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| 9/17/1984 12:00:00 AM

SIN BRILLO

La mediocridad es el sello de Ammonia Avenue, un disco de Alan Parsons que acaba de salir en Colombia

Cuando en 1975 The Alan Parsons Project sacó su primer disco Tales of Mystery and Imagination, la crítica y no poca gente los acogió de manera favorable. La obra era novedosa tanto musical como conceptualmente. La idea, una adaptación de algunos cuentos de Edgar Allan Poe, había sido concebida por Eric Woolfson, el otro hombre que junto con Alan Parsons conforman el grupo. Su popularidad aumentó rápidamente al año siguiente a raíz del album I Robot, inspirado totalmente en la ciencia ficción. Pero su consagración (comercial) vino solamente con Piramide un disco que seguía descrestando por lo que realmente Alan Parsons sabe hacer: perfección en el sonido.
Parsons fue (y sigue siendo) ingeniero de grabación antes que músico. Participó como asistente en el disco de Abbey Road de los Beatles cuando sólo tenía 15 años. Mc Cartney impresionado lo contactó después para hacer lo mismo con los Wings. Grabó además Dark Side of the Moon de Pink Floyd y otros tantos con los Hollies. Y ahora se encarga de grabar los suyos que ya es bastante.
A pesar de venderse bien, Eve y The Turn of a friendly Card sus dos siguientes discos, muestran un evidente descenso en la creatividad que alguna vez los caracterizó. Los temas melcochudos fueron invadiendo las dos caras y hace un par de años Eye in The Sky llegó finalmente al número tres en los EE.UU., algo que al parecer Parsons venía persiguiendo obsesivamente. En el 83 aparecieron dos discos suyos: un "Grandes éxitos" (con una sola cancion inédita) y Ammonia Avenue, que resaltamos únicamente hasta ahora porque únicamente hasta ahora vino a salir en Colombia. Debido a este considerable atraso, es natural que a algunos les dé una vaga sensación de nostalgia. Don't answer me ya no se oye ni en las peores emisoras y por fortuna, One Good Reason tampoco.
El disco tiene tres temas rockeros aceptables, dos que se quedan a medio camino, y cinco insoportables baladas. Para algunos esto será perdonable pues, es más o menos lo que últimamente Parsons viene haciendo. Pero estoy seguro que la gran mayoría no sostiene hoy que Alan Parsons es la medida "perfecta" entre lo comercial y lo progresivo, como en una época se llegó a especular. Por el contrario, bastaría decir solamente dos cosas sobre el disco para evidenciarlo: una, mediocre a morir. Y dos, por 550 que toca dar ahora, por lo menos trae las letras.
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