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| 11/26/1990 12:00:00 AM

"SI ACEPTO"

Después de 50 años, Luisa Lane abandona a Superman por Clark Kent.

"SI ACEPTO" "SI ACEPTO"

Clark Kent, el tímido reportero de El Planeta, y quien esconde las sus gafas y su pinta impecable a Superman, ha decidido dar un paso definitivo en su vida: proponerle matrimonio a su inefable compañera de 50 años, Luisa Lane. Es la sorpresa que los editores tienen preparada para los aficionados de la famosa historieta norteamericana en el mes de noviembre.

Que el Hombre de Acero temmine debilitado no sólo por la kriptonita, sino por los atractivos de la Lane, y decida romper su eterna soltería no es precisamente novedoso. El cine ya había roto el mito del celibato del hombre de Kriptòn. En Superman IV, él reniega de sus poderes para poder pasar lo que cree que va a ser la primera de muchas noches románticas con la aguerrida periodista.

Sin embargo, que Luisa Lane le de el "sí" a Clark Kent rompe con una historia de 52 años, que ha despertado en el público sentimientos que van desde la compasión hasta la ira, cada vez que ella suspira inconsolable por Superman en el hombro de Kent. Si bien el reportero, desde cuando era estudiante, ha sentido la más fiel adoración por Luisa, ella, por el contrario, siempre lo ha mirado con ligera indiferencia, bien camuflada bajo su condición de colega.

En los 60, cuando la tira cómica se especializó durante un buen período en la juventud del super heroe, Luisa Lane y la peliroja Lina Luna prácticarnente se tiraban de las mechas en una fiera competencia para conseguir los exclusivos favores del fornido hèroe volador. En ese entonces, el pobre Clark no pasaba de ser un estudiante de gruesas gafas, considerado como el amigote bueno que utilizaban las jóvenes para que los llevara los libros.

Después, el destino habría de cruzar de nuevo los, caminos de Luisa y Clark.
Periodistas ambos, se encontraron en Metrópolis en la rodacción del El Planeta. Pero el amor platinico de Luisa por Superman no había sido superado:
el Hombre de Acero seguía haciendo estragos en el corazón de la reportera, que se trastornaba ante su presencia, mientras el torpe de Clark le hacía de "carga ladrillos" en los reportajes. Y ha sido precisamente esa condiciòn de aturdimiento de Luisa cada vez que aparece Superman, lo que ha permitido explicar por qué, si es tan perspicaz periodista, ella no ha caído en cuenta de que los dos son el mismo hombre.

Ahora, los directivos de la casa editora norteamericana Accion Comics Magazine, resolvieron que hay que hacerle justicia a los constantes. Después de hacer una detenida revisiòn de su pasado, Luisa Lane finalmente cae en cuenta de que, a pesar de que su amor por Supermar es insuperable, "ha sido Clark quien ha estado a mi lado siempre que lo he necesitado."
Lo que entonces no sabe Luisa es que Superman, en un dramático encuentro con un terrible supervillano, es sometido a una radiaciòn de kriptonita que reduce sus poderes a cero. Convertido en un cristiano común y corriente, el original Karl. El se ve obligado a ampararse de por vida bajo su otra identidad. Así que Luisa, sin saberlo, pero siguiendo los dictados de su corazòn, cuando acepta la propuesta de Kent da un "sì" por partida doble.

Lo que todo el mundo se pregunta ahora es qué va a pasar con el compromiso, cuando Superman recobre sus poderes como lo ha hecho en tantas otras oportunidades. Porque lo que ha evitado hasta ahora que Superman caiga rendido en brazos de Luisa, es una incompatibilidad de poderes y no de caracteres.

A pesar de que los productores de la historieta lo han hecho realizar toda clase de pruebas inverosímiles como atravesar paredes, levantar buses, detener trenes, traspasar la atmòsfera y evitar todo tipo de siniestros, se han cuidado de no ponerlo en situaciones difíciles de alcoba. Así que, para que el matrimonio liegue a feliz término, la única posibilidad es que el Hombre de Acero se transforme definitivamente en uno de carne y hueso.

Por lo pronto, los fans se han dividido: de un lado están los amigos del amor imposible y la supervivencia de Superman. Por el otro, quienes creen que si el siogan del Hombre de Acero es "A luchar por la justicia", lo justo es, precisamenie, que sea Clark Kent el vencedor en el corazòn de Luisa. La pregunta es, entonces, si los productores están dispuestos a ponerle fin a una historia de más de medio siglo.

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