Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/02/27 00:00

Cultura de ensueño en Colombia

El gran ‘boom’ cultural por el que atraviesa el país alcanza su clímax: desde la próxima semana coinciden siete eventos que envidiarían las mejores ciudades del mundo. Un oasis en tiempos difíciles.

The Rolling Stones, Festival Iberoamericano de Teatro y Estéreo Picnic son algunos de los eventos que aterrizan en el país.

Nunca antes en la historia del país se habían reunido tantos eventos culturales de gran alcance en apenas dos semanas.

El listado es como para sacar pecho: la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary llega al MamBo con su renombrada colección el 1 de marzo; el Festival Internacional de Cine de Cartagena, Ficci, el 2 de marzo; el concierto de la agrupación Maroon 5 el 3 de marzo; la Orquesta Filarmónica de Viena, una de las mejores del mundo, se presentará en el Julio Mario Santo Domingo el 5 de marzo. Y para cerrar, tres grandes eventos: el concierto de los Rolling Stones el 10 de marzo, Estereo Picnic, del 10 al 12 de marzo, y el Festival Iberoamericano de Teatro, FITB, el 11 de marzo. Y en cada uno de ellos aparecen nombres estelares como Mick Jagger, Keith Richards, Noel Gallagher, Susan Sarandon y Ana Belén, entre otros.

¿Qué ha sucedido para que en tan poco tiempo Colombia se haya convertido en uno de los grandes epicentros culturales de América Latina? Varios factores confluyen en este universo de creatividad: hay más apoyo estatal, más profesionales en el sector, más propuestas alternativas, más inversión y rentabilidad, más colombianos consumiendo cultura y, sobre todo, menos violencia.

Si bien la producción y el consumo de cultura florecieron en esta última década, en buena parte por el desescalamiento de la violencia, siempre ha sido pilar de la sociedad colombiana. El Festival Iberoamericano de Teatro, surgido en 1988, muestra cómo en medio de épocas difíciles siempre hubo gente dispuesta a apostarles a las artes.

Ahora, cuando se vislumbra una etapa de posconflicto, este sector será columna vertebral, catalizador, articulador y médula de este proceso. Así lo han expresado pensadores de la cultura como el coreógrafo Álvaro Restrepo o los académicos Nicolás Morales y Germán Rey.

La cultura ayudará en el camino hacia la reconciliación, pero también en los cambios de mentalidad –dejar atrás prejuicios y estigmas– y en el fortalecimiento de la identidad cultural.

Sin duda, la disminución de la violencia es el eje principal de este crecimiento. “Desde que se empezó a vislumbrar un camino hacia la paz –dice la directora del FITB, Anamarta de Pizarro– estamos en los ojos del mundo”. Y agrega, “antes los artistas nos pasaban por encima: llegaban a Venezuela y saltaban a Chile, Argentina, Brasil. Ahora Bogotá es una parada obligada”.

En esta evolución muchos están comprometidos. El sector privado, por ejemplo, se dio cuenta de que por medio de una industria cultural puede no solo recibir beneficios tributarios, sino también promover su imagen. Es el caso del Banco de Bogotá que patrocina al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, o el de Ecopetrol, una de las empresas que apoyan la Feria Internacional del Libro.

En este contexto de tranquilidad y potencial crecimiento económico, la cultura ha podido brindar nuevos espacios, producciones y eventos de gran calidad artística, con lo que ha entrado en una dinámica de mayor inversión, turismo y empleo.

Las cifras son dicientes. Según el informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la economía creativa del país impacta en la generación de empleo en un 5,8 por ciento. En ese sentido, su aporte al producto interno bruto (PIB) ha ido creciendo a medida que pasan los años. Es probable que en 2016 aumente su participación de 3,3 a 3,6 por ciento, según las previsiones del Ministerio de Cultura. “Lo cierto es que estamos viviendo una época diferente y eso le ha permitido al país abrir un espacio para pensar más en esta industria”, asegura la directora del Ficci, Diana Bustamante.

Ahora, cuando la oferta cultural colombiana comienza a competir con la de líderes regionales como Chile, Argentina, México o Brasil, se reconocen los esfuerzos y factores que han confluido para promover el desarrollo del arte y el consumo cultural. De hecho, el Estado ha impulsado la cultura, lo que ha permitido crear y fortalecer empresas del sector: de 2010 a 2015 los recursos crecieron en 110 por ciento. Si bien el presupuesto del Ministerio de Cultura se redujo este año en un 14,2 por ciento con respecto al del año pasado, es innegable que el gran alcance que hoy tiene la cultura se debe en gran parte a este impulso económico.

En materia de política pública, las leyes 814 de 2003 y 1493 de 2011, llamadas las leyes del cine y del espectáculo, respectivamente, permitieron poner en marcha proyectos e iniciativas que hasta el momento estaban estancadas, especialmente por falta de recursos económicos.

Con la Ley 1493 –que otorga incentivos tributarios a quienes construyan escenarios para las artes escénicas y, además, simplifica una serie de trámites–, el país se hizo más competitivo en el circuito de los países internacionales para eventos.

Además, esta ley redujo del 33 al 8 por ciento los impuestos que debían pagar empresas de espectáculos sobre los honorarios de los artistas internacionales. Esa fue una de las razones por las cuales grandes artistas de la música como Madonna, Beyoncé, Katy Perry y Paul McCartney, entre otros, incluyeron a Colombia en sus giras. “Hoy somos interesantes y exóticos para los artistas internacionales. Nuestra realidad le está llegando a la gente afuera y el mensaje está claro”, dice Sergio Pabón, uno de los organizadores del Festival Estéreo Picnic.

Y que lo digan los Rolling Stones que, por fin, incluyeron a Colombia en su gira por América Latina. Lo que significa un triunfo y “la posibilidad única de ver a unos verdaderos clásicos”, dice Sandro Romero, fanático de la legendaria banda de rock que ha escrito cuatro libros sobre ellos.

La ley del cine y la 1556 de 2012 incentivaron el trabajo de los directores, productores, gestores y artistas nacionales, además del interés de las empresas cinematográficas extranjeras por la industria colombiana.

Con esta norma, el cine experimentó una aceleración sin precedentes y los frutos se están viendo en términos de dinero e impacto de las producciones en el exterior, además de la cualificación de talento y del fortalecimiento de lenguajes audiovisuales. El año pasado, el país alcanzó una cifra récord con 36 estrenos nacionales, un número abismal si se tiene en cuenta que hace diez años Colombia producía entre dos y tres películas al año.

Gracias a aquellos que trabajan en el cine en Colombia, el Ficci se convirtió en un evento reputado e interesante para las grandes figuras de la pantalla grande. Una gran señal es que en los últimos tres años han venido al país personajes de la talla de Clive Owen, Harvey Keitel o Alejandro González Iñárritu. En 2016, la gran estrella del festival será Susan Sarandon, ganadora del Óscar en 1995 por Dead Man Walking.

Crece el interés

El incremento, en general, del consumo de la clase media alta, ha permitido también el surgimiento de un auge cultural. Su poder adquisitivo en relación con la cultura aumentó sustancialmente en las últimas dos décadas desde todos los ejes: televisión por cable, teatro, artes, cine, libros, consumo radial y programas audiovisuales especializados.

Y es que el hecho de que más personas accedan a la educación superior posibilita que las nuevas generaciones se apropien de los espacios culturales y que comiencen a demandar nuevas propuestas.

Eso hace que mucha más gente, además de consumir objetos como ropa o accesorios, dirija su atención a ofertas más especializadas, relacionadas con sus planes de esparcimiento. “Hoy hay más tiempo libre y este tiene que ver directamente con la oferta cultural”, dice el columnista Nicolás Morales.

Los números no están lejos de su apreciación. En 2014, casi el 50 por ciento de las personas de 12 años y más asistieron por lo menos a una presentación y un espectáculo, según el Departamento Nacional de Estadística (Dane). Esto significó un aumento del consumo de eventos culturales, que pasó del 27,9 por ciento en 2012, a un 30 por ciento en 2014.

El acceso a la cultura dejó de ser, entonces, algo de elites para convertirse en un espacio amplio, donde las propuestas que llaman la atención de los diferentes públicos, en especial de los más jóvenes, se hacen más rentables.

El Festival Estéreo Picnic lo demuestra. En solo seis años se abrió camino en la industria del espectáculo con una idea ambiciosa: traer al país a las bandas o artistas de gran trayectoria o que marcan tendencia durante una temporada. Es el caso de Noel Gallagher, Snoop Dogg, Florence + The Machine y Alabama Shakes, entre otros invitados este año.

De ese modo, Colombia se está transformando en la cuarta potencia cultural del subcontinente –después de Argentina, Brasil y México–. “Es fuerte, dinámica, con políticas culturales sostenidas, que demuestran una institucionalidad en el campo”, dice Germán Rey.

La cultura cuenta hoy con protagonistas prometedores que se han arriesgado a innovar y a invertir en iniciativas diferentes, que hablan de nuevas miradas y perspectivas. Se trata, en su mayoría, de jóvenes profesionales en los diferentes oficios de la cultura, gestores, editores, artistas y productores, muchos de los cuales se habían ido a estudiar a otros países y regresaron a tecnificar el sector. Menores de 40 años dirigen hoy entidades, espacios y plataformas, y como dice Sergio Pabón “son personas propositivas, actualizadas, que ven en la cultura un lenguaje progresivo y moderno”.

“Colombia promueve una nueva generación de artistas y espacios, que han desencadenado un mayor reconocimiento internacional”, dice Francesca von Habsburg, la dueña de la fundación Thyssen-Bornemizsa Art Contemporary, que expondrá Atopía en el MamBo.

El país está en un momento casi histórico, en el radar cultural del mundo, en el que las productoras de cine, las compañías de teatro, los directores, gestores, escritores, editores y artistas extranjeros quieren venir a compartir experiencias y trabajar con la industria nacional.

El camino está abonado, pero todavía quedan muchos retos por delante. El primero será atraer aún más a las audiencias, especialmente a las que se encuentran lejos de los principales cascos urbanos. Y el segundo será crear una estrategia completa para participar, desde todos los frentes, en la apuesta de la paz. En ese sentido, dice Pabón, “falta que nos sentemos a pensar cómo llevar este ‘boom’ cultural y musical a todo el mundo”.

The Rolling Stones

La espera histórica de los colombianos por ver a The Rolling Stones termina por fin el 10 de marzo, cuando la gira de la banda británica The America Latina Olé aterrizará en el estadio El Campín de Bogotá. Mick Jagger, Ronnie Wood, Keith Richards y Charlie Watts vuelven después de diez años a América Latina.

Festival Iberoamericana de Teatro

Durante 17 días (del 11 al 27 de marzo), Bogotá será la capital mundial del teatro, con la versión número quince del Festival Iberoamericano de Teatro que traerá 164 obras de 32 países, 3.600 actores y 100 directores. Entre los platos fuertes están el artista belga Jan Fabre, los directores alemanes Thomas Ostermeier y Peter Stein, el actor argentino Darío Grandinetti, y las actrices españolas Nuria Espert y Ana Belén. También se destaca la obra ‘Arrabal’ del colombiano Sergio Trujillo, un musical tipo Broadway amenizado al ritmo de la música de Gustavo Santaolalla.

Orquesta Filarmónica de Viena

El 5 de marzo, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo de Bogotá, se presentará por primera vez en Colombia la Orquesta Filarmónica de Viena, considerada una de las mejores del mundo. Esta vez el ensamble musical, nacido en 1842 e ícono de la música clásica europea, contará con la dirección del maestro ruso Valery Gergiev.

Estéreo Picnic

La bandas inglesas Florence + The Machine y Mumford & Sons, el rapero estadounidense Snoop Dogg, el inglés Noel Gallagher y la agrupación de Estados Unidos Alabama Shakes son los grandes invitados a la séptima versión del festival musical Estéreo Picnic, la mayor plataforma para la música ‘indie’ y electrónica del país, que se realizará en Bogotá entre el 10 y el 12 de marzo.

Atopía

La fundación de arte Thyssen-Bornemisza Art Contemporary (TBA21), de Viena (Austria), trae a Colombia en asocio con el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo) la exposición ‘Atopía’ (que significa “Sin lugar”), una muestra de su colección de arte contemporáneo en la que los artistas replantean los conceptos de ‘lugar’ o ‘lugar de origen’, incluso su mismo pasado y su patrimonio. La muestra estará entre el 1 de marzo y el 4 de junio.

Festival de Cine de Cartagena

La versión número 56 del Ficci, una de las mayores vitrinas del cine colombiano, se celebrará en Cartagena del 2 al 7 de marzo, en homenaje a Susan Sarandon, la ganadora del Óscar, en 1995, por su papel protagónico en la película ‘Pena de Muerte’ (foto). Entre los invitados especiales están también los directores Brillante Mendoza y Gaspar Noé.

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