Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/11/21 00:00

Secretos de un secuestro

No debe esperarse una emocionante película policíaca sino un drama alegórico, más bien confuso, sobre la vida en el mundo. **

Robert Redford interpreta a un empresario, Wayne Hayes, que es secuestrado por un desempleado que quiere recuperar su estatus.

Título original: The Clearing.
Año de producción: 2004.
Dirección: Pieter Jan Brugge.
Actores: Robert Redford, Helen Mirren, Willem Dafoe, Alessandro Nivola, Matt Craven, Melissa Sagemiller, Wendy Crewson.

La película no tiene la culpa de que le hayan puesto el título equivocado en español. No tiene la culpa de que los espectadores entren al teatro en busca de la historia policíaca que los distribuidores quieren vender a toda costa, y en cambio se encuentren con una especie de obra de teatro al aire libre en la que un secuestrador discute con su secuestrado los temas fundamentales de la vida (lo siento: así es) mientras su familia espera alguna noticia que les deje dormir unas cuantas horas en la noche. Secretos de un secuestro en realidad se llama El claro. Y no es tanto sobre el horrendo delito que conocemos de memoria como sobre nuestra búsqueda de un lugar -un claro en un bosque- en el que podamos estar al fin en paz.

Ese hombre de negocios que ha sido raptado, Wayne Hayes, se conforma con que su esposa sepa que quererla fue el paréntesis feliz de su vida. El desempleado que lo conduce al cautiverio, Arnold Mack, sólo pretende recibir una suma de dinero que le devuelva el bienestar perdido. Y la familia que trata de sobrevivir a la angustia, encabezada por una madre, Eileen, que trata de ser fuerte para que no se venga abajo el mundo, espera una simple prueba de supervivencia o un recuerdo de infancia que restaure su alegría. Todos persiguen, en suma, un momento de sosiego. Mientras eso ocurre, la historia se queda sin aire, subordinada a unos diálogos que en vano tratan de ser inteligentes, a unos actores brillantes que hacen lo que pueden sin personajes a la mano y a unas situaciones que jamás dejan de ser el capricho de los realizadores.

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