra esté basada en la narrativa. Un
factor fundamental es la popularidad que el propio escritor ha logrado a nivel mundial dentro de clases
sociales que no han tenido acceso a la literatura. Este aspecto lo destacó el diario francés Le Monde hace
algunos meses cuando Saramago pronunció su ya famosa reflexión: "El hombre más sabio que he conocido
no sabía leer ni escribir", haciendo referencia a su abuelo materno, quien era un criador de cerdos.A ello se
suma la masiva respuesta que ha obtenido por parte de sus seguidores cuando decidió lanzar El cuento de
la isla desconocida con el único fin de recaudar fondos de ayuda para los damnificados del huracán
Mitch en Centroamérica. "Todos los hombres tienen tres metros de altura, aunque algunos no lo sepan y a
otros no les dejan mostrarlo...Todavía nos falta mucho para alcanzar la medida del hombre, los tres metros
definitivamente humanos. Entonces la solidaridad no será necesaria porque habremos conseguido la
justicia", declaró con el lanzamiento de su cuento.En Colombia el breve relato ya se agotó y fue tal la
recaudación que el propio Saramago decidió que parte de lo recogido se destinara a las víctimas del
terremoto de Armenia. Se calcula que se podrán destinar más de 70.000.000 de pesos para labores de
reconstrucción. Otro factor fundamental es que Saramago ha sido de los pocos escritores que desde
mucho tiempo atrás era favorito para acreditarse al Nobel y lo consiguió, contrario a muchos otros que jamás
lo han logrado a pesar de acumular méritos de sobra. Su libro La muerte de Ricardo Reis le dio la fama en
Europa en 1984 y El evangelio según Jesucristo lo consolidó en 1991 internacionalmente.Su condición de ateo
y comunista también se ha convertido en un atractivo para los lectores y en especial sus historias que se
ofrecen como inevitables a la hora de la lectura. El evangelio según Jesucristo, o mejor según un ateo
proclamado. El relato de un corrector de estilo, quien comete el error voluntario de agregar un 'no' al libro
titulado Historia del cerco de Lisboa, para construir su propia versión: "los cruzados 'no' ayudaron a los
portugueses a conquistar Lisboa.". O la historia de una epidemia de ceguera que azota a todo un pueblo.La
editorial Alfaguara está de plácemes porque en 1999 se han vendido 22.000 ejemplares entre títulos como El
evangelio según Jesucristo, El memorial del convento, El equipaje del viajero y Ensayo sobre la ceguera,
este último agotado en la mayoría de las librerías del país. Según Gonzalo Arboleda, presidente de la Cámara
del Libro, para que un título se considere bien vendido tiene que superar los 3.000 ejemplares y cada novela de
Saramago supera, de sobra, esta cifra.

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