Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2005/06/19 00:00

Sr. y Sra. Smith

Llena de espectaculares escenas de acción es, en el fondo, una pequeña sátira sobre el matrimonio. **1/2

Después de seis años de casados, los aburridos Smith han comenzado a quedarse sin qué decirse el uno al otro: no se han dado cuenta de que en verdad no se conocen. Ninguno de los dos, ni Jane (Angelina Jolie) ni John Smith (Brad Pitt), alcanza a imaginar que está casado con el frío asesino que una misteriosa agencia ha contratado para asesinarlo.

Título original:
Mr. and Mrs. Smith (2005).
Dirección: Doug Liman.
Actores: Brad Pitt, Angelina Jolie, Vince Vaughn, Kerry Washington, Adam Brody, Keith David.

Los matrimonios de las películas norteamericanas suelen salvarse del fracaso -del momento en el que se convierten en dos rutinas separadas que conservan el hábito de cruzarse por las noches- gracias a situaciones de vida o muerte que los obligan a recordar que el punto de partida ha sido el enamoramiento. Desde Ser o no ser (1942) de Ernst Lubitsch hasta Mentiras verdaderas (1994) de James Cameron, desde La ventana indiscreta de Alfred Hitchcock (1954) hasta Misterioso asesinato en Manhattan (1993) de Woody Allen, la industria estadounidense ha llenado el mundo de producciones que se valen de cualquier accidente (la entrada de los nazis en Polonia, un crimen en el apartamento de al lado) para darle otra oportunidad a alguna pareja. La desesperanzadora moraleja es siempre la misma: las relaciones personales tienen algo de milagro, sólo un golpe de suerte puede rescatarlas del tedio.

Es eso, un golpe de suerte, lo que despierta a los esposos Smith del letargo en el que han caído en los últimos años. Si no descubrieran justo a tiempo que los dos trabajan como asesinos a sueldo en escalofriantes agencias de seguridad, si a cada cual no le ordenaran ejecutar al otro en las siguientes 48 horas, se pasarían el resto de los días creyendo que son los seres más aburridos del barrio, criticando la penosa vida sexual que llevan en sillones de consejeros matrimoniales, discutiendo sobre si aquellas cortinas verdes salen con los sofás de la sala. En cambio, gracias a las persecuciones peligrosas, los tiroteos explosivos y las peleas dignas de juego de video, caen en la cuenta de que son un buen equipo, dos personas que jamás acabarán de conocerse, un par de seres atractivos que deberían dar las gracias por haberse encontrado. En síntesis: de la mano de Doug Liman, el enérgico, meticuloso director de Identidad desconocida, descubrirán que son Brad Pitt y Angelina Jolie.

Una vez superadas las patéticas escenas en aquella Bogotá en llamas, selvática, apocalíptica, africanizada y mexicanizada que las películas gringas decidieron inventarse hace ya algunos años (jamás olvidemos el "agáchese: esto es Bogotá" que le gritaban en el desértico aeropuerto Eldorado al Harrison Ford de Peligro inminente), Sr. y Sra. Smith resulta ser mucho mejor de lo que parecía en sus torpes cortos de promoción. Hace sonreír. De vez en cuando consigue conmover. Pero, en el esfuerzo de convertir sus escenas de acción en entretenidas coreografías que no son una amenaza para nadie, en el intento de combinar el drama de pareja con la parodia de superproducción en la que las estrellas jamás mueren, en la búsqueda de ironías fáciles sobre las relaciones estables, vuelve seres vacíos a sus dos personajes en crisis, reduce el drama a un par de secuencias espectaculares y sólo convence a nuestras ganas de pasar una feliz tarde de sábado.

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