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| 12/8/2016 11:45:00 AM

Así fue Sónar en Bogotá

Las presentaciones de New Order y Moderat, y voltaje galopante por cuenta de la parrilla de dj’s, marcaron la segunda edición.

Se dice que Sónar es un festival de nicho, y como tal, tiene un público que le responde. En su segunda edición volvió a presentar un menú bailable con distintos matices de electrónica. Y, aunque no tan temprano como se hubiera deseado, la gente que comulga con esta oferta llegó a la cita.

Cerca de las diez de una noche muy fría en Bogotá llegaron los platos fuertes. New Order sonó absoluta, genial frente a un Sonar Hall que tuvo asistencia masiva, pero nunca dio para el apretuje ni la incomodidad. Volviendo a Order, la alineación de 5 miembros le suma capas a canciones ya maravillosas y permitió abrazar las nuevas.

Por sobre todos Gillian Gilbert demostró el peso de su presencia. Desde sus teclados marcó la clave de baile, nos devolvió al pasado, a toda la vida. La voz cantable, las melodías del agudo bajo, conocidas, las canciones nuevas, el clásico Love Will Tear Us Apart, el show de luces creando planos, y en las pantallas los protagonistas, el color, acompañada de un sonido más que a la altura de la circunstancia. Aplausos bien ganados.

Los de Manchester dejaron al público suspirando, pro la fiesta no se detenía. Mientras tanto Claude vonstroke dominaba el Sonar Club, que en ciertos momentos se sintió pequeño. Ellen Alien y The Martinez Brothers los relevaron: ella, rubia, siguió y contagió con su baile y música en el Hall, y ellos elevaron el tempo en el Club. Fueron dos, lo hicieron sentir.

Y pendiente quedaba otro show único. Moderat presentó algo difícil de definir: con una voz particular, sentida y viajera y un piso desde lo musical que en varias ocasiones puso a temblar el piso y el corazón del auditorio. La unión de músicos atrapó a sus espectadores, los subió, los bajó y en definitiva los movió. Hombres con máquinas, hombre con micrófono. Para muchos marcó el punto final de la noche, en medio de la genuinas sorpresa y satisfacción por ser vulnerables a una experiencia desconocida, y gozarla. Otros con piernas de acero se quedaron a danzar hasta que se pudiera con Rodhad. También hubo remate de alta velocidad.

Sónar atacó de nuevo en un Corferias. Sus seguidores se preguntan quién vendrá el año que viene.

La guitarra y voz de Bernard Sumner sonaron muy presentes, pero evocaron por lo menos 30 años de memorias. Foto: Álvaro Tavera / SEMANA.
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