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| 11/28/2009 12:00:00 AM

Savage Grace

La actriz Julianne Moore se convierte, esta vez, en aquella aristócrata arribista de la vida real llamada Barbara Baekeland. **1/2

Título original: Savage Grace.
Año de estreno: 2007.
Género: Drama.
Dirección: Tom Kalin.
Guión: Howard A. Rodman, basado en el libro de Steven M.L. Aronson y Natalie Robins.
Actores: Julianne Moore, Stephen Dillane, Eddie Redmayne, Unax Ugalde, and Belen Rueda.

Una buena actriz es un enigma que tratamos de descifrar de película en película. ¿Quién es? ¿Qué piensa? ¿Qué secretos guarda? Si no es uno de esos engendros que vienen de los reality o una de esas estrellas que se pasan la vida en los diarios sensacionalistas (y que son todo lo contrario a un misterio: son personas que van por el mundo en calzoncillos), en fin, si en verdad se trata de una buena actriz, lo más probable es que jamás logremos captarla del todo. Pues bien, pocos enigmas tan inquietantes, en el cine de estos últimos 20 años, como la norteamericana Julianne Moore. Y pocas interpretaciones tan valientes como la que lleva a cabo en este curioso largometraje episódico titulado Savage Grace.

Nacida el 3 de diciembre de 1960 en Fayetteville, Carolina del Norte, Moore se dedicó al teatro y a la televisión en los años 80, y se convirtió, desde comienzos de los 90, cuando apareció en un pequeño papel en El fugitivo, en una presencia innegable en el cine de los Estados Unidos: esa actriz pelirroja capaz de cargar con el más arriesgado de los largometrajes o la más segura de las superproducciones. La pintora de Short Cuts, la actriz porno maternal de Boogie Nights, la investigadora de El mundo perdido, la mujer enamorada de El ocaso de un romance, la esposa deshecha de Magnolia, la triste ama de casa de Lejos del cielo, la señora profundamente deprimida de Las horas, la revolucionaria de Niños del hombre: es imposible descubrir, detrás de esos ocho personajes, la verdadera personalidad de Julianne Moore.

En Savage Grace, esta buena película gringa que tiene cara de película europea (quizás

buena? sea decir demasiado: quitémosle media estrella), Moore interpreta a una mujer escandalosa tomada de la vida real: la arribista, superficial, mezquina Barbara Daly Baekeland, esposa del célebre multimillonario llamado Brooks Baekeland, que, mientras hace lo humanamente posible para encajar en el mundo de la aristocracia, al mismo tiempo que asume la decadencia de la alta sociedad, le dedica todas sus energías a la relación perturbadora que ha sostenido desde siempre con su hijo Antony. El caso es que Savage Grace es una prueba contundente del talento de Moore: el guión no le da mucho qué hacer, pero carga con la película sin ningún problema.

Y es una lástima que no sea suficiente. Como tampoco es suficiente la elegancia con la que la película ha sido filmada. Y la culpa la tiene, en este caso, la vida real. Pues a pesar de que hacen lo mejor que pueden para sacarnos del tedio que produce el jet set (hay varios momentos bochornosos, un buen número de diálogos punzantes y una escena, hacia el final, que sorprenderá incluso a los que creen que lo han visto todo), los realizadores de la aceptable Savage Grace no consiguen convencernos de que valía la pena espiar a esa familia aburrida.
 
**** Excelente
***1/2 Muy buena
*** Buena
**1/2 Aceptable
** Regular
* Mala
 
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