Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2002/06/30 00:00

Sin lógica ni talento

Carlos Alberto Múnera, enviado especial de Semana.com a Corea-Japón 2002, analiza las razones del discreto nivel técnico del torneo.

Brasil, el equipo que mostró mejor fútbol en el torneo, contagió con su alegría por dentro y fuera de la cancha

Si cada edicion de la Copa Mundo es recordada por algo (el 'Maracanazo', la mano de Dios de Maradona), la de 2002 lo será por ser la más ilógica. Por primera vez un equipo asiático disputó el partido por el tercer puesto, el campeón reinante no consiguió ninguna victoria ni marcó un solo gol y los dos principales favoritos salieron en la primera ronda.

Fatiga

La eliminación en primera ronda de Francia y Argentina y en octavos de final de Italia puede entenderse desde dos puntos de vista. El primero, respaldado por el técnico italiano Giovanni Trapattoni, es el del cansancio acumulado con el que llegan los jugadores. "Los equipos europeos o de otros países con un alto grado de jugadores titulares en clubes del viejo continente deben cumplir con unos calendarios muy exigentes, lo cual hace que lleguen muy cansados a este tipo de competencias y, además, apenas pueden juntarse un par de semanas antes del torneo".

Nivelación

Los cuartos de final tuvieron, por primera vez en la historia, presencia de equipos de cinco de las seis confederaciones que componen la Fifa. "Es una lástima que grandes equipos como Argentina, Francia e Italia no se vean en las finales, pero la brecha que dividía a los equipos de primer y segundo nivel se ha cerrado", dijo Hernán Darío Gómez a SEMANA.

Estado físico

Los equipos se preocupan más por no dejarse marcar goles que por anotarlos. Lo dijo el alemán Michael Ballack tras derrotar a Paraguay: "Nosotros sabíamos que si recibíamos un gol inicial en contra sería muy difícil igualar. Hicimos muy poco en la primera parte y nos dedicamos más a ver qué proponía el equipo rival, de manera que fue muy escaso el fútbol en esa primera parte". Y qué mejor manera de lograrlo que con hombres con gran estado físico y biotipos gigantescos. El técnico de Estados Unidos, Bruce Arena, lo tiene muy claro en el caso alemán. "Es posiblemente el equipo más fuerte del campeonato, con una altura promedio de 1,83 metros y un peso de 82 a 84 kilos". El fútbol moderno está llegando a estos extremos, especialmente en los países industrializados, donde se busca cada vez más el biotipo del atleta perfecto, la preparación física es la base del trabajo y la creatividad se reduce a su mínima expresión.

Comercialización

Para completar el diagnóstico de este Mundial habría que agregar la palabra dinero, algo que tiene muy claro la Fifa, entidad a la que no le importa a qué horas se jueguen los partidos con tal de que los derechos de televisión se puedan vender por cifras astronómicas.

Dinero en el que también piensan permanentemente los clubes europeos, que contratan jugadores de segundo nivel pero de mercados muy ricos como los asiáticos con el objetivo de conseguir grandes ganancias comerciales al penetrar en esas tierras.

Así es como está el fútbol de hoy, un fútbol muy nivelado (¿por lo bajo?), en el que los esquemas tácticos han acabado con la creatividad y el talento apenas si tiene cabida.



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