Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1990/08/06 00:00

TIEMPO DE COMEDIA

Los grandes musicales cautivan al público colombiano.

TIEMPO DE COMEDIA


Primero fue "Sugar". Después vino "Doña Flor y sus dos maridos".
Ahora le toca el turno a "La mujer del año", otra gran comedia musical al mejor estilo de Broadway. Este género, que desde hace décadas ha cautivado al público del mundo entero, tan sólo el año pasado entró en Colombia con "Sugar", obra que alcanzó un rotundo éxito. Y fue gracias a ese primer montaje como la comedia musical se abrió campo en el país, hasta el punto de que esta semana se estrena "La mujer del año" en el teatro Jorge Eliécer Gaitán, mientras el Teatro Nacional tiene en temporada a "Doña Flor".

"La mujer del año" es una descendiente directa de "Sugar". Tomando como base el elenco que debutó el año pasado, el director David Stivel se lanzó a montar esta obra, que se estrenó hace cerca de diez años en Broadway y que fue protagonizada por Laureen Bacal, primero, y por Raquel Welch después. Ambas actrices recibieron premios por sus actuaciones en la pieza.

El argumento es sencillo. Una famosa presentadora de televisión -interpretada por María Cecilia Botero- recibe el galardón de la mujer del año. A partir de ese momento, su matrimonio se deteriora y la mujer comienza a cuestionarse sobre las causas que desembocan en la ruptura. Entonces hay un flash back en el que se hace un recuento de su vida y de su matrimonio, hasta llegar de nuevo al presente. Es entonces cuando decide cambiar su vida y tratar de conjugar su profesión con su labor de ama de casa para salvar el matrimonio.

A diferencia de "Sugar", esta obra es mucho mas elaborada y presenta mayores retos tanto para actores, director, escenógrafo y coreógrafo. Por un lado, son muchas más las canciones para interpretar. Por ejemplo si el año pasado la Botero interpretó tres o cuatro canciones, en esta oportunidad tiene ocho más siete números de baile. Si antes el público quedó descrestado por la bella escenografía, y por los rápidos cambios, en esta ocasión se sorprenderá aún más pues los cambios de escena se hacen a la vista del espectador. Además, se montó un escenario giratorio que da vueltas según la escena. Pero hay más, Stivel y sus muchachos se las arreglaron para montar todo un estudio de televisión en el teatro -para ambientar las escenas en las que la protagonista aparece en su oficio de presentadora- y el escenario está rodeado por 70 televisores en los que aparecen tomas de la obra misma. Por el lado de la banda musical también hay novedades. Para este nuevo montaje, la música se grabó en Buenos Aires y en Bogotá y de los Estados Unidos sólo llegó la partitura.

Pero, ¿qué es lo que hace tan especial y diferente a la comedia musical? Por un lado, hay que decir que es un espectáculo en el que se conjugan muchas disciplinas y en él no cualquier actor puede participar.
Fuera de las dotes actorales, los miembros del elenco deben cultivar otras muchas aptitudes, entre las que se cuentan el canto y el baile. Se puede decir que la comedia musical es un coctel en el que se mezclan en justas proporciones una buena dosis de humor, mucho de baile, actuación, canto, escenografías deslumbrantes, vestuarios suntuosos y mucha imaginación.
Pero hacer eso en Colombia, a primera vista no es fácil y mucho menos si se quiere alcanzar la calidad que tiene "La mujer del año". Se requieren artistas muy completos, que dominen fuera de la actuación otros géneros. Según David Stivel, "en Colombia existe un material humano excelente, los actores son muy versátiles y si antes no se había hecho algo como esto es porque nadie había explotado las capacidades que tienen los actores colombianos". María Cecilia Botero está respaldada por actores como Consuelo Luzardo, Víctor Mallarino -que se muestra en una faceta que no se le conocía y que desarrolla muy bien, la de bailarín de tap- y Gustavo Londoño.

Así, montar una comedia musical no es tan sencillo como podría creerse. En una sesión de ensayo es posible ver al director dando indicaciones por un lado, al coreógrafo perfeccionando los pasos, a una actriz debutando como cantante y a un bailarín calentando la voz como cualquier actor.

Pero hay más. A diferencia del teatro, en este género todo está marcado por el ritmo de la música. Incluso los parlamentos que se hacen sin banda musical deben tener una cadencia y un ritmo que no riñan con el que impone la banda musical. Según Stivel, "el ritmo en la comedia musical es muy veloz. No hay sicologismo en la actuación. La actuación es muy frontal, todo debe quedar claro de inmediato y por eso las motivaciones internas de los actores deben ser mucho más rápidas que en el teatro".

Todos esos ingredientes son los que cautivan al espectador. La posibilidad de disfrutar con la grandiosidad de los escenarios y los vestuarios, la estética que rodea al espectáculo y la musicalidad son una invitación para los sentidos. Y, como si fuera poco, aparte del humor siempre queda la ilusión que deja el final feliz. O, al menos, queda una puerta abierta para la fantasía.--

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