Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1985/12/09 00:00

SPIELBERG SURREALISTA

El creador de E.T. incursiona en la T.V. con una asombrosa serie de historias

SPIELBERG SURREALISTA

Un hombre, desde un bar, utiliza el teléfono y por simple equivocación marca el número de su propia casa. Luego de tres zumbidos le contesta alguien: aterrorizado sin poder creerlo, el hombre descubre que quien le responde es él mismo, o sea, alguien con su misma voz, con smismo acento, con sus mismas palabras. Alguien que lo está suplantando, desplazando de su entorno doméstico. Cuelga asustado. Vuelve a llamar, esta vez sabiendo que marca su número. Otra vez, él mismo se responde. Histérico, sale a la calle y desde distintos teléfonos seguirá llamando hasta cuando entiende lo peor: el desconocido ha ocupado su lugar en el mundo. El, ya no tiene nada que hacer aquí. En el último encuentro con el desconocido (ya no se atreve a entrar a su apartamento, ni a su oficina), el personaje desaparecerá, absorbido por el aire.
Otra historia: una mujer con marido e hijos y perro y una casa con lavadora y secadora y frigorífico y patio y ropa para cuidar, una mujer enloquecida con el ruido que provocan quienes la rodean tanto en la casa como fuera de ella, un día se encuentra un amuleto, lo cuelga del cuello y por simple azar descubre que esa pequeña piedra le proporciona, al rozarla, un curioso poder: puede detener la vida, puede acallar toda la contaminación sonora que la acosa, puede congelar todos los movimientos. Entonces, en la casa o en el supermercado o la calle cuando quiere hacer callar a todos o cuando quiere dejar a los demás en posturas ridículas, cuando quiere tomar dinero ajeno o cuando simplemente quiere que nada suceda, que las cosas no marchen, roza el amuleto y hace de las suyas. Hasta cuando un día en todo el país cunde la alarma y la gente se lanza a la calle porque los soviéticos han enviado un misil y es el fin del mundo y ella sale, asustada, y descubre sobre el cielo, muy próxima, la mole del cohete mortal que se acerca. Entonces, roza el amuleto.
En otra historia: un anciano y su nieto están recordando cosas del pasado cuando encuentran un boleto de ferrocarril que compraron muchos años atrás, un boleto que se somete a un determinado día, una determinada hora y en una determinada ruta, y de repente escuchan un estruendo y un tren entra a la casa, destruye todo, los mata a todos porque el boleto que habían encontrado era para ese dia, esa hora, ese lugar y el tren no podía fallar.
Historias de terror,surrealistas, llenas de imaginación y una técnica de cine aplicada al video, historias que todos los domingos a las siete de la noche por la cadena NBC mantiene en suspenso a millones de norteamericanos, con la nueva serie Amazing Stories ("Historias asombrosas"). El creador y productor ejecutivo de estos episodios con duración de media hora cada uno, se llama Steven Spielberg.
El tránsito de Spielberg a la televisión ha tenido enormes repercusiones, porque no sólo se están aplicando métodos narrativos y recursos técnicos que habían sido desplegados en peliculas como "Tiburón", "E.T.", "Encuentros cercanos del tercer tipo", Gremlins, Goonies y otras más, sino que se está dando la oportunidad a gente muy joven para que dirija, escriba y edite por primera vez, proporcionando a la televisión norteamericana una auténtica bocanada de aire fresco.
Y para no perder el tiempo mientras estaba preparando esta serie, Spielberg realizó la película que todos, críticos y espectadores, están esperando ansiosamente para su estreno de Navidad: "El color púrpura", basada en la novela del mismo nombre (editada en castellano por Plaza & Janés), escrita por una novelista negra, Alice Walker, líder feminista en este país, y convertida ya en objeto de culto.
La semilla de estas Amazing Stories puede buscarse, según el mismo Spielberg, en su trabajo de "Amblin", un mediometraje de 23 minutos realizado en 1968. Nunca pudo olvidar esa época cuando realizaba mediometrajes y sentía que en un tiempo tan limitado tenía que contar una historia completa. Un día, repasando trabajos anteriores, se topó con esos cortos, echó de menos toda la vitalidad, la agilidad de ese formato y le propuso a la NBC para su nueva programación de este otoño, trabajar con absoluta libertad en una serie de historias que se podrían condensar en ese tiempo, 23 minutos.
También quería entrenar nuevos directores y guionistas y técnicos, darle la oportunidad a quienes apenas están saliendo de la universidad y tienen talento. Ya es legendaria la cacería de talentos que Spielberg y sus ayudantes realizan en las distintas escuelas de cine en Estados Unidos. De ahí han salido genios como Chris Columbus, el autor y guionista de Gremlins, con 18 años de edad.
Otra preocupación de Spielberg era que la televisión, tal como está desarrollándose, tiende a no contar historias completas sino a sugerirlas, a entregar datos iniciales que el televidente se encarga de concluir. Se necesita, dice, que ya que los padres no le cuentan historias a sus hijos antes de dormirlos, entonces que la televisión asuma ese papel que los reemplace con estas historias que principian y acaban en una misma sesión.
Estos episodios, algunos dirigidos por él mismo y otros por sus amigos como Clint Eastwood, Martin Scorsese, Timothy Hutton y otros, no son todos de miedo pero sí tienen un elemento común, la excitación ante lo desconocido, ante lo que no se puede explicar ni razonar. Despreocupado ante las encuestas de la Nielsen, sin limitación alguna en el presupuesto de producción y realización (cada episodio puede costar hasta un millón de dólares), con un año mínimo garantizado y escogiendo el personal que quiera, Spielberg dice con una carcajada: "Me divierte que algunos me califiquen como el Mesías que llega a salvar la televisión que está hundiéndose pero es claro yue la televisión no me ha necesitado ni me necesitará jamás, pero ahí estoy, disfrutándolo".
Tratando de concretar más la génesis de estas Amazing Stories, dice que mientras hacía sus películas en el rodaje o en la edición, de repente se le ocurrían historias maravillosas, excelentes, pero que no resistian un tratamiento extenso en cine y que sólo en un mediometraje podrían sostenerse: ahora es la ocasión de contarlas.
De las 22 historias iniciales, Spielberg ha escrito ya las primeras catorce, ha desarrollado los guiones, ha discutido con los realizadores y les ha dado total libertad de interpretarlos.
Dice con sarcasmo que, por primera vez en la televisión, ésta es una serie de directores y no de productores.
Spielberg no vigila a los otros directores, los deja trabajar tranquilos y se reserva el derecho a mirar el material final antes de quedar listo el episodio, todava a tiempo para introducir algunos cambios que estime necesarios.
En ocasiones, obviamente, el otro director discute y Spielberg, si el argumento es válido, acepta.
Los planes de Spielberg con esta serie son increiblemente ambiciosos y aunque un veterano como David Lean rechazó la oferta para que hiciera un episodio (pedía seis meses de plazo para rodar esos 23 minutos), ya entró en contacto con otros maestros como Volker Scholondorff (el director de "Tambor de hojalata") Bernardo Bertolucci, Sergio Leone y otros, para los próximos meses.
Y más adelante serán vendidos casetes de betamax con cuatro episodios en cada uno y para otros continentes se editarán películas de largometraje con estas historias: todo un imperio a partir de estas Amazing Stories sus trenes fantasmales. Cuando le preguntan qué es lo que más le gusta de este trabajo, que beneficio saca, descarta el beneficio económico y responde: "La excitación, la simple excitación de grabar el lunes, mirar el material el jueves estar editando el otro lunes, o sea, trabajar como si fuera un noticiero. Eso es lo que más me gusta de esto".
Enemigo de cualquier alusión política en sus películas, quiere que Amazing Stories se venda y se vea por su calidad, no por su nombre. Por eso en los créditos iniciales nunca dirá "Steven Spielberg presenta..." ni la serie se llamará jamás "Las historias asombrosas de Steven Spielberg...".
Es simple cuestión de principios.
Mientras tanto aparecen otras películas con su nombre como productor ejecutivo: The Money Pil, dirigida por Richard Benjamin; Yc)ung Sherlock Holmes, dirigida por Barry Levinson; American Tail, de dibujos animados y dirigida por Don Bluth.
Más tarde vendrán "Peter Pan" (jamás con Michael Jackson), la tercera parte de "Cazadores del arca perdida" que se estrenará en el verano de 1988, A Cuy named Joe y más adelante, quizás en 1990, su adaptación de una excelente novela de Thomas Keneally, Schindler's List.
Y un dato final: no habrá segunda parte de "E.T.", ni esta película podrá conseguirse en betamax. Cada cinco años será reestrenada, para que no la olviden. --

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