Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1982/07/19 00:00

SEXO Y HORROR

Lo uno y lo otro en "Cat people" del guionista de "Taxi Driver" y director de "American Gigolo"

SEXO Y HORROR

A los 18 años, Paul Schrader, llegó a Los Angeles a estudiar teología. No había visto una sola película en su vida. Ir a cine era una de las prohibiciones que existían en la familia calvinista a la cual pertenecía. En la actualidad, con 35 años, se ha convertido en una de las personalidades más destacadas de la cinematografía norteamericana. Guionista de "Taxi Driver" (1975), "Yakuza" (1974) y "Ranging Bull" (1979), Schrader mismo la ha definido como una "Fantasía de horror erótico" entre otros, y director de "Blue Collar", "Hard Core" y "American Gigolo", ha podido consolidar en menos de una década un estilo muy personal en el que la violencia, la angustia, la opresión y la redención, son las constantes.
La película muestra el despertar de la sexualidad de una extraña huérfana llamada Irena (Natasha Kinski), que llega a Nueva Orleans a visitar a su hermano (Malcolm McDowell), también de extraña personalidad y que se desempeña como clérigo. Incitado por la voluptuosidad de su hermana y por la creciente pasión por un zoológico de la ciudad con el cual la asocia, él intenta seducirla. Falla, a la vez que Irena realiza el destino que ha compartido su familia: transformarse en pantera negra asesina, cuando se inicia su impulso sexual. Sin embargo, "Cat People", su última película y una de las participantes en el Festival de Cartagena, de este año, marca una nueva tendencia en su filmografía. Acostumbrados al sello realista que poseen las tres películas que hasta ahora ha realizado, los espectadores se encuentran al observar esta última, envueltos en un mundo donde el mito y la magia es lo predominante
Sin embargo, lo original de la película no está en la historia, pues ella no es más que una adaptación del clásico de horror filmado en 1942 por Jacques Tourneur y que tenía el mismo título: "Cat People". Lo original está más bien en la forma como se suceden las imágenes, para jugar con las nociones occidentales de la sexualidad, como por ejemplo: la virginidad, el incesto, la sumisión de la mujer. La fuerza de las imágenes se anuncia en la película desde el principio cuando aparecen los guerreros desnudos, la virgen sacrificada y la pantera con los ojos encendidos. Estas escenas, de corte surrealista, contribuyen a acentuar el carácter mítico-mágico del filme, lo cual no es extraño en un director como Schrader, en quien las preocupaciones de carácter religioso son permanentes.
Un acierto notable de la película fue la elección de Natasha Kinski como protagonista de esta historia de gatos.
Con sólo 21 años, su rostro de dulce inocencia diabólica está muy cercano a los rasgos felinos que necesita el personaje llamado Irena. Ahora sólo resta esperar el desempeño de esta cinta en Cartagena. ¿Tendrá más vidas que un gato?

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