Sábado, 21 de enero de 2017

| 1987/11/30 00:00

TESTIGO OCULAR

Se conmemoran 100 años del nacimiento del periodista norteamericano John Reed

TESTIGO OCULAR

En escasos 33 años de vida el periodista y escritor norteamericano John Reed fue testigo presencial de dos revoluciones--la soviética (que por estos días cumple 70 años) y la mexicana--, estuvo en la línea de fuego durante La Primera Guerra Mundial, asistió al nacimiento de la Industrial Workers of the World (Trabajadores Industriales del Mundo) y ayudó a la fundación del Partido Comunista Norteamericano.
Todos estos hechos fueron narrados, para diferentes medios de comunicación, por su pluma incisiva pero poética. Escribir sobre estos temas y sobre todo tomar partido le valió a Reed un puesto en la lista de proscritos por el Departamento de Estado norteamericano.
Sus obras no han tenido mucha difusion, por esto el Comité de Publicaciones de la Universidad de Antioquia comenzó una colección de periodismo, con el libro "El cocinero y el capitán temerario", que desempolva reportajes, relatos y poemas del mítico periodista John Reed. Ninguno de estos textos había sido publicado en español y la traducción fue realizada por Guillermo Alberto Arévalo, Juan Leonel Giraldo, Rosario Casas y Nelson Osorio, entre otros.
Juan Leonel Giraldo cuenta en el prólogo del libro que, "John Reed es casi un absoluto desconocido en su propia patria. No hay en ella ni estatuas ni monumentos que lo recuerden. En la mayoría de los textos de historia y de antología sobre el periodismo norteamericano, su nombre no se menciona".
Tal vez la película dirigida y protagonizada por Warren Betty, "REDS", intento aproximarse a la vida de este escritor y periodista norteamericano. Sin embargo no lo logró porque a pesar de que fue premiada con un Oscar de la Academia de Cine, y de haber costado 33 millones de dólares, el aspecto histórico fue tergiversado, según afirma uno,de sus más reconocidos biógrafos, Robert A. Rosenstone, que calificó la película como un Love Story y afirmó que en esa cinta se desdibuja a John Reed. Reed nació, hace 100 años, el 22 de octubre de 1887, en la ciudad de Portland, Oregón. Su infancia, dice Rosenstone, transcurrió bajo el cuidado y la vigilancia de nodrizas que lo mantenían limpio pulcro y ajeno a toda diablura. Sus compañeros de juego se reducían a su hermano Harry, dos años menor que él y a unos cuantos hijos de vecinos acaudalados. Un ataque en el riñón izquierdo lo convirtió en un niño sobreprotegido y débil fisicamente. El mismo Reed, renuente a hablar sobre su infancia, escribió en su autobiografía, que aparece en el libro "El cocinero y el capitán temerario": "Gran parte de mi infancia consistió en enfermedades y debilidad física, y nunca estuve realmente bien hasta los 16 años..." Reed, ante su imposibilidad para trepar árboles y jugar como los otros niños se sumergió en el mundo de lo novelesco. Amaba los esplendores de "Las mil y una noche" y devoraba las narraciones humorísticas de Bill Nye y Mark Twain. A los 16 años llegó a estudiar a la escuela de Morristown en New Jersey y en esa época se hizo famoso por los relatos obscenos y hasta escalofriantes sobre sus andanzas en Portland en los muelles y en sitios de mala reputación de aquella ciudad. De allí pasó a Harvard esperando conquistarla como lo había hecho en Morristown, con humor audacia, fervor y talento. Pero el éxito en Harvard le fue esquivo. Primero, quiso entrar en el equipo de fútbol pero fue rechazado. Después hizo esfuerzos por ganar un sitio en el equipo de remo, pero tampoco lo logró.
Así que se concentró a escribir. La primera publicación en darle la bienvenida a sus colaboraciones fue el Lampoon, revista bimensual de humor, que defendia los valores de la comunidad harvardiana burlándose cortésmente de ellos.
Luego de Harvard y de una corta temporada por Europa, John Reed ingresó al American, en donde publicó su primer reportaje extenso sobre la cena que Tim Sullivan ofreció a los vagabundos de New York en diciembre de 1911. Este reportaje fue descrito como una pieza llena de agudos detalles que captaba el sabor y el sentimiento de la ocasión. Vendría después su primer viaje a México, desde donde realizó crónicas sobre levantamientos campesinos. A los 26 años, Reed era uno de los periodistas más solicitados de la prensa norteamericana. Sus artículos se anunciaban con bombos y platillo en The New York Times y en prestigiosas revistas como Metropolitan aún cuando fue en la revista The Masses, donde Reed logró publicar aquellas cosas más queridas para él y rechazadas en otros medios. Por ejemplo, crónicas sobre los habituales inquilinos de las calles de New York, encontraron lugar de privilegio en las páginas de esta revista.
Sus artículos sobre México publicados en el Metropolitan fueron anunciados con un dibujo de Reed luciendo sombrero, revólver y canana y publicitados por un aviso que decia: "Imágenes verbales de la guerra por un Kipling norteamericano", comparándolo con el poeta inglés Rudyard Kipling.
Desde septiembre de 1917 hasta febrero de 1918, Reed permaneció en Petrogrado y aparte de sus escritos periodisticos produjo el libro "Diez días que estremecieron al mundo", en donde hace un recuento de la Revolución de Octubre. "Más que historia es poesía, la poesía de la revolución", afirma Rosenstone. A los 33 años, John Reed murió en Moscú, el 17 de octubre de 1920, de una infección de tifo y aún cuando estuvo asistido por los mejores doctores nada pudieron hacer por él, ya que la droga que necesitaba no se conseguia por el bloqueo a que estaba sometida Rusia. Su cuerpo fue enterrado al pie de las murallas del Kremlin, al lado de los zares y de héroes revolucionarios. Es el único norteamericano que está enterrado allí.

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