Viernes, 20 de enero de 2017

| 1998/12/14 00:00

SIGUE VIGENTE

Con sus nuevos discos Laura Pausini y Nek confirman la aceptación del 'pop' italiano en los 90.

SIGUE VIGENTE

En los años 70 la balada italiana, con su intenso y original sentido melódico, se ganó un espacio grande en el círculo musical hispanoamericano. Con la estrategia de cantar sus temas en español causaron sensación artistas como Nicola Di Bari, Ricardo Cocciante, Luccio Battisti, Umberto Tozzi o el grupo I Pooh, entre muchos otros, lograron meterse en el gusto, especialmente latinoamericano, de aquellos días. La siguiente década, en cambio, vio pasar a los italianos sin pena ni gloria por estos mercados, aunque su movimiento local y sus fuentes incansables de generación de nuevos artistas, como el Festival de San Remo, siguieran su curso. Lo que sí dejaron en Latinoamérica fue una fuerte influencia de su estilo, que marcó claramente a artistas como Franco De Vita y Ricardo Montaner. Pero los italianos volvieron con éxito en los 90, inicialmente con Eros Ramazzotti, luego con Laura Pausini, y después con una serie de figuras como Jovanotti, Marco Masini, Gianlucca Grignani o Nek, por sólo nombrar algunos que han tenido éxito relativo. Los dos lanzamientos más recientes en este ámbito corresponden a Laura Pausini con Mi respuesta y a Nek con Entre yú y yo. Ella con su tercer disco cantado en español y él, con el segundo, en una carrera más bien corta. Laura Pausini fue uno de los fenómenos discográficos más fuertes en Colombia entre 1994 y 1995. Gracias a su canción La soledad logró vender cerca de 100.000 copias de su primer álbum, lo que de paso le abrió las puertas en Suramérica e incluso en España. Rápidamente se convirtió en una de las figuras favoritas en el campo de la balada pop, algo que quedó claro con su segundo álbum, Las cosas que vives, publicado en 1996. Ahora ha regresado con un disco que, si bien explora de manera irremediable en lo que ya se le ha escuchado antes, logra meterse con dos o tres canciones en un concepto renovado, con muchos aires a lo que hacen artistas como Janet Jackson o Lisa Stansfield. Su voz, aún muy sencilla, se desplaza en medio de buenos arreglos, con músicos de primera línea. Aquí vale anotar el hecho de que Phil Collins le haya dado una de sus canciones y que la Pausini se haya arriesgado a interpretarla en inglés. Nek, en cambio, hace una música mucho más elemental, buscando una mayor narrativa en sus canciones, casi siempre en un formato rítmico que a veces llega a un pop-rock intenso que deja el peso musical ante todo en las guitarras. Eso sí, queda claro que ha conseguido un álbum mucho más consistente y sólido que el primero, publicado el año anterior, y que le dio el éxito Laura no está. En este nuevo disco Nek prueba que está en evolución.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.