Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1999/03/08 00:00

SERRAT EN SOMBRAS

A propósito de su visita a Colombia, Joan Manuel Serrat habló con SEMANA sobre su más <BR>reciente trabajo.

SERRAT EN SOMBRAS

Serrat sigue su camino de más de tres décadas en la música y su nuevo disco, Sombras
de la China, se ha convertido en uno de los de mejor recepción en su carrera. En sólo cuatro meses ha
vendido más de medio millón de copias.
Entre el 18 y el 24 de este mes se presentará en Bogotá, Medellín y Cali y planea realizar un concierto en
Cartagena destinado a las víctimas del terremoto de Armenia.
SEMANA:¿Su universo musical actual es el mismo de años atrás?
Joan Manuel Serrat: Cambia y permanece. La vida no es sólo mi mundo musical. Puede ser el conjunto de
mis mundos que pasan por esto que es la vida. Si alguna ventaja tiene eso de hacerse viejo es que con el
discurrir de los años la información que uno va recibiendo se puede destilar para ser, dentro de sus
posibilidades, un poco más sabio. Evidentemente, no soy capaz de prescindir de todo lo que la vida me
va presentando.
SEMANA:¿En algún momento su carrera musical ha respondido a algún fenómeno cíclico?
J.M.S.: Tengo la sensación de que nunca estuve y nunca me fui. Es decir, que estoy regresando
constantemente, que no han sido ciclos tan largos sino pequeños, que estoy dando vueltas. Quizá esto se
vea mejor desde afuera porque yo no me planteo demasiado esta historia desde el análisis de la música de
Serrat sino que Serrat hace música y es lo que a él le importa.
SEMANA: El suyo es un oficio en el que es fácil caer en la repetición...
J.M.S.: Creo que sí y es por varias razones. Desde que uno empieza a escribir está buscando contar una
historia que nunca acaba de contar y a la que siempre anda dándole vueltas. Por tanto, si no insisten los
personajes, son los temas. O los personajes van con otra ropa o son personajes distintos. Es difícil no caer
voluntaria o involuntariamente en unas referencias que ya ha usado en otras ocasiones.
SEMANA: En su disco 'Utopía', ocho años atrás, usted planteaba la idea de que nos habían robado las
posibilidades de soñar. ¿Aún cree que es así?
J.M.S.: Utopía responde a una época muy determinada en que el pensamiento único impone sus leyes y
entierra la historia y el futuro. El pensamiento único y el capitalismo liberal plantean una forma de entender la
vida y de hacer cosas que no van a ningún buen puerto, ni siquiera el económico. Es un estado de soledad
del individuo al que no se le puede considerar un éxito.También creo que, de alguna manera, los sueños
traicionados están ahí, porque se pueden traicionar pero no desaparecerlos o desintegrarlos. Y en un tiempo
tan necesitado de ideas parece que existe un gran temor a que éstas puedan plantearse. La historia
nos puede dar épocas más o menos oscuras de pensamiento o creatividad ideológica y necesitamos
entonces un pensamiento que pueda contrastarse, que pueda discutirse, que de alguna forma haga
progresar la sociedad.
SEMANA: ¿Cuál es la transición más importante entre 'Sombras de la China' y su álbum anterior?
J.M.S.: Quizá la intimidad del lenguaje y el haber volcado todo esto en relaciones muy de uno a uno, de
piel a piel, de mucha sensualidad, con una visión de adentro hacia afuera. No he pretendido hacer una ruptura
con el disco anterior pero tampoco prolongarlo.
SEMANA:En este disco hay algo de nuevo flamenco. ¿Fue algo racional?
J.M.S.: Normalmente me dejo llevar más por el subconsciente porque suele equivocarse menos. Pero éste
es el fruto de mi larga relación histórica con el flamenco. A lo largo de estos 30 años he hecho pasodobles
como Qué bonita es Madalona, zambras como el Romance del burro al palmo, rumbitas como Tu nombre me
sabe a yerba y ahora he hecho unos tangos, como Las marracas de la moral. Lo que sucede en este disco es
que el sonido flamenco es más evidente porque participan la Ginesa, una maravillosa cantadora; Moraito,
un fantástico guitarrista flamenco, o el percusionista Tino di Geraldo.
SEMANA: Esta gira presenta una ayudas audiovisuales muy particulares a las que nunca había recurrido. ¿Qué
pretendía con ello?
J.M.S.: Escogí el título de Sombras de la China porque encontré allí un elemento que jugaba a favor de la
fantasía y la imaginación, de las sugerencias, del dicho-no dicho, del visto-no visto. Esa cosa maravillosa
que permite que lo hecho en el escenario lo complemente la gente con lo que está pasando por sus cabezas.

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