Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1987/09/07 00:00

SOPA DE LETRAS

"Largo ha sido este día" o la clasificación de lo mediocre en concurso de novela Plaza y Janés.

SOPA DE LETRAS

La novela "Largo ha sido este día", escrita por José Manuel Crespo, ocupó el segundo lugar en el reciente concurso de la editorial Plaza y Janés. Un libro en el cual hay frases como ésta, "El vehemente reflejo del cuchillo me apartaba del jardín de la infancia y me ocultaba el camino de un abolido paraíso", merece ocupar un segundo lugar aún después de una novela, como la ganadora, que no encierra renovación alguna para la narrativa colombiana.
El peso de la poesía hace estragos en una historia que es una mezcla de magia, leyendas, recuerdos, infancias trastocadas y, sobre todo, el deseo vehemente del autor por rescatar los andamiajes carcomidos por la sal, las medallas y las fotos desvaídas.
Todos los mitos de la llamada literatura caribe se encuentran aquí: las batallas, los gallos, los amores perdidos, los naufragios, las abuelas, las leyendas contadas al derecho y el revés, el honor de los hombres y el despecho de las mujeres, los paisajes descritos con una obsesión fotográfica, las malas palabras, la sombra de cierto autor campeando en algunos trozos que son de la más clara estirpe macondiana, las comidas típicas, los pájaros, los animales que reptan y suben los árboles, utilización de metáforas que acaban por hacer naufragar un relato que tiene momentos espléndidos pero desperdigados, difusos, como si tuviera calidad a pesar del mismo escritor, frases como "lo malo del que monta en un tigre es que no puede bajarse porque terminaría dentro del tigre".
Curiosamente, el defecto principal de la novela ganadora es también el elemento clave en esta otra, como si el jurado hubiera querido hacer un homenaje a los temas autóctonos, como si hubiera querido reconocer el olor de los patios descritos en las montañas antioqueñas o a la orilla del Caribe. Un folclor que no trasciende, unos personajes que se sienten sometidos a la fuerza por estos contornos que son muy estrechos.
Lo que preocupa de "Largo ha sido este día" es que no se sienta un lenguaje propio del escritor, no se descubra un nuevo aporte a esta acumulación aburridora de nombres y títulos de los últimos años. La sensación que deja la lectura de estas apretadas páginas es que el autor ha prestado aquí y allá, ha tomado lo que le pareció más efectivo, más dramático, más paisajista, más descriptivo y el resultado, como en una buena sopa de cabeza de pescado está a la vista: los ingredientes son fácilmente identificables así como los nombres de los autores saqueados. En fin, todo sea por el folclor, el de Antioquia y el de Ciénaga.

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